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ABC Cultural INTRODUCCIÓN A LA ÉTICA Esperanza Guisan Cátedra. Madrid, 1995, 326 páginas E L último libro de Esperanza Guisan, catedrág tica de Ética- y autora ¿l azón y pasión en Ética y sin religión entre otros, iJ invitación al cultivo de disciplina filosófica a la iHie igna el cometido de mefi %l a vida y la sociedad hu- S. El libro aspira a ser no Sólo Pf una i n t r o d u c c i ó n a sus JJDlemas fundamentales, sino Pequeño tratado de filosofía L Sl- A ta determinación de P a r t e s q u e c o m p o n e n la (j y sus problemas constitu le sigue un breve resuw. ele la posición de filósofos 3 s representativos de las r teleológicas (Sócrates, ón, Aristóteles, Epicuro, ás de Aquino, Hobbes, y 2 a, Godwin, Hume y Mili) (jj jJs deontológicas (Kant) 1 las Panorama de la metaética temporánea (Moore, Ayer, y Sí son. Haré, Noweil- Smith y loj? ock) y una referencia a gg Jitentos de recuperación eticas normativas (neo? itra, p ctualismo. Haré, Brandt, r e e r Mora, Griffin) y a las (oo tes éticas de las virtudes entarismo, Foot, Mur Gilligan y Peters) ai flculada, quiza en exceso, JQ meciente tradición anglosaj j Esperanza Guisan aspira (j 3 6 rar lo que para ella es el lon ética: el 9 rnatjsmo y el relativismo, tfa elación a una objetividad i ndente al hombre y sus iZ sidades e intereses realy pérdida de la racionacon la subsiguiente ca- el subjetivismo y la arbid En realidad, cada l e calificar como doga 10 8 a los ajenos, pero no cj P opios. Si, como el Dica iio de la Real Academia n g l en una de sus acepcioSij dogmatismo es la prej C i ó n de los que quieren cj- JJ doctrina o sus asevera sean tenidas por verdatj- riconcusas tan dogmáei u cle ser el tomista como t i a n o o el utilitarista, p libro de Esperanza Guisan See una claridad, por des ia no usual en el gremio fi- co, que no se limita a ex er teorías ajenas sino que Pone, sin reservas ni ambiy a d e s y muchas veces con n c i a sus propios pun ae vista, comenta y critica. En suma, piensa y no sólo reproduce. También se esfuerza por superar el relativismo al uso y no se acompleja por defender lo que considera verdades objetivas. Cabe elogiar sin reservas su distanciamiento de las éticas del consenso, que identifican el bien con lo que acuerdan los hombres. Uno de los proble. mas fundamentales eátritra- en determinar si lós valores son sólo creapio? nes humanas, si el hombre los crea o, por el contrai io, los reconoce. Yo creo que lo segundo es la verdad. Defiende rotundamente una posición utilitarista heredera de John Stuart Mili, a quien considera el mejor filósofo moral de la historia y a quien nadie ha superado hasta hoy. No deja de ser curioso que de todos los utilitaristas clásicos prefiera precisamente al menos utilitarista de ellos, a quien dio cabida en su teoría a elementos procedentes de otras tradiciones morales. ¿Será un tácito reconocimiento de las insuficiencias del utilitarísmo? En su entusiasmo militante utilitarista llega a incluir a Santo Tomás bajo el epígrafe general de el utilitarismo incipiente Esperanza Guisan no oculta su hostilidad a la religión y nos recuerda, sin ironía, que según la señor Murdoch, Dios no existe ni puede existir. Tal vez por eso la autora se aleja de Kant más de lo prudente. Al fin y al cabo, y aunque se trate B ARCELONA ha abierto sus puertas a la Conferencia Euroniediterránea para poner sobre el tapete temas candentes en los países del área mediterránea, como el terrorismo, los procesos de paz o la inmigración. Como viene estando de moda últimamente, expertos de toda laya dirán que el racismo, la xenofobia y los fundamentalismos religiosos son los mayores obstáculos para resolver nuestros problemas comunes. Pero la verdad es que en la base d e todos ellos estará como siempre la aporofobia Isabel Uceda de un argumento consecuencialista, parece más difícil ser un bribón creyendo a Kant que sosteniendo que el hombre es un ser destinado ¿por quién? al goce, aunque se trate de un goce extensible al mayor número. Al menos, habrá que discriminar entre goces buenos o malos, cosa que, es cierto, el utilitarismo también en parte hace. El ateísmo dogmático y militante ni favorece el sosiego y la objetividad, ni expresa la verdad, ni está ya de moda. El libro es una excelente, documentada y algo benevolente introducción a una ética, el utilitarismo, más que a la ética, a una doctrina que, especialmente en el caso de Mili, ha contribuido grandemente a l desarrollo de la libertad y la dignidad humanas. Pero hay toda una tradición, o incluso varias, que quedan marginadas, tal vez por su oscurantismo teológico (los estoicos, San Agustín, Pascal Schopenhauer, Kierkegaard, Nietzsche, Husserl, Scheler, Heidegger, Sartre, Wittgenstein, que también tienen algo que decir en el ámbito de la moral. Éste último afirmó en una ocasión; Si hubiera alguna proposición qug expresar exactamente lo qué pienso, sería la proposición El bien es lo que Dios ordena Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA El libro es una excelente, documentada y algo benevolente introducción a una ética, el utilitarismo, más que a ha ética, a una doctrina que ha contribuido grandemente al desarrollo de la libertad humana No viene el término en el Diccionario de la Real Academia, pero debería crearse aunque sólo fuera X) r poder diagnosticar con un solo nombre la auténtica etiología de tantas patologías sociales. Porque la cuenca mediterránea no es la del Mississippi, ni nuestros pueblos se parecen a los del Lejano Oeste, asustados ante el forastero que es de seguro un pistolero peligroso. El odio al extranjero o al de distinta raza no nacen aquí si no vienen acompañados del triste aditamento de la pobreza enfermedad que padecen también los de casa de toda la vida, y entonces es todavía peor, porque el pariente pobre es aún más que un peligro: es una vergüenza. Es el pobre (el aporos el que molesta, más que el extranjero (el xenos El extranjero rico es siempre bienvenido: se abren las puertas al árabe rebosante de petrodólares, al judío comerciante, al gitano impuesto en la jet Y las mismas puertas se cierran al gitano que vende japelinas en barrios marginales, a la dominicana empleada del hogar. No va tanto la cosa en este Mar Nuestro de esos rimbombantes términos- xenofobia racismo- -ni menos aún de odios entre las tres religiones monoteístas, engarzadas en un tronco común, tan próximas por nacimiento y por orientación vital. Va de miseria y de intentar un diálogo para superaría, si queremos ser de verdad mediterráneos. El Mediterráneo es, desde Sócrates al menos, un lugar de diálogo, porque los mares acostumbran a valorar lo diferente y lo semejante del que viene de la otra orílla. El primer tema de ese diálogo ha de ser hoy cómo incorporar al áporos al necesitado, al disfrute de lo que por nacimiento le corresponde, al disfrute d e una vida material y culturalmente digna. AcMa CORTINA