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ABC literario- -John Keats, dos siglos después MODERNIDAD Y IRADICldN Madrid. S e Informes 31 de octubre, 1795: Hijo de i n coch D, John Keats nace 80 Londres. Los escasos rriedios económicos de c je dispersa su feffnüia no le dieron más t ptara una jiHecaría educadón, si É 3i en mauíifestó prwto una 0 a i afidón por la lecbja. 1811: TtBS la muerte de su packe, acaeckja vn año antes, rtíos como practicante n ia casa de un cti. Ísno loncftiense 181 S: ingesa CCHTK ayudante el (k i s Hospital de U x K s Escribe sus vimeros versos, que tre uoen la InAjenda cte Spenser, por aiJm sentía 9 3 1 admiración. 1817; afBce R) emas el Sbro reapHatorio de su procfcxíción. Pese al poco éxito, Keaís se mostró deddido a de ar la cki a por la ieratua, rodeánóose desde entences de un selecto círculo de smigos, como Gowdaí Cterk y L Hmt. 1818: Aparece el largo poerm Endrr ín recitwáo por j rñ parte cte te crftica con áafos adaques, auique h o quienes adivinaren a i ella a un lírico notable. Los despiadados atam se vierten sotxe l ats agravaron la tubercoloste que padeda de je tempo a ás. 1819: i la primavera de este año consigue su frfenitud cofT poeta ai cor wg r m su p r o e j o crealK ó 1 danirfc técr c con la madirez int ectual y emodonal. M saKo fi ¡otoi t o t a w s Tdembre, las demás de ws mos 6 Odas las esc m t 820: Su oor a ión se p o c b x COI ia ptJÉiHcádón de Lanrtay obxis poemas una de las Gtras m a l t a s de la itera jt kc Btsa La mayor paste de los poemas compuso en la casa que Aim age BnsvMi p o s en Hastípeí isá. M enanrxxó de ia i de un vedno, F v Bnsmne, con la je no llegó a cssanae a cajsa fe j rnuerte. I f t i l iikií erkxmo ya, ta muena le sQbn ene el 23 de labrero en Fkxna, se jnda escEda de x M que iiaüa r e n ddo con s j emígo Sev n en Km úMno siento por recdsrar ia sahjd. Rj terrado en c e m tarto pni testerte de este ckidad en una üjmba cuyo em HaSio dejó eecato: Aqii yace guien cuyo nombre se esoit ó a i el a ja D E los versos de Keats, dos se han hecho famosos: uno es el segundo hemistiquio del verso treinta y cinco de la Ode to a Nightingale Oda al ruiseitor escrita en la primavera de 1819, y que sirvió de título a una conocida novela de Scott Fitzgerald, Tender is the night otro, el que sirvió de base al epitafio Here lies one whose ñame w as written ¡n water Aquí yace un hombre cuyo nombre estaba escrio en el agua que puede leerse sobre su tumba, en el Cementerio Inglés de Roma, muy próxima a la de Cayo Cestio. Ambos preludian su modernidad, y ambos resumen, también, su tradición. En el poema al que pertenece el primero están presentes dos, de Charlotte Smith To a Nightingale y el soneto elegiaco On the departure of the nightingale y dos de Samuel T. Coleridge: To the Nightingale escrito en 1796, y The Nightingale: A Conyersation Poem escrito en 1798. Publicada en Annais of the Fine Arts de julio de 1819, la oda de Keats parece remitir al encuentro con Coleridge, en Hampstead Heath, en abril de 1819, y a los dos millas que recorrieron hablando de ruiseñores, poesía y Poetical sensation Sensación poética Los versos inmediatamente anteriores derivan de The Passion de Milton, y los inmediatamente siguientes remiten, según Edmund Blunden, a uno de los Epodos de Horacio: concretamente, al XV, versos 1- 2. El otro- escrito en el agua tiene un perfil más hondo que se adentra en la Antigüedad. Escribir en el agua se dice ya en el Pedro (274 c- 276 a) de Ratón, y algo similar se ha señalado en uno de los fragmentos de Sófocles (el 742 de ia edición de Naucl En el mundo latino una expresión cercana aparece- y con muy lírica intensidaden Catulo Camíen 70, verso 3) y en San Agustín (Civ. Dei, 19, 23, 1) Keats pudo tomarlo de cualquiera de ellos, o de Rndaro y Esquilo, que entrelazan memoria y escritura. Pero su fuente inmediata no está ni en griego ni en latín, sino en inglés: en el King Henry tfB Eight de Shakespeare Men s evil manners live in brass; their virtues w e write in water Keats reacuñó un verso que, como casi siempre, había sido acuñado ya. De modo que lo que hizo fue lo que se suele hacer: reactualizar un tópico y, en nueva aleación, ponerlo en curso. Cemuda tomó de Keats no muchos de sus temas, pero sí de sus tonos, que éste había tomado de otros, a su vez. Y de Cemuda extrajo Brines su Escrito en el humo de Palabras a la oscuridad Abro mis ojos más, y está escrito en el humo lo que leo Keats viajaba también en el baúl de T. S. Eliot, como se ve en una carta de su madre, escrita hacia agosto de 1920, que le detalla una lista de dos cajas de libros en la que figura su nombre, y, en otra, del 3 de febrero de 1921, que escritje a Mary Hutchison y en la que reconoce que, a instancia suya, se dispone a leer la correspondencia de Keats. S ERÍA injusto reducir a Keats a estos dos versos: tan injusto como reducir el romanticisnno inglés a él, a Wordsworth, a Coleridge, a Hazlitt o a Lamb. Las obras son siempre mucho más que sus versos, pero son éstos- o f) arte de éstos- los que, escritos en el agua, atraviesan la tinta de la noche, flotan agarrados al salvavidas de un eco o de una coma, alcanzan costas o navegan e, incluso, como éstos, cruzan los escollos de todos los idiomas y, cambiados de lengua, llegan a perdurar. A Keats se debe un inteligente avance y un oportuno esbozo de los cauces por los que transcurrirá después el poema conversacional: el poema- coloquio, introducido entre nosotros por Campoamor, Unamuno, Domingo Rivero y Cemuda y transitado por los poetas del 50, con notables acier- tos y fortuna, después. Keats también pudo ser la fuente del título de En un vasto dominio de Vicente Aleixandre, que podría proceder del soneto On First Looking into Chapman s Homer Al asomarse por primera vez al Homero de Chapman Como en todos los grandes poetas, en Keats está, en versión analítica, lo mejor del pasado y, en versión sintética, las líneas que definirán el porvenir. No está de más recordario en este centenario en que él y su visión oblicua del romanticismo se presentan como lo que son: una muy válida propuesta. Y no sólo eso: también una demostración- la de que lo clásico, lo verdaderamente clásico, impregnó lo mejor de lo que se ha dado en llamar romanticismo con un concepto tan vago como preciso y tan útil como ineficaz. Keats rx) es un romántico: es uno de los romanticismos. En él, como en los otros, conviven distintas variedades de algo que resulta difícil reducir a mínima unidad. La de Keats, si existe, procede de su sentido de la tradición clásica. Estos dos versos lo recuerdan, lo dicen: Keats es uno de nuestros contemporáneos. Su Ode to a Grecian Urn Oda a una urna griega recoge lo mejor de un mundo; su idea del poema como conversación instaura otro. En él están los límites de ambos, y el crisol y los puntos de fuga de los dos. Jaime SILES 18