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A B C literario Al Otoño p I H STACION de neblinas y fértil abundancia, compañera del sol maduro y fecundante, con quien conspiras para colmar y honrar con frutos las vides que rodean los aleros de paja y cargar con manzanas los árboles musgosos del caserío, henchir de sazón todo fruto, hinchar la calabaza, llenar las avellanas de una dulce semilla, y hacer brotar más flores y más flores tardías para que las abejas piensen que no se acaban las cálidas jornadas, pues rebosó el estío sus celdas pegajosas. II ¿Quién no te ha visto a veces rodeada de riquezas? A menudo el que busca por fuera puede hallarte sentada ociosamente en medio de un granero, agitado el cabello con viento de la trilla; o, embriagada de aroma de las adormideras, durmiendo sobre un surco segado a medias, mientras tu hoz exime al resto de hileras con sus flores; y mantienes erguida la cabeza cargada, como una espigadora cuando cruza un arroyo; o al lado de un lagar de sidra, hora tras hora, observas con paciencia los últimos fluidos. III ¿En dónde están los cantos de Primavera? ¡Ay! ¿Dónde? No pienses más en ellos, tú ya tienes tu música, cuando cirros florecen el día moribundo y tiñen de violeta los campos de rastrojos; y en coro plañidero se quejan los mosquitos en los sauces d d río, alzándose o hundiéndose al ritmo en que la brisa se aviva o se consume; y balan los corderos con fuerza en las colinas, canta el grillo en el seto, y con agudo trino el petirrojo silba desde un rincón del huerto; y en el cielo reunidas gorjean golondrinas. A Las estaciones humanas L UATRO estaciones colman la dimensión del año; cuatro eistaciones obran en la mente del hombre: su intensa primavera, cuando la fantasía recoge en su amplio seno todo lo que es belleza; su verano, en que gusta rumiar plácidamente ideas juveniles Como alimento dulce de primavera, y estos ensueños le aphiximan lo más cerca del cielo; tranquilas ensenadas tiene el alma en su otoño, cuando, desocupado, cierra el hombre sus alas, contento ante la vista de las brumas, y deja pasar inadvertidas las cosas bellas como cuando fluye un arroyo junto a su puerta. Y tiene su invierno deformado, pues su naturaleza mortal así lo exige. John KEATS Jh 17