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ABC literario- Ensayo El triunfo de la pintura cortesana Jonathan Brown Traducción de María Luisa Balseiro. Nerea. Madrid, 1995. 264 páginas conquistar un nuevo valor social y econóOS cuadros, como se dice de los limico, un lugar superior entre las artes. El aubros, tienen sus destinos. Más portátor añade una posdata sobre el mercado de tiles que los edificios y las estatuas, cuadros antiguos desde 1700 hasta hoy. cambian de manos y de país como dones o trofeos; son regalados por razones políticas, El libro ofrece casos memorables de codiexpoliados como botín de guerra o adquiricia y astucia, así como ejemplos de grandos en esa otra contienda de las subastas. deza (el archiduque Leopoldo hospeda a la Algunos hombres los reúnen, triunfando soerrante Cristina de Suecia, que pocos años bre el tiempo que todo lo dispersa. antes había saqueado la colección de los A ellos está dedicada esta obra de Jonathan Austrias en Praga) y de pasión (Mazarino, Brown, acaso el más prestigioso especialista antes de morir, se despide con amargura de en Velázquez y el arte español bajo los Aussus Tizianos, sus Correggios y sus Carractrias, basada en cuatro conferencias procis) Aprendemos sobre las leyes de la nunciadas el año pasado en la National Gallery de Washington. El libro, magníficamente editado e ilustrado como es habitual en esta serie de Nerea, es un estudio comparado del coleccionismo en las cortes de España, Francia, Inglaterra y Flandes en el siglo XVII. Su nudo argumental, un suceso dramático: la almoneda de Carlos I de Inglaterra. En 1649, tras decapitar al monarca vencido, los parlamentarios- combinando el sentido práctico y el resentimiento puritano- decidieron vender su colección, formada por más de 1.500 pinturas. Por la misma época se liquidaban en los Países Bajos las tres grandes colecciones de la aristocracia inglesa: las de Arundel, Buckingham y Hamilton, víctimas también de la guerra civil. A estos saldos Irrepetibles concurrieron los coleccionistas flamencos, franceses y españoles, cuyas historias se tratan en sucesivos capítulos. En Flandes, el ubicuo Rubens y el archiduque Leopoldo Guillermo de Austria. En Francia, Richelieu y Mazarino, Coibert y el banquero Jabach. Pero el principal beneficiado por la almoneda inglesa y el mayor coleccionista de su siglo- en cantidad y calidad- fue Felipe IV de España, quien duplicaría el tesoro artístico de sus anoferta y la demanda tanto como sobre la histepasados. Su afición sería emulada por sus toria del gusto (el de Felipe IV, tan tempranacortesanos- la parentela del Conde- Dumente moderno) que de Olivares- y servida por algunos funA veces se elogia la amenidad como un cionarios eficaces. don accesorio del historiador, como una amable cortesía hacia los profanos. Pero no se trata de eso: es que la historia es ante todo narración. Brown demuestra- aparte de su erudición- un dominio excelente de los recursos narrativos; los personajes y situaciones se van enlazando en una sola trama, con un ritmo sostenido. El resultado es un relato apasionante y una lección no sólo del pasado, sino del presente más vivo. Mientras leemos, recordamos siempre que, si los hombres y sus empresas desaparecieron, las pinturas siguen entre nosotros. Las colecciones que estudia Brown vinieron al final a configurar los mejores museos europeos fuera de Italia: el Prado, el Louvre y el Kunsthistorisches Museum de Viena. Brown destaca el papel irremplazable de Por eso es difícil evitar un anacrónico sentilos reyes, con su enorme poder y riqueza, miento de gratitud hacia aquellos príncipes y en la formación de grandes colecciones, cortesanos. Aunque les moviera sólo su muchas veces compradas por lotes, y cómo propio placer o el ansia de fama o el deseo aquellas inversiones estimularon el desarrode adular a su señor, para nosotros, que sollo del comercio de arte, el interés por la aumos sus herederos, actuaban sin saberlo tenticidad (con su cortejo de expertos) y la como agentes públicos, al servicio de una publicación de libros ilustrados sobre las gainmensa mayoría. lerías de cuadros. Como fruto de todo ello, la pintura, que había ido ganando crédito intelectual desde el Renacimiento, llegó a Guillermo SOLANA redeflnictón del Estado Colín I. Bradford Jr. (edición) Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. París, 1995. 273 páginas L D Brown demuestra- aparte de su erudición- un dominio excelente de los recursos narrativos. El resultado es una lección no sólo del pasado, sino del presente más vivo ESDE hace unos años, uno de los temas más debatidos por políticos y científicos sociales ha sido el Estado, su formación y perspectivas. La configuración de los nuevos conjuntos comerciales (UE, TLC, Merco Sur) más allá de las fronteras políticas, junto con la crisis económica por la que ha pasado la mayoría de los países de América Latina en los 80, ha fomentado el desequilibrio entre la espaciaiidad política y económica (mercados nacionales) y ello se ha traducido en la aceleración del resquebrajamiento interno de conceptos y actitudes considerados inmutables hasta la fecha. Las tesis neoliberales de reducción de la dimensión del Estado han ayudado a acelerar algunos procesos, cuando no a inducirlos. Las crisis políticas y de identidad de la Europa del Este y la extensión de ios fundamentalismos, no son sino algunas muestras de las resquebrajaduras del modelo de Estado- Nación manejado como una entidad inamovible en el tiempo y en el espacio por muchos de los científicos sociales y de los políticos. Multiculturalismo, pluralidad y diversidad se están convirtiendo en los conceptos esenciales para entender las verdaderas dimensiones de la crisis del Estado La redefinición del Estado en Hispanoamérica recoge los resultados de las discusiones del Cuarto Foro Internacional sobre las perspectivas de América Latina celebrado en París en 1993, bajo el auspicio del Banco Interamericano de Desarrollo y el Centro del Desarrollo de la OCDE. Su propósito fue el de reunir a expertos del mundo académico, responsables políticos y líderes de opinión a fin de debatir la situación del Estado y sus perspectivas a corto, medio y largo plazo en Hispanoamérica. En las ponencias se subraya de forma explícita que la crisis del Estado en América Latina es real tanto desde la perspectiva fiscal como funcional, por lo que se necesita un entendimiento desapasionado de las limitaciones heredadas del pasado para poder superar las constricciones que amenazan con cronificarse en el futuro. El regreso de la democracia a la región significa que la redefinición del Estado ha dejado de estar en las manos de los grupos de élite para pasar a la sociedad en su conjunto. La forma en que estos cambios afectarán a la organización económica y a la gobernabilidad de Hispanoamérica es el tema central de este libro. Quizá, una de las más importantes conclusiones fue la comprobación de que si bien los viejos patrones de industrialización proteccionista han quedado obsoletos en el actual clima de globalización competitiva, también es verdad que las fuerzas del mercado no son suficientes para resolver los problemas económicos y sociales que enfrentan las sociedades iberoamericanas. En un mundo en el que durante los 80 el número de pobres ha crecido de forma tan alarmante, el Estado no puede desechar su responsabilidad de reducir las crecientes tensiones sociales generadas por la desigual distribución en el ingreso. Se trata sin duda de un libro importante, no sólo por su contenido, sino por la representatividad de quienes realizan las afirmaciones. Pedro PÉREZ HERRERO 14