Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC Cultural- LA BESTIÓN DE LOS PROBLEMAS Marc Howard Ross: La cultura del conflicto. Traducción de José Real. Paidós, 1995. 317 págs, 2.800 P 0 W OR qué hay socieda 1 m des más conflictivas S que otras? ¿Por qué unos conflictos se resuelven y otros se perpetúan? ¿Se puede aprender a gestionar los problemas? Basta leer un periódico o abrir la ventana para darse cuenta de que la violencia es un problema universal y cotidiano. Asuntos religiosos, étnicos o culturales enfrentan encamizadamente a los hombres. La historia parece el libro de contabilidad de un matadero. Los niveles de violencia suben incluso en los centros de enseñanza secundaria. Hace unos años, en su bello libro Violencia y ternura Rof Carballo se preguntaba: ¿continuará siendo el hombre futuro capaz de controlar y dirigir su agresividad? Ross es un profesor de ciencias políticas interesado en elaborar una teoria que nos permita manejar bien los conflictos sociales. En este libro defiende una tesis muy sencilla: la distinta conflictividad de las sociedades depende de dos causas: una, psicocultural, determina el nivel de violencia; otra, socioestructural, define los objetivos del conflicto. Así pues, hay culturas que inculcan la conflictividad, que educan para la agresividad, mientras que otras saben encontrar soluciones o proscritjir eficazmente la violencia. Por otra parte, hay estructuras sociales que favorecen la conflictividad interna y otras el enfrentamiento extemo. ¿Cuáles son las características de una cultura conflictiva? A su juicio son tres los rasgos determinantes: una socialización rigurosa, que somete al niño a una frustración continua; la falta de calor y afecto en la urdimbre soneralización. Lo hace estudiando una cultura de alta conflictividao (Irianda del Norte) y otra de baja conflictividad (Noruega) Me ha interesado cómo explica la pfO longación indefinida de los conflictos. Los sistemas de proyección de creencias que van ate jando cada vez más a los grupos enfrentados, por ejemplo. Hay otro mecanismo que tal veZ esté funcionando en alguno de los conflictos que sufrimos en España. La historia del conflicto puede sustituir al conflicto. Un acuerdo, tal vez posible en el campo ideológico, queda dificultado o imposibilitado por el memorial de crímenes, agravios, injusticias o malentendidos. Los efectos del problema acaban por ser el gran problema. Como decía un personaje de Saint- Exupery: No puedo dejar de luchar por una idea por la que ha muerto tanta gente. Sería ofenderies Este libro se completa con Isabel Uceda otro no traducido, titulado Ross escoge un método inter The management of Conflict cultural, estudiando noventa so (Yaie, 1993) donde trata las ciedades preindustriales. Ésta es cuestiones prácticas del control la limitación y, al mismo tiempo, de los conflictos. Es posible elalo más vadoso del libro. Analiza borar una cultura que sepa, ya estadísticamente distintos asque no eliminarios, cosa imposipectos culturales y su correlatJe, al nnerx) s resolverios con un ción con la agresividad. Se basa coste mínimo. en estudios antropológicos preAprender a resolver problemas vios, no realizados con la finalies una meta de la enseñanza, en dad de medir la conflictividad, lo todos sus niveles. Los expertos que le exige homogeneizar los en educación están cada vez datos y evaluarlos. Echo en falta más interesados en enseñar a un estudio más detallado de las los alumnos a resolver no sólo relaciones entre cultura y persoproblemas teóricos, como hasta nalidad. Algo semejante a lo que ahora, sino también problemas realizó Kardiner. prácticos y afectivos. Es en ésta B autor no es un antropólogo. línea donde aeo que óetoe inteUsa la antropología para corrograrse la ética, como ciencia de borar una teoria que pueda aplilas soluciones de máximo nivel. carse a las sociedades industriaJ. A. MARmA les. Y tiene que justificar esa gecial básica, y un modo problemático de identificarse el varón con su propio género. Algo semejante sostuvo Ashley Montagu: la agresividad en el hombre no es innata y sólo se vuelve agresivo cuando el niño vive una infancia llena de rigores y frustraciones. Para corroborar estas tesis, amEmEDEU mouNcu ÑO internacional de la tolerancia. Es fácil aplaudir la tolerancia, más difícil practicarla y todavía más difícil explicarla. En castellano, tolerar es soportar. ¿Se debe tolerar lo bueno? No. Lo bueno debe aplaudirse, estimularse. ¿Se debe tolerar lo malo? Tampoco. Lo malo hay que combatirlo. Entonces, ¿qué se debe tolerar? Históricamente, tolerancia fue un concepto acuñado para combatir la intolerancia, y sus maldades. Como todos los conceptos negativos resulta borroso. Propongo una definición objetiva, casi ingenierll, de la tolerancia. Tolerancia es el margen de variación que una solución admite sin deja de ser solución Hay problemas que admiten muy poca tolerancia, por ejemplo, los matemáticos, o los que afectan a la dignidad humana. Otros, como los planteados por la convivencia, exigen amplios márgenes. El intolerante afirma que sólo hay una solución para cada problema, la que él posee, que esa solución no admite ninguna flexibilidad, y que está dispuesto a imponerla si puede. Tolerante inteligente es el que conoce y justifica el margen de tolerancia de cada solución. Sabe que para resolver el problema del tráfico hay que ser intolerante con los que desprecian las señales, pero tolerante con el atuendo de los conductores. Tolerante necio es el que piensa que todas las soluciones tienen un margen infinito de tolerancia. Acaba conducierKio por dirección prohibida y atrepellando a un peatón. J A. M. A P L AS ciencias cognitivas están ocupándose de temas tradicionalmente filosóficos, e influyendo en nuestra manera de entender al ser humano. No sé si la noticia ha llegado a nuestras facultades de Filosofía. Se empezó a hablar de ciencia cognitiva a principios de los 70. Procede de la psicología y acoge a lingüistas, lógicos, pslconeurólogos, expertos en inteligencia artificial y teóricos de la inteligencia. Estudia los problemas del conocimiento y los procesos intelectuales. 58 i8 PHILIP N. JOHNSON- LAIRD Philip N. Johnson- Laird es un científico cognitivo. Estudie to que estudie, tropiezo con alguna obra suya. Sospecho que posee el don de la ubicuidad. Trabiajando en lingüística, encontró su Language and Perception (1976) Cuando intentaba aclarar mis ideas sobre lógica y semántica, tuve que vérmelas con su influyente Mental Models (1983) Es difícil estudiar los procesos racionales sin tener en cuenta su Psicología del razonamiento (1980) Inductlon (1986) y Deduction (1991) Quien esté interesado por la relación entre conciencia, libertad y modelos computacionales, bien en leer El ordenador y la mente (Paidós, 1990) Creí que había conseguido despegarme de él cuando empecé a investigar sobre los sentimientos, pero fue una presunción falsa. Jolinson- Laird ha elalDorado una interesante teoría cognitiva de las emociones Es un síntoma más de que nos encaminamos hacia una idea sentimental de la inteligencia. Sígale la pista.