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ABC literario Novela L tigo se presenta como A obra del singuun paso más allá en lar escritor norteeste singular sendero americano Paul Paul Auster creador, con una fuerAuster sigue siendo za y una originalidad bien recibida entre noTraducción de Mañbel de Juan. Anagrama. Barcelona, 1995. 288 páginas, 2.300 pesetas evidentes, y hasta con sotros, al menos en lo que se refiere a su parte narrativa- pues es de El palacio de la luna y La música del una especie de soterrada carga simbólica también poeta, ensayista y traductor- como lo azar que ya fueron mejor recibidas pues en quizá demasiado explícita para su perfecto demuestra el hecho de que ésta su novena ellas Paul Auster se lanzaba con mayor clari- equilibrio interior. Es la historia de un niño, de novela, publicada el año pasado en Estados dad en busca de sus propias raíces america- un golfillo huérfano, díscolo y rebelde, que enUnidos, no haya tardado apenas otro más en nas. De estas dos últimas novelas, la primera tre sus doce y sus catorce años aprende a voaparecer en su versión española, idioma al que fue mejor recibida en Europa que en Estados lar, o, mejor dicho, a elevarse en el aire y caminar y hacer acrobacias de todo tipo mediante ya se han vertido con éste once de sus libros. la fuerza de su propia voluntad. Posee un Un notable fenómeno de aceptación, que don que alguien, un misterioso y aventurero coincide asimismo con la observada en otros maestro judío, reconoce en él en los años países del viejo continente, a diferencia del reveinte, previos a la gran depresión, convencelo que su obra despierta en su propio país, ciéndole para que aprenda a volar bajo su didonde al genérico respeto con el que es trarección. Tras numerosos viajes, se instalan en tado por la crítica, no dejan de unirse bastanuna granja de Kansas, cerca de Cíbola, en tes reticencias, poco comprensibles para nocompañía de un negrito contrahecho y de una sotros, lectores extranjeros y en suma basvieja india sioux- un niño blanco, un judío, una tante alejados de su ámbito cultural y india y un negro, la perfecta mezcla norteamelingüístico, pese a las habituales presiones que ricana- donde a través de una serie de misteexperimentamos por la aplastante colonización riosos ejercicios y episodios de formación el cultural norteamericana que nos invade. niño despertará a la vida, al duro aprendizaje Quizá habría que señalar también que el de la existencia, a la amistad, el amor y la caso de Paul Auster es uno de los más afortumuerte, para al final conseguir el sueño promenados, pues esta aceptación contrasta con el tido. Un sueño que a través de la desaparición sumidero en el que permanecen otras obras de algunos de sus seres queridos le abandoamericanas actuales de gran importancia artísnará, al borde del éxito, cuando ya en la única tica y envergadura cultural, como las de Wicompañía del maestro puede empezar a explolliam Gaddis, Harold Brodkey, Thomas Pyntar su don en una serie de espectáculos que le chon o William Gass, que están pasando entre proporcionan fama, dinero y el principio del nosotros con más pena que gloria (y a este triunfo. respecto me permito señalar las excelentes versiones españolas que Tusquets está publiEl contexto en el que se desarrolla esta hiscando de la dura, espléndida, escasa y fascitoria individual de aprendizaje y formación es el nante obra narrativa de Thomas Pynchon) de los Estados Unidos en la segunda mitad de Aunque habría que añadir que también en esto los años veinte, los previos a la gran depreestamos bastante colonizados, sión, años de violencia, injustipues ninguno de estos autores, cia, racismo e intolerancia, perbien cotizados entre la crítica y los fectamente traslúcidos a través medios académicos y universitarios. de la historia principal. La priQue son quienes fundamentalmente mera parte describe el parto tes mantienen sosteniendo así con- con dolor y muerte- del don tra sus propios vientos y mareas el de la elevación del muchacho, autoamenazado prestigio de las le la segunda su dolorosa explotatras norteamericanas de hoy, no ción, hasta llegar a la pubertad sexual, con la que el niño pierde suelen alcanzar apenas repercusión sus facultades, o al menos se le en el mercado editorial de su propio hacen tan dolorosas que ya no P s, ni aparecen demasiado en las las podrá utilizar más, mientras P nlpotentes listas de libros más es perseguido y raptado, pervendidos reservadas a productos conservadores de consumo como los toms Unidos, mientras que con la segunda pasó diendo al final a su maestro, el gran personaje cys de todo pelaje que tanto abundan por exactamente lo contrario. Lo mismo que suce- de la novela. En realidad, el resto del libro- es 3li á. Aquí al menos gozamos de lo que podrían dió con la penúltima, Leviatán que mientras crito por su propio protagonista ya solo y andenominarse las ventajas del subdesarrollo, en el Viejo Continente fue interpretada como ciano al final- no es sino una especie de apénvive el cielo y que duren. una alegoría de la frustración de la generación dice, cincuenta páginas finales en las que el Para el mercado americano, Paul Auster es liberal norteamericana de los años sesenta, en ritmo se precipita, y lo que sucede no es ya más que la existencia normal de un hombre, Uh narrador en primer lugar bastante elitista su propio país pasó con más pena que gloria. Con su breve El cuaderno rojo entre el re- pese a sus flirteos con el mundo del hampa, -procede de la poesía, propia o traducida, no se olvide- y quizá demasiado europeo y en lato y el ensayo, Paul Auster intentó aclarar sus que ya ofrece menos interés. El último gran todo caso extranjerizante Lo cual no estaba procedimientos narrativos, su fascinación por episodio, el del jugador de béisbol, resulta ser del todo equivocado en los comienzos de su las trampas del azar, su búsqueda de las coin- una especie de espejo bastante artificial en recarrera como narrador, cuando publicó los tres cidencias, del sentido de las casualidades, de sumidas cuentas. Aunque al final, con el reenvolúmenes de su sorprendente Trilogía de todos esos fenómenos misteriosos que pare- cuentro con la antigua amante del maestro jullueva York -Ciudad de cristal Fantasmas cen saltar por encima del tiempo, del espacio dío y la instalación del personaje en la vejez y y La habitación cerrada que sorprendieron o de las voluntades humanas para trazar extra- en la soledad- y la pérdida de su sexualidad, PC su imaginación y cultura, pero irritaron por ños dibujos cuyo sentido el escritor pretende se supone- es posible que el recuerdo y la essu vanguardismo, abstracción y manejo de es- siempre denodadamente desentrañar. Una es- critura de su vida le devuelvan el misterioso quemas procedentes del nouveau román o pecie de realismo mágico -aunque con poca don perdido. Toda una lección de maestría na ei estructurallsmo narrativo. Tampoco fue magia, o más racionalizada en la medida de lo rrativa, que, sin alcanzar las cotas de otras veDjen aceptado con otras dos obras bastante posible- que en Estados Unidos sólo resulta ces, supone un nuevo riesgo aceptado y asumas experimentales, como la futurista El país soportable cuando procede de latitudes leja- mido, del que vuelve a salir victorioso este ex 06 las últimas cosas o la autobiográfica La nas, pero mucho menos cuando quien las crea celente narrador de nuestro tiempo. pa K ele la soledad pero el panorama es un puro producto neoyorquino, como es el cambiaría poco después, con la publicación caso de este escritor. En principio, Mr, VérRatael CONTÉ Mr. Vértigo Mr. Vértigo es toda una lección de maestría narrativa, que, sin alcanzar las cotas de otras veces, supone un nuevo riesgo aceptado y asumido, del que vuelve a salir victorioso este excelente novelista de nuestro tiempo 11