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ABiClitéraib Diario E ¿Qué cabe decir ahora L 23 de agosto de ¿No tenemos muchos más 1969, en vuelo reejemplos entre nosotros de gular procedente de Max Aub agresiones peores, a las Roma, llegaba a España por que además ya nos estavez primera desde que en Edic. de Manuel Aznar Soler. AlbaEditoríaL Barcelona, 1995. 624 páginas, 3.200 pesetas mos acostumbrando como 1939 emprendiera el caquien oye llover? Resulta peregrino, cuando memino del exilio, el escritor español Max Aub, con nos, ver lo bien que se lleva el viejo Aub con alel pasaporte de su nacionalidad mexicana- país gunos de sus amigos de juventud, por muy faen el que residía desde 1942, y donde fallecería langistas que fueran cuando los volvió a ver, en 1972- y con un visado como turista válido como Santamarina o Masoliver, y lo injusto que para tres meses. Durante ese tiempo, y hasta el se muestra con gente como Neville o López Ru 4 de noviembre siguiente, Aub viajó por las tres bio- quizá por celos teatrales- o la complacenciudades en las que más había residido durante cia con la que transcrit 5 e las palabras de Fransu juventud antes de la guerra civil- Barcelona, cisco García Lorca, que insistía una vez más en Valencia y Madrid, por este orden- con algunos las injustas, calumniosas y ya desechadas acuviajes cortos a Zaragoza, Calanda, Segovia y saciones contra Rosales sobre la muerte de Toledo, se entrevistó con numerosos personaLorca. Pero quizá estos detalles personales son jes de la vida literaria de aquellos años y aculo menos importante y lo más fácil de comprenmuló material para el trabajo que le había impulder. Más duro es ver al Aub autor de una obra sado al viaje, que no era otro que el de escribir ya muy importante, dueño de su espléndida un libro sobre otra gran personalidad del exilio, prosa, ingenio y lucidez de siempre, no entender Luis Buñuel, Al mismo tiempo, Aub fue llevando que entonces España estaba saliendo de la verun carnet de viaje, unas notas casi diarias que le dadera y más dura posguerra, que en los 60 permitieron escribir con posterioridad un diario nuestro país estaba empezando a levantarse, a español como califica a La gallina ciega que utilizar a duras penas los resquicios de una tíse publicó en México en 1971. Hubo una semida libertad en todos los órdenes, sobre todo gunda edición, también mexicana, en junio de culturales. Aquel año de 1969 había habido un 1975, pero la primera española es ésta que estado de excepción, se habían cerrado cuatro ahora publica Alba- que recientemente editaba editoriales, había publicaciones que se arriesgados colecciones de cuentos de Aub, Enero sin ban bastante, como Primer Acto Triunfo o nombre y Escribir lo que imagino de las que Cuadernos para el diálogo algunos diarios se también me ocupé en estas mismas páginas- liberalizaban, asesinaban a Enrique Ruano, estacon un completo estudio preliminar y abundanllaba el asunto Matesa había revueltas estutes notas del profesor Aznar Soler, publicación No dudo en señalar esta diantiles, los planes de desarrollo estaban que señalo como una de las más importantes publicación como una de dando sus frutos, se estrenaban en el teatro de estos últimos tiempos, pues se trata de un las más inriportantes obras de Weiss o Genet- y se prohibía otra de documento humano, histórico y literario de la Aub, aunque pudo leer en público fragmentos máxima envergadura y de una apasionante acde los último tiem pos, pues de sus obras- o la Yerma de Lorca, se publitualidad para quien no quiera renunciar a la nese trata de un documento caban novelas bastante distintas de Cela o cesidad de conocerse mejor y de conocer más completamente la realidad de este país, su pahumxino, histórico y literario Delibes, las poesías completas de Gil de Biedma, Tristana Y el prínsado reciente- que muchos quisieran olvidar a de la máximu envergadura cipe don y Buñuel rodabaproclamado sucesor a Juan Caríos era toda prisa- y su presente más acuciante, que y de una apasionante título de Rey en la Jefatura del Estado (y todo cada vez deja traslucir aún más esas huellas esto lo recoge muy bien Aznar Soler en su doque nos han marcado de manera indeleble. actualidad cumentado prólogo) Libro que fue prohibido entre nosotros en Lo que Max Aub vio- y no dejaba de ser cierto aquellos años, pues en él Aub mostraba sobre y fundamental- fue un país sometido a una dictodo su gran amargura y desilusión al contemtadura, donde muchas de sus obras estaban plar la realidad en la que se había convertido aquella España que hat) ía abandonado 30 años ¿cómo pedir objetividad ni detenimiento en es- prohibidas, entre otras sus Campos y su teaantes, que le resultó irreconocible desde casi to- tas condiciones, sin constatar a la vez la lucidez tro, lo que más le importaba, y donde los más dos los puntos de vista, y que constituye la prin- de muchas de sus afirmaciones, el dolor que el progresistas- Nuria Espert, Monleón, Barral, de cipal requisitoria lanzada nunca por un autor exi- libro encierra, la justeza de sus reclamaciones y Quinto- luchaban contra toda suerte de censuliado contra el país que le había expulsado de su el enorme ama a la España perdida que se des- ras y contra la tentación de marcharse, aunque seno. Sin embargo, en 1969 ya se habían publi- prende de todas sus páginas? Quizá la acumu- por su propia voluntad, no a la fuerza, como él. cado en España en los años anteriores dos de lativa pero reveladora y punzante descripción Pero por ejemplo. Cela en sus Papeles de Son sus piezas teatrales y cuatro libros, y hasta 1975 que de su autor nos proporciona Aznar Soler Armadans o Cano en ínsula le habían publise publicarían otras diez obras, pues entonces podría ayudarnos no tan sólo a perdonar sus ar- cado ya muchos trabajos desde los años 50, y nos hallábamos iniciando una tímida recupera- bitrariedades- que las tiene, aunque no dema- así resulta injusto su lamento de que nadie leía ción de la literatura del exilio, aunque fue en un siadas- e injusticias, sino a comprenderías y ex- esas publicaciones y de ser un desconocido. La principio parcial, truncada, desordenada y mu- traer de ellas la debida parte del fuego En mejor muestra la recoge Soler al publicar al final chas veces desfigurada por los abundantes cor- estas páginas el viejo, terco, enfermo, orgulloso, de su introducción el gran artículo que Pedro Altes de censura. A pesar de esa prohibición, La agresivo, irónico, impertinente, obcecado, tares dedicó al escritor en 1972, poco después gallina ciega circuló clandestinamente entre no- fraternal, leal, lúcido, tierno y sentimental Max de su muerte, y que es el mejor resumen de lo sotros, y levantó muchos clamores de protesta Aub se expresa sin tapujos; desahogo de furias que resultó ser para la juventud lectora española por los juicios apresurados, arbitrariedades y y pasiones: de juicios y opiniones; de su rabia e de entonces la visita y el libro de Aub. Pero, simplificaciones que el libro contiene. Pero, impotencia; de su tristeza más honda ¿quién era la verdadera gallina ciega España o el propio Aub? ¿Acaso la mayoría no seguimos jugando bastante inconscientemente hoy mismo a este mismo juego nacional de la gallina ALFREDO BRYCE ECHENIQUE ciega, como si se pudiera acertar sin saber mirar primero hacia fuera y dejar de hacerte hacia No me esperen en abril dentro, y dando palos de ídem sin saber bien Su más ambiciosa novela por qué, ni a dónde, ni a quién? ¿Y si dejáramos de hacerio algur a vez? La gallina ciega ANAGRAMA 12 Rafael CONTÉ