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A B C literario E s condición genuina de los grandes escritores acomodar el molde establecido de los géneros a su libre arbitrio. Así sucede con Traducción de esta Navegación de cabotaje del brasileño Jorge Amado, que en una de sus primeras páginas nos adelanta ya el sentido del título: la vida es tan breve que no va más allá de una simple singladura con la tierra siempre a la vista. En pocas obras como ésta el lector se sentirá más iluminado por la envoltura del texto propiamente dicho: el título, ya comentado; el subtítulo, Apuntes para un libro de memorias que jamás escribiré las dedicatorias, en especial la primera, Para Zélia, enamorada y cómplice homenaje inicial a la figura más destacada en todo lo que sigue, Zezinha Gattai, escritora, compañera y esposa; los tres lemas que el autor extrae de sus propias obras para subrayar su condición de bahiano romántico y sensual su compromiso con el inconformismo y su vocación de narrador claro y verídico; y, sobre todo, el primer y el último de los breves capítulos que compondrán el volumen. Ahí está el hilo conductor de esta silva de varia lección autobiográfica que Amado nos ofrece desde la atalaya de sus 80 primeros años. Desde ella, el escritor valora la vida como un trayecto efímero, que empezó a recordar en 1986, inseguro de las fechas exactas de lo ocurrido, cuando la revolución socialista se desmorona la Historia se precipita y la semana tiene la medida de un siglo Se siente amparado, ante todo, por una doble condición ejercida en plenitud: la de escritor y la de hombre. Sin jactancia, se reconoce testigo del ciclo que termina, pero reivindica especialmente su rango de obá que en la lengua yoruba significa sabio con sabiduría del pueblo Y casi 400 páginas más adelante. Amado concluye desvelándonos, por si fuese necesario hacerlo ya a aquellas alturas, otras claves: la generosidad de los amigos, hermana de la que los lectores le han deparado como sal de la vida; el humanismo ardiente y la religiosidad sincrética de quien niega la existencia del Dios cristiano al tiempo que reivindica la mística afrobrasileña del candomblé. Defenderte como partamentario comunista en la Cámara de los Diputados, hasta el punto de lograr el recorxxiimJento de la libertad religiosa en la Constitución democrática de 1946, le granjeó entre algunos de sus camaradas el sambenito de escritor pequeño- burgués con considerables desvíos ideológicos (pág. 69) Mas Jorge Amado, tal y como se presenta a sí mismo en Navegación... siempre había sido fiel a su inconformismo constitutivo, y desde la melancolía de la revolución fracasada concluye: Luché por la buena causa, la del hombre y su grandeza, la del pan y la de la libertad, me batí contra los prejuicios, me atreví a prácticas condenadas, recorrí caminos prohibidos, fui lo opuesto, lo viceversa, lo no, me consumí, lloré y reí, sufn, amé, me divertí (pág. 495) Navegación de cabotaje personaje en las fronteras de la ficción más que como retrato del que de verdad ha sido. Jorge Amado Quien quiera abordar así Basilio Losada. Alianza. Madnd, 1995. 510 páginas, 3.000 pesetas Navegación de cabotaje encontrará sobrados motivos de En este sentido, el libro tiene mucho de auto- gratificación, pero no cabe duda de que los que biografía, entendiendo por ella la creación, gra- prefieran la clave memorialística tampoco salcias al relato, de una personalidad a la que se drán defraudados del intento. Amado es un dota de un significado completo desde la pers- ejemplo prodigioso de escritor provinciano que pectiva final a la que el biógrafo de sí mismo sin embargo consiguió dotar a su literatura de llega tras la travesía. No dudo de que el libro una extraordinaria resonancia universal. Esta naproporcionará muy sutiles argumentos a quienes rración de su vida asombra por la multiplicidad estudian el género autobiográfico por excelencia de sus escenarios, muchos de ellos exóticos, y desde un cierto escepticismo hacia su potencia- siempre enriquecidos por algún comentario del lidad referencial, extremo en el que coinciden, escritor hacia la tierra que pisa y el pueblo que la por caso, el último Lejeune y otros teóricos del habita: desde Tiflis y Rangún hasta Roma y Karachi; desde Samarkanda, Francfort o Dakar a Ulan Bator en la Mongolia soviética, Pekín o Tirana. Al Amado es un gunas tierras desempeñan ejemplo prodigioso un lugar señero en su peregrinaje: Moscú, Praga, la de escritor siempre amada Lisboa... provinciano que Pero la palma se la llevan la ciudad natal Vuelvo a sin embargo recogerme en mi modesta consiguió dotar a condición: intérprete menor del pueblo de Bahía, su literatura de una con lo que me basta y me extraordinaria sobra pág. 85) y el París resonancia siempre añorado Soy frarrcés de corazón pág. universal. Desde la 76) Y entre los enclaves atalaya de si ¿s más inhóspitos, el nuestro: Estamos en España, la ochenta primeros violencia y la venganza años, valora la sustituyen a la cortesía (pág. 373) vida como un trayecto género como Eakin, todos ellos en la estela de Lacan. Pese a su extraordinario valor informativo, que hace de esta obra un documento de primera categoría para conocer los entresijos de la internacional de los escritores comunistas durante el periodo de la guerra fría, Jorge Amado ironiza a costa del género canónico correspondiente al subtitularla apontamentos para um livro de memorias que jamáis escreverei y al presentarse a sí mismo como un escritor fundamentalmente desmemoriado (pág. 411) especialmente inexacto en lo que a tratar con fechas se refiere (incluso se permite desautorizar ciertas precisiones en las memorias de su amigo Nicolás Guillen, como una broma más de las muchas que al parecer le jugó, algunas de ellas despaciosamente narradas aquí) Por otra parte, la estructura de viñetas por lo general breves que el texto tiene, todas ellas precedidas de una fecha, un lugar y una referencia temática, parece SprOximiBTíasíTnás a la otra gran variante de la llamada literatura del yo el diario, que Amado tergiversa considerablemente al establecer un deliberado rompecabezas cronológico, entreverando sin aparente orden ni concierto momentos que van desde un remoto 1923 de sus estudios en un internado jesuítico hasta el reciente 1992 desde el que escribía. Esta distancia temporal entre lo vivido y el momento de la creación, junto a la perspectiva desde la cual todo lo anterior cobra un determinado sentido, nos vuelven otra vez al ámbito de la construcción de un yo como Otro tanto cabe decir del bagaje documental de este libro en lo que a la literatura y a la política contemporáneas se refiere. Espacio destacado merecen Neruda, el citado Guillen, Alberti, Ehrenburg, Moravia o Pratolini. No faltan, a propósito del Premio Nobel que, injustamente, ni la literatura brasileña ni la portuguesa han recibido, palabras encendidas a favor de Miguel Torga y su Diario Ni tampoco el recuerdo emocionado al filósofo Lukács, caído en desgracia por exigencias de los ideólogos soviéticos del realismo socialista (pág. 195) Igualmente, se nos ilustra acerca de un interesante episodio, en el que una conspiración para otorgarte a Bertolt Brecht el premio internacional Stalin, que Amado había recibido en su segunda convocatoria, liberó al dramaturgo de los rigores con que el sectarisnno de su partido estaba dispuesto a castigar su supuesto desviacionismo formalista, y podemos leer también acerca de la interdicción que la novela Tereza Batista, cansada de guerra del propio Amado sufrió en Alemania porque una prostituta no podía ser héroe positivo de una novela. Sabíamos que a finales de los 50 el novelista comenzó a distanciarse del socialismo real soviético, y lo que él mismo denomina el Santo Oficio comunista (pág. 192) manteniendo siempre sus convicciones políticas fundamentales. Aquí, en Navegación de cabotaje se puede seguir este proceso tal y como el Jorge Amado de los años 90 lo recrea, desde el desengaño político y el irrefrenable vitalismo que lo caracteriza como hombre y como escritor. Darío VILLANUEVA efímero