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A B C de las artes E N 1924 se inauguró en Madrid el Museo Romántico, fundado por el militar, aristócrata, coleccionista y pintor bohemio Marqués de la Vega Inclán. Coincidiendo con el setenta aniversario de su apertura aL público, el Museo nos convoca ahora, más que a una exposición formal, a una mostración muy sencilla de su fondo de esculturas. Se trata de un conjunto de noventa y seis piezas que se expone, completo, por primera vez, pues la mitad de estas obras ha permanecido en los depósitos de la entidad, habiéndose limpiado, restaurado y catalogado para esta ocasión. Ese carácter de primicia da interés a la iniciativa, y la visita es obligada para los amantes de los géneros escultóricos, aquí representados en esculturas, estatuas, medallones, figurillas de barro, alguna talla e inclusive una mascarilla funeraria, la de Don Benito Pérez Galdós, de autor desconocido. El conjunto es modesto en piezas y en calidades, pero contiene obras importantes de primeras firmas de la escultura española del XIX y de comienzos de nuestra centuria. Lástima que no se haya podido contar con más medios y con más holgado espacio para esta muestra que cataloga y representa una visión de la estatuaria decimonónica, según Is gustos del coleccionismo privado. Museo Romántico San Mateo, 13 Hasta el 18 de septiembre Madrid Én realidad, el grueso de esta colección lo constituyen las obras que pertenecieron a Mariano Rodríguez de Rivas, quien las depositó en este Museo cuando fue director del mismo, habiéndose adquirido por compra muchas de ellas a sus herederos, en la década de los sesenta. A ese bloque hay que añadir algún fondo antiguo que perteneció al fundador de la institución. Benigno de la Vega Inclán, coleccionista de cuadros y no de esculturas, y, sobre todo, no hay que olvidar que durante estos setenta años se han recibido donaciones, legados y depósitos, así como que se han realizado adquisiciones de interés, como la de los barros policromados representando a tipos populares que se compraron el año pasado en Boceto para d monumento a Antonto Trueba, de Beniliure ID MUSEO ROMÁNTICO las subastas de Christie s, por parte del Ministerio de Cultura. El conjunto de la muestra expresa el gusto burgués por coleccionar piezas pequeñas, de salón y de devoción desarrollado desde el XIX. A ese gusto por la estatuaria y las figurillas de representación se añadían los bustos- retrato y algún que otro encargo escultórico decorativo de no mucha ambición. El resultado final es excesivamente variado. Pero ese exceso era común entre el coleccionismo burgués europeo. Así el visitante de la muestra apreciará el perfil del coleccionismo de escultura en España desde mediados del XIX hasta los años cuarenta. Evidentemente, desde entonces a ahora casi ha cambiado tanto el gusto del coleccionista como el discurso de la propia escultura. Entre las piezas a resaltar, representan un interés especial los bocetos en pequeño formato para monumentos. Así, el bronce de Mendizábal, de José Grajera, o el desnudo de Viriato tan sensiblemente modelado por Eduardo Barrón para el posterior monumento en Zamora, o el intimista y sedente Antonio de Trueba, modelado en su mejor manera impresionista por Beniliure. Otro capítulo interesante es el de retratos, entre los que destacan tres mármoles: el que firma Ponciano Ponzano y representa a Eugenio de Ochoa, mienbro de la galería de románticos olvidados el clasicista de Caballero anónimo obra de Sola, y el delicioso y un punto funerario que representa a La infanta María Cristina de Borbón, dor mida una de las obras mas sensibles de José Piquer. Una tercera serie es la que conforman los barros policromados de talleres granadinos y malagueños, dando tipos y emblemas de la España romántica, a los que hay que sumar la versión popular de un retrato áulico, el de La Reina Regente, con su hija la Reina Isabel II en sus rodillas así como la terracota poli cromada napolitana representando a Francisco I de Borbón, Rey de las Dos Sicilias Estas muestras de recuperación o dé rehabilitación tienen un inevitable regusto de amargura, la que deja la comprobación del poco aprecio y la falta de equi; dad con que la opinión y la historia suelen tratar a las ramas menores de la práctica del arte. José MARÍN- MEDINA 33 La NiÉita Marta Cristina de Borfaón, domvda de José Piquer