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A B C de las artes Alcántara, el lenguaje de la piedra Casa de la Entrevista San Juan, s n Hasta el 6 de marzo Alcalá de Henares. Madrid Í y. -V- -I; L A Fundación Colegio del Rey, del Ayuntamiento de Alcalá de Henares, viene desarrollando un programa de exposiciones en el que destacan las monográficas del grupo de artistas jóvenes que residen en la ciudad complutense. Ahora se le dedica a Andrés F, Alcántara una muestra importante en el ámbito de la Casa de la Entrevista, exhibiendo una treintena larga de esculturas, expresivas del proceso y relevancia de su investigación. Tres previsiones constantes explican el sentido de la obra de Alcántara (Torredelcampo, 1960) la preocupación por la materia y por el procedimiento de realización; su recurrencia al tema de la forma humana o natural; su persistencia en primar las cuestiones de lenguaje sobre los recursos de expresión. La talla de la piedra es uno de los actos naturales del escultor. Antes que otra cosa, Alcántara es entallador directo de mármoles y calizas. El suyo es un reto sin trampa posible. Conocer la piedra en su constitución y en su grano; tallarla con fuerza, dejando en Obra de Alcántara realizada en piedra caliza (45 x 41 x 53) ciertas zonas el gesto propio en las incisiones del puntero; afinar la tersura de determinados planos mediante el pulimento de la sal de acederas; distinguir en cada obra lo que es diseño de lo que es vo- lumen; destacar los mates y sacar color aplicando ácidos; patinar por zonas con la muñequilla de esparto... ésas son sus claves constitutivas y sus acciones de escultor A su vez, un repertorio de formas muy de hoy da vigencia a esta escultura. En la mayoría de las piezas la forma orgánica o la forma humana es la que se impone. Pero esas sugestiones formales no tratan nunca de funcionar como preservación del humanismo figurativo; al contrario, imponen siempre una valoración abstracta, una conceptualización de la forma. De ahí, el purismo, el esencialismo de esta escultura, en la que se advierten influjos de los apuramientos formales que se han ejercitado desde Brancusi hasta el minimalismo. Eso sí: sobre su voluntad de expresar lo esencial, primando el lenguaje como elemento determinante. Alcántara, afortunadamente, no evita resonancias de arcaísmo y de simbolismo, ecos de la función mágica que dio carácter superior y permanente a aquellas otras piedras del origen de la escultura. Obra y exposición, pues, recomendables para quienes estiman lo escultórico sobre modas y circunstancias. José MARÍN- MEDINA Las dimensiones del abismo Galería Cruce Argumosa, 28 Hasta el 5 de marzo Madrid de un proyecto de debate sobre lo contemporáneo. A modo de ceremonia inaugural, cinco artistas- -cada uno de ellos, se nos explica, un grupo en sí mismo- -proponen al espectador otros tantos ambientes para ocupar, y en los que cruzarse, con sus propias imágenes, sus propias experiencias, su propio tiempo. Ninguna convicción, más allá del hecho de afirmar que se trata de un U NAS paredes semivacías, una puerta silueteada, una silla, un plato, una bobina de cuerda, una tira tipográfica, unos leños quemados, una cometa. He ahí las huellas del abismo. Por un lado, James Joyce. Por otro, Alfonso Albacete, Nacho Criado, Eva Lootz, Mitsuo Miura. La Société Anonyme. Entre ambos, Manolo Quejido, Fernando Carbonell. El juego: una lectura infinita a partir de una voluntaria ceguera. Es a este pequeño abismo al que se nos invita a asomamos. Pero no es la mirada, sino el pensamiento, el convidado de esta cita, el encargado de calibrar las dimensiones de la grieta. No nos hallamos en una galería de arte, sino en un espacio de reflexión. La apuesta no pretende ser amable. Lo que se nos ofrece: un lugar ¡Dará la inestabilidad, la perplejidad, incluso la zozobra; un punto de encuentro para la elaboración 38 4 experimento, y como tal, de algo siempre en curso. Toda tentativa gira aquí sobre la necesidad de hacer permanentes algunas preguntas. Todo desenlace queda a expensas del azar. Pero el azar, que no es ningún juguete, tan sólo se pronuncia ante determinadas condiciones de energía. En una conferencia dictada en 1937, Paul Valéry reconocía en la emoción el único camino a la certeza: El arte y la poesía representaban una especie de sustento esencial del que era imposible prescindir. Teníamos la sensación de que era necesario muy poco para que naciera una especie de culto inspirado en nuestro sentimiento, muy intenso, del valor universal de las emociones del arte Cualquier actitud estética parte en nuestros días del valor universal de la falta de emoción. Pero nada niega a una conciencia suficientemente viva de esa dificultad los atributos de la pasión. Suficientemente viva, es decir, desprovista de cualquier nostalgia, incluida la nostalgia del abismo. José Luis GALLERO Obra de Nacho Criado