
A B C literario Carta de París
Buscando literatura desesperadamente...
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o sé si fue Julio E. Feo (la E de efectivamente) quien le copió a Jacques Attall, o si fue al revés, el caso es que sus libros basados en chismorrees e indiscreciones salieron casi al mismo tiempo y provocaron el justo precio del escándalo publicitario. Lo de Verbatim el montaje de textos, plagios, robos y sandeces del embustero profesional Jacques Attaii, no es sino llover sobre mojado, ya que siempre escribe sus libros con tijeras y los libros de los demás. Por esos motivos le llevaron ante los tribunales en 1983 y es posible que vuelva. Le da lo mismo, sabe que el crimen paga y además si le ponen
Blanca Lamblin. Esta señora fue, cuando era la alumna de Simone de Beauvoir, amante de la ilustre profesora; como a otras jovencitas, Simone la llevó a la cama de JeanPaul Sartre. Siempre se trataba, dato curioso, de señoritas de familias exiliadas, socialmente frágiles a quienes les resultaba difícil armar escándalos. Habiendo obtenido una beca de estudios sobre Sartre gracias a una discípula del profesor Moriarty, no me extraña en absoluto este tipo de relación, sé que era habitual por parte de aquellos timoneles del pensamiento progre, lo que me extraña es el escándalo retroactivo de doña Blanca. Acepta un juego, de antemano sucio, de desprecio y sometimiento y se queja luego. Peor aún, seguirá almorzando puntualmente, una vez al mes, con Simone hasta el final. Y cuando sus propias hijas se convierten en muchacheas apetecibles se apresura a presentarlas a Sartre. Cuando además, o sobre todo, siendo de origen judío pudo constatar cómo se esfumó la ilustre pareja al comenzar la despiadada persecución de los hebreos por los nazis y sus colaboradores galos, allá por los años cuarenta, en Francia. Confieso conservar simpatía por tos surrealistas y por ello compré el libro de Fierre Dalx: La vie quoti dienne des surrealistes. 19171932 De Daix me las sé todas, y concretamente su papel de Torquemada del estalinismo durante décadas. Fue, con Jean Kanapa, de lo peor que uno puede imaginarse. En comparación, Líster podía pasar por un humanista. Luego aparentó evolucionar hacia posturas críticas, pero este libro constituye un paso atrás. No aporta gran cosa a la historia del surrealismo, pero constituye una defensa solapada de su maestro Aragón. Sí, dice, cometió algún error político.
de Hacienda o a sus camellos... También el francopanameño Rene de Obaldía nos ofrece su Exobiographie en donde mezcla recuerdos que parecen reales con otros inventados, que lo son mucho más. Los matabarismos verbales de este escritor, a ratos francés, no me han convencido nunca del todo.
Penurias pasajeras
Buscando literatura desesperadamente puede uno toparse con Philippe DJian y su última novela, Sotos que fue bien acogida por la crítica. Ó con Louis Gardel Dar Baroud este novelista, que no es sobrino de Carlitos, aunque también sea francés, no tiene la imaginación colonial de Jean d Esme, ese Salgari galo, totalmente olvidado. Y algunos más, que la Prensa ensalza, por rutina o... salario. La penuria pasajera de la creación literaria tiene sus ventajas, no hay bien que por mal no venga, y Francia, que ha vivido siglos de autarquía cultural, incrementa ahora las traducciones y es así
Jorge Luis Borges pero también lo cometieron André Bretón y otros. Sí, fue sectario y exagerado, pero así eran casi todos los surrealistas. No, señor, casi todos los surrealistas no llegaron a tal grado de inmundicia en la mentira estalinista como Aragón. Ni siquiera Eluard. Por eso termina Daix su libro en 1932 (y no la historia del surrealismo) porque por esas fechas Aragón está aún en el umbral de la inmundicia y su talento, que no perderá nunca del todo, era más evidente que después, cuando escribía porquerías como el culebrón Les communistes o canciones de cuna y baba a Maurice Thorez.
Philippe Djlan multas las pagará la BERD, banco del que es presidente y que dirige según los sabios preceptos de Juan Guerra. Otro producto publicitario publicado poco antes que el de Attaii y con otro tipo de confesiones es el de Frangolse Giroud y BernardHenrl Lévy: Les hommes et les femmes Un poco más y se les agua la fiesta, ya que habían preparado una impresionante campaña publicitaria cuando el hijo de un capitán del ejército zarista, que fue durante unos meses primer ministro francés, se suicidó, y sólo se habló, como era lógico, de este acontecimiento y no de las confesiones de Bernard- Henri Lévy sobre cómo le gustan las señoras. La vejez es un naufragio, decía Clemenceau, y debo confesar que el naufragio de Fran 90i se Giroud es más bien triste. Fue una guionista discreta, una periodista importante, una ministra de Cultura pésima ¿qué remedio? pero verla ahora minauder con Bernard- Henrl Lévy sobre si duchas o baños, da lástima.
Escritores asalariados
He estado buscando literatura desesperadamente y no la hay. La cosa en sí no es ninguna tragedia, hay periodos de calma chicha y no será el flamante ministro Jacques Toubon quien solucione las cosas con su propuesta de asalariar a los escritores, porque muchos son, dijo, quienes padecen dificultades materiales. Nos quiere dar un salario como a funcionarios, pero ¿a cambio de qué? ¿De servir al Estado Hay remedios peores que la enferní edad. Cuando se nombra a Mariette Condroyer Un aprés- midi plutdt gai siempre recuerdo cuando vino a verme, años atrás, preocupadísima porque una de sus hijas salía hasta muy entrada la noche con uno de mis hijos, ¡y eran muy niños! Esta maternal inquietud me viene siempre a la mente cuando leo sus novelas o cuentos- -prefiero sus cuentos- Pretende ser cruel malvada nocturna y es un pedazo de pan. Maurice Pons, excelente cuentista nos da sus Souvenirs littéraires Fran 90l se Sagan, con su Et toute ma sympathie se dedica a enviar postales de amor a Ave Gardner, Catherine Deneuve y Federico Fellini. A menos que necesitara dinero para pagar el chantaje
Confesiones
Ya que estamos en el capítulo de las confesiones, reconozco mi decepción al leer las Mémoires d une jeune filie dérangée de
Fran 9ol se Sagan como, por ejemplo, Jorge Luis Borges entra en la prestigiosa Pléiade con decenas de cuentos y textos aún inéditos en francés. Lengua que apreciaba tanto que en una ocasión declaró que no se sentiría escritor hasta que Roger Caillois no hubiera traducido algunas de sus obras. Pero, claro, con Borges nunca se sabe. Señalemos también, en el terreno de las traducciones, que se acaba de verter al francés, por fin, una novela de Carmen Martín Gaita: El cuarto de atrás Ya era hora. Y lo más extraño, teniendo en cuenta la visión putrefacta, de movida y castañuelas que de España tienen tantos franceses, es que la crítica parisiense se ha entusiasmado con esta escritora que no le tiene miedo a lo gris Carlos SEMPRÚN MAURA 23
Bernard- Henrl Lévy