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A B C de las artes César Delgado Espacio Arte Pradillo. Madrid Pradillo, 12 Hasta el 9 de mayo De 160.000 a 200.000 pesetas E Pintura de Rlcolópez Ricolópez Galería Toisón. Madrid Arenal, 5 Hasta el 5 de mayo De 80.000 a 500.000 pesetas STA exposición es la segunda que se realiza dentro del espacio del Teatro Pradillo. Recoge una serie de telas realizadas por el pintor César Delgado (Madrid, 1961) con un uso predominante del acrflíco. Tiene una fuerte influencia del pintor Jean- Michel Basquiat. Como él, reúne en sus cuadros una variada gama de lenguajes, donde se mezclan el cómic, el expresionismo, el graffiti el uso de textos. Basquiat se manejaba con una extraordinaria frescura en la utilización de este mare mágnum. Directamente inmerso en la cultura afroamericana, lleno de referencias al jazz, a la publicidad, a su mundo cotidiano. Delgado se queda sólo en la copia de su manera de pintar, con una pintura apagada, en la que las referencias se quedan vacías porque no responden a una elaboración cultural propia. Las influencias son demasiado claras, en una pintura que reclama referentes propíos y unas imágenes más arriesgadas. J. MONTERO Obra de Charles Lantero Tres abstracciones Taller de Arte G. Madrid Claudio Coello. 76 Hasta el 10 de mayo De 45.000 a 350.000 pesetas R ICOLÓPEZ comenzó su carrera pictórica en 1953, con la asistencia a la Escuela de Bellas Artes de San Jorge, de Barcelona, y a las clases de dibujo del Círculo de Bellas Artes de Valencia; tuvo también como maestro al pintor Manuel Sigüenza quien, a su vez. fue discípulo y compat ero de Sorolla. La primera de sus exposiciciones tuvo lugar en 1960 y, desde entonces, ha mostrado sus cuadros en numerosas ocasiones dentro y fuera de España. Toisón le dedica en esta ocasión una antológica suficiente, en la que la obra más antigua está fechada en 1966 y en este mismo año la más reciente. Ricolópez es un paisajista que dedica sus cuadros a destacar la singularidad de su tierra, Levante, y lo hace así incluso cuando en sus lienzos el tema central no es el paisaje sino la figura, dado que la composición y el tratamiento que elige el pintor suele convertirla en un elemento más del paisaje, en vidas sujetas y determinadas por su entorno natural. Sus cuadros tienen, por lo tanto, el sello imlícito del homenaje: el dedicado a su tierra y a sus gentes. En sus óleos, generalmente empastados, en los que en numerosas ocasiones se enfrentan la pincelada breve y fragmentada con un arrastre del pincel que otorga a la materia un más largo recorrido, dominan las tonalidades del blanco y del ocre, y con ellas compone una rural realidad figurativa, en la que los elementos del paisaje tienden a destacar generalmente las referencias que le confieren personalidad; las materias naturales específicas, como el esparto, aparecen con status de protagonistas, y los personajes, en grupos o aislados, evidencian siempre una especie de conformidad ante estados y situaciones no precisamente favorables. Destacan, en mi opinión, dos paisajes de 1968, ambos de Loriguilla, en los que el resultado estético es de notable interés. Hay en algunos lienzos un recuerdo estilístico y temático a Nonell, como en Madre Gitana y una aproximación al último Van Gogh, caso de Campos de trigo un lienzo de los años noventa. Los seguidores de este pintor tienen, con esta exposición, una oportunidad para revisar buena parte de su trayectoria C. PALLARES. 30 Premio de Cerámica Galería Casarrubuelos. Madrid Casarrubuelos, 5 Hasta el 14 de mayo C E N este nuevo Certamen Nacional de Cerámica, que viene convocando la Caja de Madrid desde hace dieciocho años, se manifiesta nuevamente la mayoritaria presencia femenina en los concursos y, en general, en la vida artística española: dos tercios de las obras seleccionadas y expuestas pertenecen a mu) eres ceramistas, y de los seis premios y menciones de honor, tres fueron para ellas. Otro aspecto destacable es el nivel de las obras, la creatividad y esa fuerte tendencia a utilizar la cerámica como un material escultórico. El primer premio (600.000 pesetas) fue para Juan Carlos Molina García y el segundo (100.000 pesetas) para Rosa María Jiménez Mugarza, obteniendo menciones de honor Esperanza Cabello, Pedro Jaime Fernández Serrano y Lourdes Pobes Zorrilla. J. R. Sociedad Cervantina Sociedad Cervantina. Madrid Atocha, 87 Hasta el 2 de mayo A PROXIMADAMENTE el cincuenta por ciento de los participantes en esta edición 1993 del Premio de Pintura de la Sociedad Cervantina, dotado con 500.000 pesetas, eran pintoras, siguiendo esa irresistible ascensión femenina en el mundo del arte. Setenta obras expuestas, de variable calidad y no todas ellas respetuosas con la temática obligada, que es la obra del autor de El Quijote El primer premio fue para Miguel Ruiz Poveda, por su cuadro Don Quijote y los molinos obteniendo mención de honor José María Diaz Martínez, por Un lugar de La Mancha excelentes paisajes ambos. Merecen ser citados también Jesús Garika, Francisco Valladolid, José Herrero Caba, Miguel Cubero Rodríguez y Lourdes Arteaga Moreno. J. R. ADA uno de los tres participantes en esta exposición conjunta presenta una quincena de obras de diferente estilo y procedí- miento, que van desde la técnica mixta al acrílico, la tinta china y el gouache a las materias espesas. Mayte Aguirre (Madrid, 1955) cultiva un abstraccionismo desigual, a veces geométrico, utilizando como soporte el lienzo, la lona o el papel, siendo en este último donde mejor se desenvuelve, quizá porque los formatos son más pequeños o tal vez porque en ellos se desenvuelve con una mayor soltura. Las alusiones a lo figurativo no faltan, y alterna lo matérico con algunos fondos trabajados de manera espontánea en blancos, grises, ocres, rojos, sin desviarse de una pintura eminentemente plana. Charles Lantero (Buenos Aires, 1946) reside en Madrid desde 1976 y su carrera comienza a los veinte años. Su ya larga trayectoria le lleva a exponer en su patria, en España y en otros países del mundo, a realizar tareas en equipo y a obtener diversos galardones. Es, sin duda, el que presenta un trabajo más coherente! dentro de su rica temática, que va desde las variaciones sobre una misma forma de sus Mosaicos y los sugestivos juegos geométricos (como Cafetante y Tetera de café azul a los signos (como los Muermos más decorativos. Su obra sobre papel o sobre loneta tiene siempre la calidad de lo bien pintado, de lo directo, de lo automático, que no descarta en ocasiones la insistencia. El también argentino Carlos Pipino (Buenos Aires, 1945) que se instaló en España por las mismas fechas que Lantero, se licenció en Bellas Artes en la Universidad Complutense y sigue un camino paralelo al abstracto y el postabstracto, con incursiones en la figuración. Pintura muy empastada (en algunas de sus etapas) y más ligera (en sus retratos al acrílico) que logra aciertos destacables como los de los bodegones, el gran paisaje y otras com- posiciones en las que se adivina un sólido dibujo. Sus obras pintadas con colores calientes son notables, pero tampoco falla en las gamas azules, pues, pese a la diversidad de las etapas y tendencias aquí representadas, Pipino es, ante todo, un colorista. Estos tres artistas afianzan la línea plural del Taller de Arte G, abierta a muy diferentes propuestas plásticas. Javier RUBIO