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A B C literario E n o t r o idioma PARECIDO al fiquitó para que no se la nal de la primaquitasen- quizá tampoco vera, este libro, exageremos- sus conFierre Drieu La Rocheiie que ha causado cierto temporáneos. Pues bien, escándalo en Francia, este libro, escrito en los Gallimard. París, 1992. 522 páginas. 140 francos vuelve a resucitar no últimos cinco años de su tan sólo la vieja polémica sobre si es nece- rario, que en ello no supuso una excepción. vida, los del triunfo inicial y la derrota final sario publicar todo lo que ha salido de la más terribles, y cuyo último texto es de la anHa pasado ya medio siglo y pese a que pluma de un escritor- aunque no estuviese existen buenas historias de la segunda gran tevíspera del suicidio- tras dos primeros intendestinado a su publicación- sino también guerra, de la ocupación, de la colaboración y tos frustrados además- nos pone las cosas los demonios de un pasado que no hay ma- la depuración, el tema, en el terreno intelecmucho más difíciles todavía, nos revela a un nera de enterrar, y que en esta ocasión se tual y literario, no hace más que volver una y Drieu muchísimo más antisemita, acerbo y viocentran en la actuación de grandes escrito- otra vez, muchas veces por motivos diáfana y lento crítico contra todo y contra casi todos, res e intelectuales galos durante los años te- rastreramente políticos o ideológicos, pero al- contra amigos y enemigos, misógino, machista, rribles en los que el país, en plena Segunda gunas otras, como en el caso de este espeatrabiliario, arbitrario e iluso, visionario vagaGuerra Mundial, fue ocupado por las tropas luznante libro postumo de Drieu La Rochelle, mente platónico, extraviado en misticismos y alemanas del régimen nazi del Tercer Reich. con verdadero espíritu de investigación, de delicuescencias espiritualistas poco consistenComo ya se sabe, Fierre Drieu La Rochelle penetración en las zonas oscuras de la histotes, traidor a Vichy y hasta a sus amigos alefue uno de esos intelectuales que colabora- ria o del alma humana, por ver de profundimanes, después de haberlo sido a su propia ron con las fuerzas nazis, quizá uno de los zar un poco más allá en sus misterios o en patria para empezar, fascinado por el poderío más emblemáticos, hasta el de la Rusia comunista después, punto de suicidarse poco desimpotente, o al menos frígido pués de la liberación de Fransexual; en resumen, el colmo de Este Diario nos cia, librándose de tan expela abyección, de la decadencia ditiva y trágica manera de las intelectual, de la posible degerevela el colmo de la posibles represalias de los neración de todas sus brillantes abyección, de la vencedores, que se ejercieron dotes. poco después de manera tan decadencia intelectual Drieu escribe un Diario sin lamentablemente justiciera creer en este género literario, de Drieu. Aquí como implacable, condenando que le parece de antemano et a muerte y ejecutando, por está su estilo, fracaso de quien no puede crear ejemplo, a Robert Brasillach, o una obra repasa sus numerofulgurante, a la ignominia nacional y al sos amores y amistades, que exilio a Louls- Ferdinand Céapasionado, desembocan en el fracaso más line. absoluto; reflexiona sobre el testimoniando un triunfo de Hitler, que le defrauda En aquella depuración ataque feroz contra el bastante pronto; ataca a los ju- como fue llamada- de inteenemigo fundamental: díos sin parar, a los políticos y lectuales hubo alguna ejecución escritores; apenas habla de su más, muchas más condenas, y Fierre Drieu La obra literaria en aquellos años muchos grandes nombres de Rochelle -que nos proporcionaron obras las letras francesas cayeron excelentes, como El hombre a bajo la sospecha de haber cocaballo Los perros de paja laborado, coqueteado o de simlas inacabadas Memorias de plemente haberse doblegado Dirk Raspe algunas de sus con demasiada facilidad a los designios y directrices del ocupante, y la ac- sus simplemente secretos. Y es curioso que mejores novelas cortas y cuentos y el excef) tuación de personajes como Henri de Mont- la primera polvareda levantada por este Dia- cional Relato secreto para terminar, entre sus tres suicidios, sumido en unas visiones herlant, Marcel Jouhandeau, Paul Morand, rio hasta hoy inédito- sólo se conocían brePaul Léautaud o Jean Giono (por pacifista ves fragmentos dispersos, como las veinte geopolíticas bastante disparatadas y un extraeste último, menos que por colaboracionista páginas incluidas en su terrible Relato se- vío lógico en. busca de una religión esencial propiamente dicho) entre otros muchos, en- creto del que hay edición española en basada en el ocultismo y la tradición esotérica, turbiaron insistentemente el honor de las Alianza- haya sido precisamente sobre la más hindú que cristiana, más brahmánica que v letras francesas. Y curiosamente- pues pa- necesidad o la oportunidad de su publicación. islámica o budista. rece que las cosas nunca vienen solas- de Ya se conoce todo- o c a s i- sobre la vida Y sin embargo, aquí está su estilo, fulgueste tema trata otro libro recientemente apa- pública y privada de Drieu La Rochelle a lo rante, apasionado, romántico, desesperado, la recido en el país vecino, La Nouvelle Revue largo de su poco más de medio siglo de exisintensidad de un espíritu con unas dotes de FranQaise des années sombres (Gallimard, tencia, sobre sus opciones políticas, sus creación bastante notables, la proyección de 1992) de Fierre Hebey, que hace un par de abundantes amores, sus oscilaciones literauna mente sobre el mundo, los hombres y las años había asimismo publicado una historia rias, desde su inicial surrealismo hasta su comujeres, testimoniando la hondura y seriedad de esta gran revista literaria francesa L Es- laboracionismo final; su obra- cuarenta volúde un fracaso sin remedio, y un ataque feroz prit NRF Gallimard. 1990) -s i n duda la más menes ya, con los numerosos escritos postu- contra el enemigo fundamental, al que fustiga importante de este siglo- desde su fundación m o s- es además bastante autobiográfica, una y otra vez posiblemente más que a nadie: en 1909 hasta que, precisamente al ser ocu- con lo que ya no hay demasiados secretos, a Fierre Drieu La Rochelle, objeto de todas pada Francia por los nazis en 1940, fue, diri- tampoco revelados en este terrible Diario sus indignaciones, que se encamina hacia la gida por Drieu, un órgano de la colat oración que sólo ofrece una novedad bastante funda- muerte de manera tan clara, directa y severai franco- alemana en aquellos años som- mental, a pesar de todo, el cambio- subidaque nadie podría detenerle. En esta ocasión, bríos Hubo también grandes escritores de tono: gquí Drieu se soltó el pelo por comla literatura- l a suya- fracasó como terapia, combatientes contra el enemigo, y otros que, pleto, habló para sí mismo con una crudeza, se vio impotente frente a una muerte tantas tras la primera derrota, pasaron a luchar en violencia y ferocidad que dejan perplejo, y veces pregonada y que al final se cobró su las filas de la Resistencia- Mauriac. Aron. hasta cierto punto obligan a revisar las opidebida víctima, tomó el relevo real de esta eshiSaint- John Ferse, Eluard. Aragón, Malraux- niones que tan costosamente nos habíamos critura imaginaria, como si por una vez la lite. pero es indiscutible que la colaboración tanto forjado. ratura no testimoniara la vida, sino al revés, la, con los nazis como con el régimen títere del En efecto, hasta ahora, podría decirse que vida cumpliera lo que la literatura había ade. mariscal Fétain instalado en Vichy fue, si no lantado. Evidentemente, frente a tanto horror, sus cualidades literarias, su honestidad persoalgo muy extendido, sí desde luego bastante la publicación de este libro, que no revela senal, su franqueza y la hondura de sus promanifiesto en sectores influyentes de la socretos pero ilumina misterios, era algo necesapuestas habían conseguido extraer a Drieu de ciedad francesa, tanto en la política, la rio. la deshonra y el infierno de sus múltiples erroPrensa o el rtiundo financiero e industrial res, como si en cierta manera la posteridad le como en el terreno intelectual, artístico o lilehubiera perdonado la vida que él mismo se Rafael CONTÉ A Journal (1939- 1945) 25