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A B C literario- -Nebrija, filólogo En román paladino L A Gramática castellana con que Nebrija puso a España en la vanguardia lingüística de Europa, hace ahora quinientos años, es una obra fundacional, y nunca se destacará bastante lo que supuso por parte de Nebrija haberse atrevido a codificar por escrito una lengua viva cuando esto era impensable. No es mérito insignificante, además, haber coronado el empeño treinta y cuatro años antes de que Bembo hiciera lo mismo con el toscano y con un adelanto aún mayor sobre la primera gramática del portugués, debida a Oliveira. Conviene no olvidar, por otra parte, que también en el campo de la filología clásica fue Nebrija un adelantado; entre otras cosas, se anticipó a Erasmo en los esfuerzos por reconstruir la pronunciación auténtica del griego y del latín, pisoteada por la acción secular de bárbaros dómines, de latinistas y helenistas de tres al cuarto. Pero lo que importa en este momento es recordar alguno de los variados problemas que la tempranísima Gramática del castellano planteó a su autor. Nebrija no dispuso de otras gramáticas de lenguas vulgares que pudieran servirle de modelo- l a suya, en cambio, alcanzaría la dignidad de ser dechado para las demás- pero sí contó con sus conocimientos gramaticales y su propia experiencia en el terreno de la latinidad. Porque, en efecto, la Gramática de 1492 prasee un indiscutible carácter inaugural, pero es también la desembocadura lógica de toda la trayectoria anterior de Nebrija. Había publicado el maestro en 1481 unas Introductiones latinae especie de manual para la enseñanza de la lengua clásica, y las amplió con una versiórV al castellano aparecida en 1486 a la que antepuso un espléndido prólogo. El año 1492 verá también la luz el diccionario latinoespañol, aquel impagable Lexicón ex sermone latino in hispaniemsem en poner nombres a las cosas. La terminología utilizable era la consagrada por las gramáticas latinas, que todavía sigue hoy vigente. Decimos neutro pretérito o futuro porque hemos heredado la nomenclatura gramatical latina, y la utilizamos aun a riesgo de convertirla en puro catálogo de designaciones abstractas. En su libro de recuerdos Juventud, egolatría confesaba Pío Baroja, con su característica y desgarrada sinceridad; No he sabido lo que quería decir pretérito hasta años después de acabar, la carrera; así he repetido varias veces que el pretérito pretérito sino pasado y distinguirá- muy castellanamente, no hay que decirlo- sus tres formas posibles; no acabado acabado y más que acabado que corresponden a las formas cantaba canté y había cantado De igual modo, el tiempo verbal que denominamos futuro es en la Gramática de Nebrija venidero H OY, los manuales conservan el cultismo latino- d e origen griego- epiceno para referirse a los nombres de seres animados que, con un mismo género gramatical, nombran indis- muestra de congruencia que también se traduce en el cuidadoso rechazo de formas léxicas no castellanas. Si la lengua había alcanzado el grado de desarrollo que Nebrija le atribuye en 1492, ¿qué sentido hubiera tenido echar mano de préstamos para hablar de ella? Nebrija busca palabras bien acreditadas por el uso para fijar su terminología. Recordemos algunas muestras del amplio repertorio contenido en la Gramática la contracción es un cortamiento el acento gráfico, un rasguillo las partículas, partecillas Al hablar de los sonidos utiliza Nebrija be- CABOSE este tratado de gramática que nueva mente hizo el maestro Antonio de Lebrija sobre la legua castellana En el año del Salvador de mil i a XVIII de Agosto. Empresso en la mui noble ciudad de Salamanca (Colofón a la Gramática sobre la lengua castellana de Nebrija) A iScabofe eüe tratato be grlmatícá que nueva mente biso el maeílro! HntoníoT) e lebríjrafobrela ICgua caf? rellana nel año oel falvat or r e mil? a yxii de 3l go (lo, nipreiro en la mui noble ciuoaD oe 0 a lamanca. tintamente al macho y a la hembra, como en el escarabajo La verdad es que epiceno no puede resultar palabra familiar excepto para los muy versados en latinidad, es decir, para una inmensa minoría. En sus Introductiones latinae Nebrija había habilitado para este género la designación promiscuum y en la Gramática acuña su nombre castellano: mezclado Paralelamente, lo que para nosotros es género ambiguo (aplicable a palabras como azúcar era para Elio Antonio dudoso La obra del nebrisense es, en este sentido, una admirable zos -y no labios campanilla gargavero La Gramática es resultado de una tenaz actitud de castellanización, que acredita al mismo tiempo la enorme fe de Nebrija en las Ilimitadas posibilidades de la lengua que codifica. Y denota algo más: lia presencia de un auténtico maestro. Sólo quien lo es de verdad trata de poner su ciencia en román paladino. El hermetismo deliberado es cosa de ignorantes o de embaucadores de feria. Ni siquiera los quinientos años transcurridos han podido obturar esta evidencia. Ricardo SENABRE 15 S I observamos tan ordenada sucesión de hitos, nos parece, al menos desde nuestra perspectiva actual, que constituye un largo e inconfesado viaje, tal vez intuitivo, en dirección al castellano. Todo parecía conducir inexorablemente hacia la Gramática de 1492, uno de esos trabaios ejemplares y adánicos que salpican de vez en cuando nuestra historia. Sin duda, Nebrija hubo de acometer desde el principio una tarea engorrosísima que fue también el menester propio de Adán: consistió perfecto era así, y el imperfecto de este otro modo, sin comprender que aquella palabra pretérito quería decir pasado, muy pasado en un caso y menos pasado en otros Si la tradición gramatical española hubiera rtiantenido los criterios de Nebrija, Baroja- y tal vez muchos estudiantes que, al contrario que él, nunca llegaron a reconocerlo- no habría incurrido en la ignorancia de la nomenclatura. Porque Nebrija, que decide escribir una gramática del castellano, se impone, como parece lógico, castellanizar también la imprescindible terminología. En consecuencia, nunca escribirá