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A B C de lasarles Bilbao La pintura mural de Sol Lewitt E L artista norteamericano Sol Lewitt (1928) ha diseñado para la Sala Rekalde de Bilbao una de sus pinturas murales basadas en signos geométricos, que se dirigen a la simple percepción retiniana y de los que el artista procura eliminar todo tipo de contenido simbólico. El mural ocupa tres de las cuatro paredes de la sala, de la que se han retirado los paneles divisorios, dejando los 800 metros cuadrados de superficie libres para contemplar, con las columnas como único obstáculo, la obra cuidadosamente proyectada por el pintor. Sol Lewitt no se encarga nunca de la plasmación material de sus obras, sino que, con la concepción de un arquitecto, elabora un meticuloso diseño en el que todo está medido y calculado. Tras la idea y el diseño de la misma, es un equipo de colaboradores el que plasma en las paredes el proyecto del artista. Sol Lewitt establece en 1968 los principios fundamentales para sus dibujos: lineas verticales, horizontales y las dos diagonales. Ese rñismo año realiza su primera pintura mural en la galería Paula Coo- Galería Rekalde Avenida Rekalde, 30 Hasta el 13 de septiembre per de Nueva York, apoyándose en los mismos principios fundamentales que adoptó para sus dibujos. Desde entonces, ha realizado 700 pinturas murales diferentes, haciendo precisamente ese número la que puede verse en estos momentos en la sala Rekalde de Bilbao. Son obras diseñadas para el espacio físico en el que se exponen y que en la mayoría de los casos desaparecen tras la exposición, como ocurrirá con la obra diseñada para la galería Rekalde, sobre la que en septiembre se pintará en blanco. Quedan, no obstante, los proyectos de estas obras, que siempre po- drían reproducirse. El artista proyecta y, por analogía con la música, compone sus obras, pero no necesariamente tiene que ejecutarlas. Este modo de pensar induce a Sol Lewitt a considerar al artista como un pensador y un creador mucho más que un artesano del arte y a tomar la decisión de que sean sus espectadores, a través de una serie de consignas concebidas y estructuradas previamente por él, los que ejecuten- la obra. Mural de Sol Lewitt M. Luisa G. FRANCO Zaragoza Navarro Baldeweg, entre arquitectura y paisaje E L paisaje entendido como materialización de la naturaleza dinámica o la pintura como aglutinante de lo imposible en la arquitectura es el nexo común de los treinta y tres óleos de diverso formato de este artista total que es el pintor- arquitecto Juan Navarro Baldeweg. Tres años sirviéndose de esta referencia son los que muestra Navarro Baldeweg en las salas del Banco Zaragozano. El paisaje como una globaiidad, ia mirada que rehuye de ia figuración sin abstenerse de pequeñas referencias arquitectónicas acercándose a tiempos pasados que le etiquetaban de conceptual, lucha con las diferentes posibilidades que hurtan a la arquitectura pero sacian de lleno la contemplación de la naturaleza. Tiempo, luz y viento: tres variables difíciles dé representar en el esquema de una arquitectura perdurable se materializan en la creación pictórica de Juan Navarro. El juego entre la globaiidad y la individualización- dos características propias de la arquitectura de Navarro en la Puerta de Toledo de Madrid- queda patente en estos paisajes a todas luces levantinos donde entre los cubos o los fronta- Salas del Banco Zaragozano Cuatro de agosto, 22 les se levanta toda la gama colorista. Rojos, blancos, azules, amarillos o negros narran las posibilidades de encuentro de las tres Hasta finales de junio variables que pertenecen a esa narrativa de la naturaleza que el artista- total quiere representar de forma dinámica, moviendo el pincel geométricamente y encontrando las estructuras que marcaron un origen en cielos y campos. Una dialéctica donde todas las variables atmosféricas expresan una naturaleza que se enfrenta a la individualidad propia del edificio aislado, at ocetado dentro de una globaiidad cambiante que abandona a la arquitectura al deseo del tiempo, luz o viento. Hablaba Juan Navarro, haciendo referencia a las obras de Alejandro de la Sota, de la importancia de la plasmación de la luz, aire y, a su vez, de la integración del paisaje en las realizaciones de este otro arquitecto. En esa opinión plasmaba la materialización análoga al modo de presentación de los objetos en el arte minimal Y en el fondo, quizá en esa misma aseveración, Juan Navarro Baldeweg descubrió la esencia de su enérgica pintura que lucha entre la propia arquitectura y la naturaleza, fragmentando la anatomía de un rasgo o una línea para tender hacia el reduccionismo en orden y complejidad. Logrado el máximo orden en el óleo, qué mejor que intentarlo materializar en la propia arquitectura. Gonzalo ZANZA 37 Paisaje