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A B C de la música- El estreno de La Gallarda A Gallarda se levanta de la primitiva fres cura de la tierra, despierta dulcemente de ese gran sueño poético en el que ha permanecido durante cuarenta años y, como si se tratara de una nueva resurrección, con los versos de Alt erti empieza a hablar y con la música de Manolo Sanlúcar comienza a soñar y a cantar con la voz de Montserrat Caballé y a bailar con la fuerza dramática de Manuela Vargas y a amar desesperadamente con el corazón de Ana Belén, mientras Miguel Narros, con su larga experiencia, en la que ha dejado patente la huella de su talento, dirige esta bellísima composición, donde toda la obra se mueve al ritmo de los latidos de las pasiones humanas. Aquí, Rafael Alberti ha jugado una magnífica partida de ajedrez con las rimas, utilizando todo tipo de composiciones de la métrica española con una estructura trágica o dramática hasta llegar al mito clásico. Sin embargo, resulta sorprendente- comenta Miguel Nan- os- porque utilizando todos los tópicos tradicionales como referencia simbólica, huye y se salta esos tópicos maravillosamente bien. L Ana Belén: En La Gallarda se puede encontrar algún simbolismo, pero se trata de una obra donde priman por encima de todo los sentimientos. Hay algo muy hondo, muy arraigado a la tierra ángel sin suerte, cometiendo una un texto para montar una ópera, e travesura angélica, le jugaron una inmediatamente surgió La Gamala pasada, y Alberti dio un tras- l l a r d a Ese fue el p r i m e r piés. Total, que mientras La Ga- proyecto. llarda se llenat) a de vida nueva en En un principio pensaron que los escenarios, él la seguía de le- Bernstein podría componer la mújos con el dolor de ausencia de un sica. Hablaron con él y contestó joven enamorado y con la pierna que necesitaba un tiempo para enyesada por una lesión en el peroné, que nunca la dicha es completa. La Gallarda se terminó alrededor de los años cincuenta, pero por una serie de razones permaneció sumergida en su paraíso poético de sombras. En primer lugar, Alberti había creado este papel pensando en Margarita Xirgú, que ya no se encontraba en condiciones ni tenía la edad necesaria para poder realizarlo. Por otro lado, la puesta en escena de la obra constituía un auténtico reto por las dificultades que llevaba consigo. En este sentido, Alfonso Riera, director de programación de espectáculos de la Sociedad Estatal para la Expo, explica el modo en que ha podido hacerse viable el proyecto: El dinero lo pone el Pabellón de España y Expo- 92 al cincuenta por ciento, y la producción la realiza el Ministerio de Cultura, a través del Teatro de la Zarzuela. De este modo, una vez que pase la Expo y las tres representaciones que se van a hacer en el Teatro Central, la obra queda en un teatro nacional, en su patri- monio, de tal modo que se pueda reponer en cualquier momento. estela de espuma que dejaron entre las olas de la Historia las carabelas de Colón, y la Gallarda pudo recitar sus versos al viento. Miguel Narros concibió a este personaje femenino bajo tres dimensiones: La parte recitativa la interpreta Ana Belén, que es una actriz espléndida y muy creativa, con grandes dotes escénicas. La parte cantada corresponde a Montserrat Caballé, que canta diez o doce canciones. La música se ha encargado a Manolo Sanlúcar, que ha hecho una partitura muy bella, una música muy en la línea española de un Manuel de Falla. Montserrat está encantada. Después, en Homenaje al genio La obra, que se ha ajustado rigurosamente al texto de Alberti, ya que en ningún momento se planteó como una a d a p t a c i ó n no se mueve en la frontera de una belleza irracional entre las sombras de un primitivismo oscuro, sino que con el planteamiento de una tragedia clásica llega con toda su luminosa densidad poética a descubrir los sentimientos universales, como el amor, los celos, el dolor o el enigma de la muerte. En este sentido, Ana Belén también considera que las grandes interrogantes de la obra se hallan muy ligados a la problemática del hombre de nuestro tiempo: Desde luego, porque alguien ha comentado que se puede descubrir algunos aspectos surrealistas. Sin embargo a mí me parece que no, que es muy real. Evidentemente, se puede encontrar en ella algún simbolismo, pero se trata de una obra donde priman por encima de todo los sentimientos, y así es como hemos afrontado el trabajo. Hay algo muy hondo, muy profundo, muy arraigado a la tierra. No cabe duda de que el estreno de La Gallarda el día de la inauguración de la Expo constituye un auténtico homenaje a esa alegría siempre joven y siempre creadora de ese gran genio poético que es Alberti, y que ha seguido muy de rca el proyecto. Pero alguno de aquellos hermosos ángeles que hizo nacer el poeta allá por los ios 27, quizá el ángel desengañado, o e i ángel ceniciento, o el Versos al viento Pero entre las mil historias de encuentros y desencuentros, en ese cúmulo de arrancadas y frenazos que una obra de estas características lleva consigo, Olga Moliterno, representante de la obra teatral de Alberti, ha sabido llevar hasta el final las riendas de este ambicioso sueño sin dejaríe dormir por más tiempo: Rafael me cedió el original y yo lo conservé durante muchos años hasta que un día Montserrat Caballé, que no conocía a Alberti, fue a visitarte. Recuerdo que ella se emocionó mucho, e incluso se conserva una fotografía donde le está besando las manos. Entonces, le preguntó si no tendría Rafael Alberti brinda con Montserrat Caballé, que interpretará el papel de Buba en presencia de José Manuel Garrido pensado, pero transcurrió alrededor de un año, y no acababa de decidirse. Todo parecía indicar que se encontraban de nuevo ante un callejón musical sin salida. De nuevo, Alberti tuvo que resignarse a permanecer en el lado oscuro de esta nueva sombra hasta que llegó la Expo, detrás de esa Miguel Narros: Resulta sorprendente que Rafael Alberti, utilizando en esta obra todos los tópicos tradicionales como referencia simbólica, huya de ellos y se los salte maravillosamente bien la parte del baile, es Manuela Vargas la protagonista. Cada una de ellas refleja un aspecto de la Gallarda. Un escenario vacío con el suelo de arena de albero y fondo blanco. Una cama antigua que sirve de contrapunto al lírico flash- back de los sueños donde aparece incluso una niña qué representa a la Gallarda en su infancia y una bellísima Ana Belén con su trenza al cuello y los tres colores emblemáticos de su vestido, negro de dolor, rojo de vida, blanco de amor. José Sacristán es Lucas Barroso, ei mayoral desdeñado y consumido por la devoradora pasión de ios ce-