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A B C de ías artes El gran momento de Gerardo Rueda IR Gerardo ha llamado en estas mismas pági nas Julián Gallego a Gerardo Rueda (Madrid, 1926) y, efectivamente, hay algo muy british en la actitud de este artista, uno de los principales miembros de nuestra generación del cincuenta, y uno de los tres fundadores del Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca. Por mi parte, conozco a Rueda desde hace exactamente S Galería Afinsa- Almirante Almirante, 5 Hasta finales de abril De 650.000 a 10.000.000 de pesetas Afinsa- Almirante. (También expone hoy en Félix Gómez, de Sevilla) Uniendo el hoy- e n la planta baja- y el ayer- e n el primero, de acceso más reservado- Gerardo Rueda, presentado en el catálogo por el mencionado Aguirre, nos prueba de ello es el hecho de que sus últimas exposiciones madrileñas no hayan tenido lugar en ninguna de las salas habituales de su segmento generacional, sino en otras nuevas como Estampa, Elba Benítez y, ahora mismo. ofrece una de las exposiciones más rotundas de su trayectoria artística, una exposición reveladora del gran momento creador por el que atraviesa. Arriba, un conjunto de cuadros de los sesenta, entre los que destacan algunos de la serie gris; otros, monocromos, de su etapa espacialista, y varias de sus composiciones a base de bastidores. Volver a ver estas obras clave, y Caligrafía I 1991 veintitrés años, esto es, desde los para mí lejanísimos tiempos en que Juan Antonio Aguirre lo reivindicaba como uno de los guías de su Nueva Generación y a lo largo de esas más de dos décadas de batallas y batallitas, me ha sorprendido siempre la capacidad de este artista para mantenerse en su sitio, para resistir a los vaivenes de las modas, para contemplarlo todo con su actitud entre respetuosa e irónica, entre interesada e indulgente, actitud elegante donde las haya, admirablemente vehiculada por una voz baja que casi tiene algo de declaración de principios. En 1969 y en los años inicíale de la década de los setenta, la huella de Rueda era evidente sobre los trabajos de ütro Gerardo, Gerardo Delgado, sobre el de Telxidor, sobre el de Campano, incluso sobre el de Elena Asins, que prologó, muy militantemente, el catálogo de la retrospectiva que en 1969, y bajo el título Trayectoria le dedicó Edurne. Hoy, la situación es distinta, pero Rueda sigue estando cerca de los nuevos, y una fjBwwj V í í w inTr i -i- ri i Reflexión 1990 especialmente los monocromos, permite comprobar lo bien que han envejecido, algo que ya sabíamos desde la muestra de La Caixa de 1988 sobre la generación del cincuenta, y, sobre todo, desde la retrospectiva que al artista ié dedicó, al año siguiente, la Caja de Madrid. Abajo, la obra reciente. Relieves en madera, más sobrios y más sutiles que nunca. Especialmente hermosos, los más construidos, de un espíritu entre poscubista y torresgarciesco, y la serie ie las Caligrafías en las que la geometría encuentra un contrapunto expresivo. Tanto el equilibrio de contrarios de que dan fe los cuadros de esta exposición, como los grises, los ocres, los verdes y loa amarillos que dominan en ellos, nos recuerdan que Rueda es un artista que pertenece a la misma familia que Juan Gris, que Jacques Villon, que Morandi; uno de esos grandes artistas de voz baja, qué logran expresarse en base a un orden, y que no confunden orden con frialdad. Tarde en li ladrid 1990 Juan Manuel 60 NET 23