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murciélagos pasan la mayor parte de su vida cabeza abajo, a excepción del momento en el que vuelan para cazar -j- ir; se en el aire. Era pues obvio que la boca y la nariz constituían el aparato emisor. Ultrasonidos En resumen, la ecolocación en los murciélagos consistía- y como tal se concibe en la actualidad- en la orientación por medio del eco de los sonidos que previamente emitían los animales. Para poder emitir esos ultrasonidos, los murciélagos disponen de una laringe de fuerte musculatura y de unas cuerdas vocales muy desarrolladas. En general, son cuatro los tipos distintos de gritos que los quirópteros pueden emitir: los verdaderos ultrasonidos, que, según las especies, son de cadencias y número de impulsos emitidos variables, no excediendo en general las ondas ultrasónicas de los dos o tres metros y pudiendo permitir al murciélago la distinción entre una presa viva y un objeto inerte de tamaño semejante; un grito de atención y alanna. en gene- ral, audible por el ser humano, con tina frecuencia de unos siete kilociclos; una especie de ronquido emitido también en situación de alerta; y un suave trie o cric, rápido, de difícil interpretación y prácticamente inaudible por el hombre. Tres familias de murciélagos viven en España: rinolófidos, vespertiliónido 5 y molósidos. Las especies de la primera familia emiten los sonidos por su particularísima nariz. La silla nasal de los rinolófidos juega, en efecto, un importante papel en cuanto a la canalización de los haces ultrasónicos. En las otras dos familias, vespertiliónidos y molósidos, los sonidos son emitidos por la bocA. A pesar de haberse desvelado el misterio de la ecolocación en los murciélagos, en la actualidad todavía siguen estudiándose esas vivas y perfectas emisoras de sonar que se obstinan en no desvelar del todo sus secretos.