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El no- gusto es aquello que está más allá de lo razonable y de ¡o estúpido, como pasa con lo que vemos casi todos los días en la televisión (Luis Mateo Diez) ft. I gusto, no haj mal gusto. Una cosa necesita la otra. Además, creo que hablar de buen gusto es de mal gusto Próximo a esas palabras, eí escritor Manuel V á z q u e z Montalbán hace hincapié en que la mayor prueba de mal gusto es la de aquellos que presumen de buen gusto y han fijado un canon que aplican a los demás. Es el caso de Hatold Bloom, crítico anglosajón de literatura que tiene el perverso mal gusto de querer irse a la tumba fijando el canon de lo que tenemos que leer durante los próximos mil años, condenándonos a la necrofilia B Hay quienes como el escritor Alfonso Ussía- Para mí el mal gusto es lo que no me gusta a mí. Es algo muy subjetivo -y eí pintor Antonio de Felipe recurren a los colores de la subjetividad; el artista señala que con el gusto ocurre como con el arte, es muy subjetivo- El buen gusto tiene que ver con la coherencia, sobriedad y seguridad en uno mismo. El mal gusto está relacionado con la ausencia de coherencia, un ejemplo: las esculturas de Madrid en general. N o estamos en el siglo XVII, ni en el XVIII, ni en el XIX, ni siquiera en el XX También por el camino de lo subjetivo transita el videoartista Antoni Abad, para quien no existe el mal gusto porque todo depende de los ojos con los que se mira. Por eso pienso que se han de respetar todos los puntos de vista En paralelo, el diseñador de m o da Pedro Morago tampoco cree en la existencia del mal gusto; en esa cuestión- detalla- todo es opinable. De ahí que la moda, por ejemplo, genere tantas críticas. Puede que alguien vista de determinada forma por llamar la atención o salirse de la norma, pero no considero que eso equivalga a tener mal gusto. Además, ¿quién no ha visto cosas tremendas en una boda o en un estreno? Y, con t o do, no me atrevería a decir que es cosa de mal gusto, aunque a mí algo me parezca horrendo. En este campo, todo es relativo, que por algo le llamamos gusto I Para la actriz Concha Velasco, el mal gusto es lo hortera, la or- dinariez y lo innecesario. Yo prefiero la buena educación y la belleza. Un ejemplo de mal gusto es lo poco que he visto de Gran Hermano Algo en lo que coincide con el también el actor Femando Guillen, para quien mal gusto es fundamentalmente todo aquello que en el piano estético pueda ofender o molestar, como el programa de Tele 5 El gran hermano sus protagonistas y sus creadores En esa línea se expresa el flamante académico Luís Mateo Diez cuando comenta que el no- gusto es aquello que está más allá de lo razonable y de lo estúpido, como pasa con lo que vemos casi todos los días en la televisión H El restaurador Caries Gaig se interna en los territorios de la creación cuando en su definición de mal gusto alude a tener una falta de sensibilidad notoria o poco respeto hacia la producción de otras personas. Verbigracia: coger criterios de una cosa que desconoces y reírte de ella Y el escritor Baltasar Porcel va de lo estético a lo sociológico al acotar que el mal gusto es la exageración, la enfatización inarmoniosa. Es vestir de modo llamativo con ropa que no manifiesta una exigencia de estilo. En el fondo, es la delincuencia de las costumbres. Cualquier persona genera una imagen ideal de aquello que debería sec Aunque no existe esa imagen, todos tendemos a ella; quien no quiere hacerlo, cae fácilmente en el mal gusto. En el fondo, con el gusto nos ocurre como con la inteligencia: quien no la cultiva, cae en la presunción. ¿Un ejemplo? Ridiculizar a la gente en público, descalificarla de modo grosero. Es la grosería caprichosa que no tiene en cuenta a los demás B A la joyera Rjosa Bíshe no le importa echar piedras sobre su tejado; tajante y breve insiste en que mal gusto es llevar demasiadas joyas encima Por su parte, el director teatral Albert Boadella apunta a la inarmonía. La realidad- dice- no acostumbra a ser de mal gusto. En cambio, sí cae en él la gente que vive en la irrealidad. El mal gusto habita casi siempre en la copia, en ponerse en la tesitura de los que van a la moda Por ejemplo, considero de mal gusto hacer hoy humor sobre experiencias traumáticas: después de un atentado, sin ir más lejos I El pintor Modest Cuíxart, se refiere al ridículo y pretencioso nuevo rico de la belleza. N o puedo poner un ejemplo- afirma- ¡Hay tantos que es imposible concretar! La diseñadora de moda Totón Cornelia, pone el acento en la ostentación. Con los gustos no me meto, pero con el mal gusto... ¡habría que presentar batalla! Por ejemplo, veo mal gusto en los que llevan mucho para que se note. O en esos que visten tres o cuatro prendas con etiquetas. O los que lucen camiseta o polo con marca bordada en el pecho. O los que tienen una casa pensada para que los demás vean dónde han comprado los objetos I ¿Quién puede arrogarse el derecho de tener en este terreno tan resbaladizo la última palabra? El gusto es suyo. (Informaaón elaborada por Juan 1. García Gar n con opiniones recogidas por José Eduardo Are nos, Pablo Gon le Finat, María Güell, Dolors Massot, Holette Nustaly Femando Serrano)