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jos, que sienten el mismo amor y apego por Itzea que sus abuelos y tíos. De ellos han heredado el amor por los libros. Mi hija es bibliotecaria y tiene una vida de trabajo y de viajes, como la que mi madre hubiera querido tener apunta Pío Caro Baroja. Recuerdos que él ha plasmado en su libro Itinerarios sentimental. Guía de Itzea publicado por Pamiela, donde narra y recopila escritos familiares en un detenido paseo por toda la casa. Cuenta cómo la muerte de su abuela abatió a su tío Pío, que vivía con ella, y cómo, en lógica reacción, se unió y se acercó aún más a su madre y a ellos. Recuerda los bailes, a los sones del chistu v del acordeón, de sus padres v sus tíos, y los juegos y representaciones teatrales infantiles en el portal de Itzea. Recuerda el olor de la casa, a cera y a la humedad típica de las casas del norte: Tiene un olor que cambia según la época del año Nostalgia familiar En su recorrido por la residencia familiar. Pío Caro Baroja se detiene habitación por habitación, explicando y recordando: En esta casa hemos vivido mucho; don Pío Baroja pasaba aquí seis o siete meses, y Julio también. Yo vengo siempre que puedo, igual que mis hijos, aunque ahora las cosas no son como antes, pues la vida de los pueblos ha cambiado, ya no es tan cerrada como en otras épocas en que no teníamos de nada pero contábamos con muchos amigos. Ahora tenemos de todo para estar comunicados, pero, por el contrario, nos encontramos más solos y aislados que nunca. Para mí Itzea simboliza la libertad, la sinceridad pero también, la crítica a lo que no nos gusta Así escribe en uno de los últimos capítulos de su libro: De aquel mundo que Ricardo y Pío pintaron y escribieron apenas queda nada. Pero dentro de unos años t a m p o c o quedará el paisaje, pues miles de c o n t r a t i s t a s y tecnócratas lo irán e m p o r c a n d o Nuestra familia, unida estrechamente a la tierra, al paisaje y a un pueblo más rural que urbano, se ha sentido distante de la aristocracia, de la burguesía y del medio gubernamental Ligados a este paisaje a estos valles, a este pueblo, cinco generaciones de Barojas han pasado por aquí. Cuando hablamos de nuestra casa, nos referimos siempre a Itzea, donde está c e n t r a d a la familia y c u a n d o hablamos de nuestra tierra nos referimos al País Vasco v a Navarra y quizás por ello sufrimos tanto, al comprobar que muchas de las predicciones pesimistas de nuestros mayores se van cumpliendo PILAR Y EDUARDO CHILLIDA tef cuando vivía Julio. Era una situada fuera del puebio, a un paso de la frontera. La antigua huerta era muy bonita, convertida en un jardín con flores, pero lo que más nos llamaba la atención era el estudio que se había montado Julio en la parte de arriba de la casa, en los antiguos desvanes. Era una habitación enorme, abuhardillada, con las vigas a la vista, llena de libros, donde Julio pintaba y escribía. Allí se recluía, viviendo como un ermitaño, rodeado de todos sus recuerdos familiares. RVM tlB