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Hilario IMITARAN A REPETIR NOTICIAS) La televisión tal y como la conocemos ahora va a existir siempre De entrada, Hilario Pino se escuda en una afir mación tajante, como para desterrar el temor a que un presentador que no tose ni K se equívoca venga del ciberespacio a quib, -j g puesto. El popular periodista no ve, inos a corto plazo, que los telespectadores apuesten por la televisión en Internet para informarse a diario. Al menos no todos En un tono más serio, confiesa desconocer qué se trama en la Red en torno a ia creación de colegas virtuales, pero lo interpreta como una consecuencia lógica de la fiebre desatada por Internet, que todo to alcanza. No alberga dudas sobre que la interactívidad del nuevo medio enriquecerá la televisión. Pero de ahí a ferme sustituido por un muñeco ímpersonal... No sé, me resulta difícil imaginar un llgenio, por sofisticado que éste sea, capaz de modular y aplicar criterios periodísti eos a la hora de dar las noticias Y se pregunta: ¿Podría improvisar en una entrevista, o reconducírla? Se responde a sí mismo: Me parece que no. Para eso hace I t a frescura, capacidad de reacctón... cuaiídades impensables en un personaje fruto de aplicaciones informáticas Pino es de los que piensan que el secreto de su profesión no está en lo que se cuenta, sino en cómo se cuenta. Si acaso, el presentador cree que el auténtico peligro de Internet para la televisión y, en general, el periodismo, reside en el exceso de información. Internet puede llegar a cansar por 3 ísaturación. Es un error bombardear ai usuario con demasiados de datos. No hay J H sás que recordar la frase de José Saramago: información, 100, pensamiento, O i L No le gustaría que le tomaran como modelo para idear un presentador virtual a m su imagen y semejanza. Mejor no dar ideas... que no está teniendo el día; a salvo, en definitiva, de las pasiones y la imperfección humanas. Y esta realidad, la virtual, cada vez estrecha más lazos con el mundo de la televisión ¿Quién pedia pensar hace sólo un par de años que un espacio, en este caso un programa infantil, iba a ser presentado casi de forma íntegra por una criatura virtual? Así ocurre en TPH Club de TVE, conducido por MArla TPH (léase María TPH en horario de mañana, sin que el espectador se acuerde ni por un momento de Leticia Sabater. Pero hablamos de ciberreporteros. Sus gestos son casi perfectos, increíblemente humanos. Su voz, aterciopelada, no oculta, sin embargo, que nace de un sintetizador. Se llama Ananova (www. ananova. com) y está dispuesta a contarle lo que ha ocurrido en el mundo con independencia del lugar de la Tierra donde usted se encuentre. La primera ciberperiodista de que se tiene constancia es un proyecto de un proveedor de noticias británico, Ananova Limited, cuyas líneas de actuación anticipan por dónde irán los tiros en un plazo muy corto de tiempo, apenas unos meses. Ananova es femenina gracias a sus facciones amables y, si no fuera por su pelo azul en lo que parece una concesión a las tendencias más alternativas, con un pequeño esfuerzo de imaginación podría equiparase íar Macía (TVE) E Y HUESO Está en esto por tradición familiar, I así que, en buena lógica, de tener un sustituto futuro, lo natural es que lo lera de su propia descendencia. César cía, el rostro del Telediarlo- 1 de TVE, prevé que muy pronto sólo tendremos i un monitor en casa, habrá escasas diferencias entre la televisión e Internet, pero las suficientes como para que ambos mantengan identidad propia Como profesional, no cree llegado el momento de preocuparse ante el desarrollo de este tipo de proyectos cibernéticos. Mantiene, él también, que el espectador busca el contacto, la proximidad con el que le acerca la actualidad del día, y eso es algo que sólo puede darle alguien de carne y hueso No sabría cómo tomarse que se creara una criatura virtual basada en su persona. Por una parte, sería buena señal, poique significaría que estoy capacitado para servir de modelo a algo. Pero también lo acogería con reservas, no fuera a ser que me hubieran encontrado recambio a algunos de los rostros más populares de la BBC. Sin embargo, Ananova las supera a todas: sus creadores la trajeron al mundo- por supuesto, virtual- después de calibrar los requerimientos exigidos por los productores a quienes pretenden hacer carrera en un plato del mundo físico. Ha sido el acasting particular de Ananova. De momento, la cadena virtual sólo emite un resumen de pocos minutos de duración y la información aún no se sirve en directo. En cualquier caso, las intenciones de la compañía apuntan alto y ya hay previsiones de emitir las veinticuatro horas del día. Será, eso sí, después de insuflar todavía mayores dosis de realismo a una original criatura que, hasta hace sólo unos meses, no pasaba de ser un bonito proyecto esbozado con imprecisión en un papel. ayN 67