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ü í r I i i Encantados de saludarle de nuevo logado. Acude a Amazon. com, es decir, a su ordenador. Buenos días, Mr. Jackson, encantados de saludarle de nuevo le espeta un inmenso mensaje visible en la página de inicio de la librería virtual más grande del mundo. A eso se llama hacer clientela. Mr. Jackson, animado por el trato individualizado que se le otorga, teclea el título en cuestión. Y espera. Se enciende una luz. De inmediato, en el centro de distribución de McDonough se activa una luz situada justo sobre el libro solicitado que, hasta ese momento, duerme el sueño de los justos sobre una inmensa repisa en la que también descansan miles de compañeros de destino. Diecisiete kilómetros de cinta. Un trabajador, designado por un ordenador, es elegido para apagar la luz, coger el producto y dejarlo sobre una cinta transportadora de diecisiete kilómetros de longitud que muere en la planta empaquetad Treinta paquetes por hora. Las empaquetadoras de Amazon envuelven el libro con mimo y eficacia con un bonito papel de regalo. Son capaces de hacer treinta paquetes en una hora. De uno a siete días. Este centro en cuestión despacha unos doscientos mil artículos al día, que se sirven en un plazo que oscüa entre las veinticuatro horas y una semana. Mr Jackson recibirá su pedido en pocas horas: tiene la suerte de vivir cerca de McDonough. un simple clic que quiera ser pulsado desde cualquier ordenador del país. Tan rápido quiere ir que la vida, su propia vida, se desdibuja en su cabeza. Tan desazonadora sensación le lleva a registrar hasta los detalles más nimios de su existencia en espantosas instantáneas obtenidas con su polaroid y en vídeos domésticos no menos infumables: pretende que esta documentación sirva para que su hijo, que acaba de cumplir un año, dentro de unos cuantos se haga una idea lo más exacta posible sobre su padre. Bezzos, de 36 años, calcula que antes de cumplir los cuarenta podrá concretar su sueño; colocar Amazon en el epicentro de la gran revolución del comercio digital. Si todo sale de acuerdo con sus planes, no sólo libros, música y productos informáticos, también una enorme batería de lavadoras, microondas, maquinaria de gimnasio, aviones, coches, zapatos, seguros, servicios bancarios, de t o do, excepto armas y animales vivos, conformará la irresistible oferta de la firma digital bautizada con el nombre del río más caudaloso de la Tierra. En tanto llega ese m o mento, su gran momento. Bezos seguirá acaparando porcadas en las revistas y los diarios económicos, descolocando a sesudos analistas bursátiles con el comportamiento fluctuante de su río, cambien el más grande- e imprevisible- del ciberespacio www. amazon. com avN 65