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INTERNET este inmenso universo dígita! con Yahoo! o American Online (AOL) Todo en Jeff Bezos es original, distinto. También su criatura empresarial. A pesar de que la firma marca desde hace años la diferencia en el m u n d o de las ventas on line lo cierto es que Amazon todavía hoy arratra pérdidas. Pero se trata de una ruina controlada que ha permitido a su creador amasar una fortuna estimada en casi un billón y medio de pesetas y repartir stock options multimillonarias entre sus directivos. La situación deficitaria de la empresa después de seis años de vida se explica por unas razones que difieren diametralmente dependiendo, claro, de quién las esgrima. Sus detractores ponen la m a n o en el fuego por q u e los números rojos seguirán siendo una constante en una compañía cuyas acciones, además, fluctúan demasiado en el Nasdaq, -la bolsa de valores tecnológicos de Wall Street que en las últimas semanas no gana para sustos, cuando no enfilan decididamente el camino del abismo, como ha ocurrido no hace mucho. Se trata, dicen, de la evolución típica de muchos negocios. com, abocados a desinflarse de la misma forma que crecieron como la espuma. Consumidores felices Bezos y sus acólitos, sin embargo, mantienen la calma: sus críticos sin duda ignoran que Amazon se desvela por crear consumidores felices. Ésa es la clave del asunto. Joy Covey, la directora de Finanzas de la firma de Seattle, lo confirma: Invertimos ahora para lograr la máxima ventaja a largo plazo. Nuestra convicción es que un día conseguiremos un gran nivel de negocios. Vamos muy rápido y, de momento, no nos preocupa tanto perder dinero como nuestro ritmo de expansión Su propio jefe prevé que ese día llegará en un plazo máximo de dos años. Debe ser verdad, porque si no no se explica que el gigante virtual se haya trabajado tan bien su imagen de marca y su clientela, hasta el p u n t o de que muchos internautas ya lo identifican con una comunidad de amigos en la Red con aficiones comunes. Es la vieja máxima de sembrar para recoger aplicada a la balbuceante Nueva Economía. Cofféyille Hay en el cuartel general de Amazon en Seattle una auténtica obsesión por satisfacer al cliente, por hacérselo t o d o más fácil, más cómodo, más rápido. Es la impronta del propio Bezos, licenciado cum laude en Informática e Ingeniería Electrónica por la Universidad de Princenton, y tremendamente exigente con sus empleados. Participa de forma activa en la selección de todo el personal de la empresa y controla hasta el último detalle antes de hacer un contrato, ya sea el de un alto ejecutivo o el de uno de los cientos de operarios encargados de escanear los códiByN 64 J E F F E L R A P I D 0 -A I dueño de Amazon. com le gusta vivir con intensidad. No quiere que la vida se le escape. Por eso, acostumbra a registrar en cintas de vídeo y fotografías su devenir cotidiano. Algún día se las mostrará a su hijo, que ahora tiene u n año gos de barras de los miles de artículos que a diario salen de Coffeyville o cualquiera de los otros almacenes de Amazon diseminados por Estados Unidos. A Jeff Bezos le encanta el movimiento. Es habitual verle en el inmenso Centro de Distribución de Coffeyville, al sureste del Estado de Kansas, pura América profunda, pendiente de todo, de aquí para allá, con mirada escrutadora, supervisando un ingente género compuesto de miles de libros, CDs, componentes de software al alcance de