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no estaba, y toda mi familia se compone de mujeres: abuela, tías, primas... Quizá los hombres, incluido mi padre, fuesen ricos y poderosos, pero el problema es que tenían tendencia al abuso y al maltrato. N o estaban allí y, en definitiva, eran personajes débiles, mientras que las mujeres eran fuertes y comprensivas. U n o de los grandes errores que la crítica ha cometido con mi obra ha sido pensar que las mujeres eran personajes débiles, a las que los hombres maltratan constantemente. Si eso es lo que ven, quizá el problema esté en quienes critican. Al contrario, mis mujeres tienen una fuerza interior clara. Pero créeme: de las mujeres no tengo una visión angelical o virginal. Si acaso pienso que son seres con menos defectos que los hombres. Y si se percibe una visión contraria, es porque la propia naturaleza de la sociedad nos ha colocado a nosotros en una situación más favorecida que a ellas. BYN Hace t i e m p o anunció el proyecto d e escribir su autobiografía. íScría una manera d e revisar ese m u n d o femenino en el que se ha formado? BEE Esa era la idea, pero de momento no la voy a escribir. Aunque sí una novela autobiográfica que tratará de mi visión de las mujeres, mí relación con ellas y el lugar que han ocupado en mi vida. También de cómo son los hombres de mi generación que sí han tenido hijos y han formado una familia; en cambio, no va a hablar de lo que supone ser un hombre soltero, sín hijos y que vive solo. La autobiografía sería todo lo contrario. Pequeñas sorpresas BYN ¿Qué quisiera descubrir al abordar ese entorno? BEE Eso es algo que nunca sé hasta que empiezo a escribir. Siempre me sorprende lo que cada una de mis obras revela acerca de mí. Supongo que en esta novela trat o de investigar acerca del matrimonio de mis padres, que se separaron cuando tenía quince años, y cuáles eran mis relaciones con mi padre. Creo que eso es lo que quiero conocer, pero tampoco estoy muy seguro. BYN ¿Por qué ha abandonado la autobiografía? BEE Porque estaba mal escrita, sin fuerza. N o funcionaba. Iba a tratar nada más que sobre mi infancia y mi adolescencia, justo hasta el momento de publicar Menos que cero pero me di cuenta de que no estaba saliendo bien. También reconozco que me afectó el pensar que iba a hacer daño a algunas personas que iban a salir ahí. Jeffrey Dhamer, el Carnicero de Mitwaukee utilizó su propia casa para vllolary descuartizar Peter Sutcliffe, el Estrangulador de Yorkshire asesinó a trece mujeres colocaba en su domicilio como fetiches. En la sentencia se señalaba que Rodríguez Vega es un psicópata desalmado con un trastorno neurótico de la personalidad consistente en un embotamiento afectivo Además de la gerontofilJa, existían también en el caso ciertos elementos sádicos de los que se derivaría satisfacción sexual inflingiendo dolor físico por la Introducción de objetos duros por los genitales de alguna de sus víctimas Antes del juicio escribió un poema dedicado a su madre. En los bosques rusos también encontró satisfacción sexual Andrel Chicatilov, el Carnicero de Rostov Convicto y confeso de casi sesenta asesinatos, la mayoría de niños y niñas que le excitaban fue ejecutado de un tiro en la nuca en una cárcel de su país. Casado, profesor de Filosofía y ex miembro del Partido Comunista, a finales de los 80 y principios de los 90 sembró el terror con sus andanzas. Fue un detective, con un excelente equipo de policías, el que logró descubrirle. Pero antes de que ocurriera esto fueron muchas las familias que perdieron a sus pequeños a manos del bondadoso individuo que, tras matar a los niños, los descuartizaba para luego comerse sus genitales y recuperar, de esa manera, su potencia sexual. Todo un caníbal. Las personas citadas son tan sólo un mero ejemplo de toda una galería del terror, en la que no hay que olvidar a otros individuos que nada tienen que envidiarles. Personajes, pues, como el norteamericano Jeffrey Dhamar, el Carnicero de Milwaukee en cuyo apartamento, salpicado por el miedo. se corrieron las más salvajes orgías con homosexuales, sobre todo de color, quienes fueron estrangulados y descuartizados, además de cocinarse sus restos; el también célebre matrimonio West, de Gloucester (Inglaterra) cuyohogar fue bautizado como la casa de los horrores pues en la misma se cometieron un buen número de crímenes, entre ellos el de una de las hijas de la extraña pareja. Como broche final de este collar del pánico que deja seca las gargantas, se encuentra el colombiano Luis Alfredo Garavito, quien confesó haber torturado, violado y dado muerte a más de 140 niños de unos cinco años, para después enterrarlos en un bosque. Al ser detenido dijo ser víctima de una infancia cruel en la que sus progenitores lo golpearon, y también víctima de la sociedad. La realidad es que esta última frase habría de convertirse en pasiva pues, en definitiva, es la sociedad la que ha sido víctima de él. BXN 5 4