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LA GÉLIDA MIRADA L MARY HARRON Cuando (American Psycho salió a la calle, las más feroces voces del feminismo se lanzaron contra la novela. Ahora, una mujer, la canadiense Mary Harron, ha rodado su particular versión cinematográfica de la misma CINTHIA AMSDÉN ún libro, n Psycho convirtió a Paul Bernardo en un psicópata. Ya lo era. Sus primeros crímenes precedieron a la publicación de la novela de Bret Easton Ellís. Él ya era un violador en Toronto durante los años ochenta. Pero sí es cierto que, de algún modo, cuando leyó esa obra se convirtió en un monstruo Cuando a Mary Harron, directora y coguionista de la versión cinematográfica del libro de Bret Easton Ellis, se lanza al ruedo de la polémica sobre la influencia de la literatura o del cine en ciertos comportamientos asesinos (como los, de Paul Bernardo, quien acabó con la i vida de una joven llamada Leslie Mahaffy) defiende con vehemencia su postura: ella asegura que es impensable que un libro o una película construyan personalidades psicópatas. Harron, hija de un cómico canadiense y directora de una cinta que la encumbró en lo más alto del indie chic, Yo maté a Andy Vi arhol ha tenido las agallas suficientes para, en pleno embarazo, hacer una película de un texto que, desde su aparición en 1991, fue vilipendiado por la crítica literaria y rechazado una y otra vez por numerosos productores cinematográficos. Es, incluso para ella misma, una sátira feroz de la clase pudiente neoyorquina de los años ochenta representada en la vida de Patrick Bateman (Christian Bale) un super yuppíe que, de día, trabaja en Wall Street y, de noche, tortura y asesina mujeres por puro placer sexual. Hoy, Mary Harron reflexiona en Manhattan sobre qué es lo que le empujó a meterse en un proyecto tan complicado como et de filmar American Psycho Si tienes alguna clase de conciencia política, si miras atentamente el trasfondo de que hay ciertos actos de una élite masculina que la gente pretende endiosar, sobre todo los hombres. Creo que un director, un hombre, encontraría diferentes elementos para excitarse con esta película. Yo no. Si Oliver Stone lo hubiera dirigido, sería un filme diferente, aunque esto es difícil decirlo porque él no lo ha hecho Es cierto. En cambio, Stone rodó Asesinos natos La clave de la película es la sátira, algo que algunos toleran y a otros les asquea. Y la historia embelesa porque es una ilusión óptica con tintes satíricos: hace que el espectador tome distancia ante fos asesinatos más obscenos, horribles e irreverentes que se puedan imaginar. Auténtica sangre fácil. uLa sátira consiste en sacar los aspectos más extremos de las cosas- comenta Harron- hasta eí límite de cuestionarnos si nos io creemos o no. Yo quería llegar a ello, sin caricaturizar en exceso la historia para no desvirtuar el asunto central de la misma. Y es que la novela menean Psycho enfatiza los aspectos más locos de los ochenta para desorbitarlos, neurotizarlos y hacer de ellos el emblema de una era. Nunca nadie lo había logrado Como si se tratara de un siniestro documental, la vida de Bateman aparece ante los ojos atónitos del espectador. Harron, además, da unas cuantas vueltas de tuerca al texto de Easton Ellís. Se llega un punto, tras el asesinato de dos chicas, donde hay cierta irrealidad. ¿Es un sueno de Bateman? ¿No lo es? Ya no puedes estar seguro Así, la pregunta del millón está clara: ¿es esto arte o una directora riéndose de todo? Para contestarla, Mary Harron menciona el que, para ella, es el mejor referente de la violencia cinematográfica más elegante de la historia: La naranja mecánica de Stanley Kubrick. ¿Cree que Kubrick se rió del espectador? Me sorprende la manera en la que se discute sobre la violencia, en cómo algunos se empeñan en que no nos debe ser mostrado todo. ¡Oué saludable y terrible defensa del arte! BXN 51