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CARTA DESDE BRUSELAS (Alberto Sotillo) Capital europea de la cultura L o s LUJURIOSOS INVERNADEROS DE LAEKEN Al Rey Leopoldo- el terrateniente del Congo belga- le fascinaban la ¡ungía, las plantas exóticas, las flores nunca vistas. Y como nunca ha sido cosa fácil- y mucho menos segura- eso de dar un pasefto por las selvas del Congo, el Soberano pidió al megalómano arquitecto Alphonse Balat que levantase los fastuosos invernaderos del Palacio de Laeiten: lujuriosos, pero de una muy civilizada Palacio fical- de Lacken elegancia. Sólo están abiertos ai público durante los últimos días de abril y primeros de mayo. Hay que sufrir una interminable cola para acceder a los mismos. Pero puede ser una de esas ocasiones en las que la paciencia encuentra recompensa sin necesidad de esperar a otra vida. ay una especie de conspiración de silencio para ocultar que Bruselas ha sido uno de los emporios culturales de Europa. Aqui han escrito algunas de sus más furiosas o dulces páginas Víctor Hugo y Baudelaire. Verlaine y Rlmbaud vivieron los días más enloquecidos de su idilio en esta capital. Aqui el salvaje adolescente entregó a la imprenta la primera edición de sus Iluminaciones Bruselas ha sido taller de Brueghel y Magritte, apacible retiro del jacobino y bonapartista David, uno de los centros neurálgicos del simbolismo, una cantera del modernismo y el art decó. Sus antiguos jardines del Mont des Arts fueron los Campos Elíseos del surrealismo. Y hoy sigue siendo meca, oriente y metrópolis del cómic. Después conoció dias más ingratos. Pero hay que reconocer los recientes esfuerzos de la ciudad por escapar del mal sueño de estas recientes décadas y enlazar con su glorioso pasado. Su título adquirido durante este año de capital europea de la cultura ha sido excusa para que Bruselas intente resucitar aquella vieja personalidad, que la convirtió en apacible exilio de toda especie de desenfreno de las letras y las bellas artes. Al amparo de la capitalidad cultural, la ciudad ha recuperado algunos de sus más emblemáticos edificios, como el nuevo Museo de la Música, en el Mont des Arts. Ha rehabilitado la sala de conciertos Henry le Boeuf, que el modernista Víctor Horta diseñó bajo la delirante inspiración del Tabernáculo de Salt Lake City (Utah) donde los mormones cantan a los santos de los postreros dias de la Humanidad. Y ha elaborado un programa de exposiciones, conciertos, happenings y festivales tal vez excesivamente disperso, pero que garantiza que, venga cuando venga, el viajero tendrá su necesaria dosis de cultura. Primavera y verano se anuncian especialmente pródigos de eventos. Oportuna ocasión para interesarse por la magnífica oferta musical de la ciudad, las exposiciones de tapices y retablos que se mostrarán en la Catedral o el maratón de jazz que la capital celebra los días 26, 27 y 28 de mayo de cada año. t H I ATItO i: SPAÑOL KN LA liHtSIXAS TLAMKNCA El festival anual que organiza el Teatro Flamenco de Bruselas está Rafael Alvarez c este año consagrado a España. Del 1 al 21 de mayo desfilarán por De Bottelaríj (Calle Delaunoy, 58. ÍT 322- 412.70.70) La Fura deis Baus con su espectáculos Obs y Ombra El Brujo con El Lazarillo de Tormes la tonadillera posmoderna Martirio y la Filarmónica de Bruselas con un espectáculo dedicado a Lorca, el Centro Andaluz de Teatro y el Teatre Bartina. G u i L L A U M E VOGELS, B É L G I C A TAL CUAL ES Guillaume Vogeis es un genio desconocido. Compañero de Cézanne, Monet, Van Gogh, maestro de Ensor y Toorop, su talento hizo tan pocas concesiones a los convencionalismos del bello paisaje, que sus compañeros impresionistas terminaron repudiando a este maestro de barrizales, ventiscas, nevadas mugrientas y lloviznas infames. Nadie como él ha retratado el tiempo de perros de Bélgica y la magia de los peores días de nuestra vida. Hasta el 6 de Junio el Museo Charlier (Avenue des Arts, 16) brinda una ocasión única para conocer su obra, dispersa en buena parte en colecciones privadas. Hay que recorrer deprisa algunas de sus primeras obras decorativas y precipitarse hacia sus lienzos de borrascas y cíelos inmundos, que son los que de verdad merecen la pena. BLlKSTIEGIfl 11