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Todx) por un sueño T enía diez añrtos cuando, de vuelta a casa tras unas pruebas de selección en las que alguien le mandó a tomar viento fresco, le dijo llorando a su padre: Papá, de verdad que deseo ser actor; pero si las cosas van a ser de esta manera, ya no quiero serlo George DiCaprio (así se llama el progenitor) le pasó un brazo por el hombro y le consoló: Algún día lo conseguirás, Leonardo. Tómatelo con calma Imagíname al pobre Leonardo, el de aquella época, igual que un angelote barroco: pálido, tierno, mofletudo y un pelín patoso. Un boceto, más o menos, del tríunlador que es hoy: alguien destinado a ser una celebridad para el resto de sus días a no ser que, en pleno ataque de ansiedad, se eche al monte para vivir como un eremita. Leonardo Wílhelm DiCapho nació en Los Angeles (California) el TI de noviembre de 1974, hijo único (tiene un hermanastro llamado Adam) de una pareja marcada con el hierro del 68: despreocupados, hedonistas, tremendamente aficionados a la marihuana y buenos amigos de algunas de las figuras más emblemáticas de su generación (por su casa pululaban, entre otros, el dibujante Robert Crumb y el escritor Charles Bukowskí) Desde hace décadas, George, de origen itaJi io, produce tebeos underground y disena caricaturas en su gar e; Irmalin, alemana, ha dejado su trabajo como secretaria en un bufete de abogados para ocuparse de los asuntos de su hijo. Hiciera lo que yo hiciera de niño, siempre era Eügo que ellos ya habían hecho antes. A mi padre, por templo, le parecía estupendo que me pusiera un anillo en la nariz recuerda ahora DiCapno. Un fastidio, no había manera de sacar de quicio a los mayores. No éramos la tíFMca familia hippie que sólo se alimenta de comida orgánica y que se empeña en que los niños mediten, pero tampoco éramos conservadores de los de t a r t a de manzana y afiliación al partido republicano puntualiza en un intento de resultar convencional. Pasó su vida escolar en el Center for Enriched Studíes y en el instituto John Marshall. en Los Angeles, y confiesa que fue un pésimo estudiante y un estupendo comediante. Su especialidad: hacer el payaso delante de sus compañeros. Estudiar era algo que nunca me gustó. No podía concentrarme en cosas que no quería aprender- explica- Lo que más me gustaba hacer era montarme números de breakdance con un amigo delante de mis compaíteros a la hora de la comida Su aplicación escolar empezó a menguar alarmantemente al tiempo que crecían sus sueños de convertirse en actor. Al menos, ya se había abierto camino a los cinco años, cuando apaTBCió brevemente en un programa de televisión titulado Romper Room fue expulsado del plato por exhibir una conducta incontrolable. Once años más tarde, consiguió su primer papel cinematográfico. Entre la infíinoia y la adolescencia, mediaron anuncios v u l r e s documentales educativos Cómo e n n t a r s e a un padre que toma drogas El Club de la Seguridad de Míckey pequeños trabajos en programas de televisión Lassie The Outsiders Roseanne y Parenthood y muchos berrinches: su representante se empeñaba, entre otras cosas, en que cambiara de peinado y hasta de nombre. Lenny Williams le parecía más apropiado, A los dieciséis años, por fin consiguió un buen papel: el de un adolescente sin familia en la teleserie Los problemas i Vidi 3 de este chico crecen Y se merendó a sus reteranos compañeros de reparto. Fue éste el despegue de su irresistible ascenso en Hollywood; el vuelo, un cúmulo de elecciones acertadas, salvo alguna excepción: Vida de este chico (interpretó a un joven maltratado) cA quién ama Gilbert Grape? (la valió una candidatura a un Osear su encamación de un retrasado mental) Rápida y mortal (se metió en el bolsillo a Sharon Stone y al cascarrabias de gene Hackman) La habitación de Marvin se codeó con Meryl Streep y Diane Keaton) Diario de un rebelde (fue un toxicómano desgarrador) y Romeo y Julieta (entró en la categoría de ídolo) Y llegó rítanle de James Cameron, y se convirtió en una gran estrella. Dicen, sin embargo, que hay muchas cosas que no han cambiado en él; en especia su obsesión por ser tremendamente selectivo con los papeles que le ofrecen y su querencia a e l e r lo que le conmueve por encima de lo que lo que le puede hacer más rico. Su última elección ha sido La playa de Danny Boyle. Cuenta que no se ha arrepentido. BUHCOY N e Q 47 ER