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Arriba, Don Juan al tmón del Saltillü; en un viaje por la costa portuguesa. Debajo, Don Juanita, en el Tres Amibos; con su hermana la Infanta Pilar y los hermanos Arnoso siendo él concejal de Cascáis, iba todos los dias a pie desde su casa hasta el ayuntamiento y solía ver al rey Humberto de Italia, que marchaba en sentido contrario por el paredón que hay junto a la línea férrea, desde Cascáis hasta Sao Joáo de Estorñ. Con el tráfico y la gente que hay, en la actuEdidad, aquellos paseos son difíciles de repetir. Y más difíciles, por no decir imposibles, las carreras que hacía el Rey Don Juan Carlos por la rúa de Inglaterra en un kart que tenía. Muchas veces lo ayudé a deslizarse por la cuesta, y él me decía: Antonio, empuja Yo lo hacía con fuerza, y él se lanzaba a toda velocidad cuesta abajo por nuestra calle, que apenas tenía tráfico. Muchos años después, siendo yo diputado y presidente de la Comisión Parlamentaria Luso- Española de la Asamblea de la República, fuimos varias veces a España. En 1994, el Rey nos recibió oficialmente en el palacio de la Zarzuela y le entregamos, como obsequio, una porcelana de Vista Alegre. Él me reconoció inmediatamente, me saludó muy cariñoso y me habló, como a todos, en perfecto portugués. Un señor que había en el palacio me pregimtó: Pero, ¿usted conocía al Rey? Y yo le respondí: Ya lo creo que lo conocía, yo era su motor, el motor de arranque de su kart En la actualidad serían imposibles las carreras que entonces hacía Don Juan Carlos por la rúa de Inglaterra en un kart que tenía Casa da Rocha El 2 de octubre los Condes de Barcelona se trasladaron a Casa da Rocha su tercera residencia en Estoril, la única sobre el mar y la segunda en la que vivieron Don Juanito y sus hermanos. Es una vivienda provisional, en tanto se hacen las obras para acondicionar Villa Giralda que Don Juan tiene ya apalabrada con los Figueredo y que será su casa definitiva. La despedida de Bel Ven) en la noche del día 1. no puede ser más emocionante. Es la noche en la que se produce un movimiento sísmico, breve pero Intenso, y. temerosos de que vuelva a repetirse, salen todos a la terraza del jardín, en donde permanecen hasta pasada la medianoche. 3 4 Casa da Rocha es un chalet de aspecto colonial, caluroso en verano y muy húmedo en invierno. Se encuentra en terrenos de Sao Joáo de Estoril y está rodeado por una pequeña finca, cuyos muros llegan hasta los acantilados, sobre el mar. Se levanta en el centro de un área residencial en la que. sobre un promontorio, destaca, a su izquierda, el Forte de Santo Antonio da Barra, un baluarte cuadrangular que forma parte de la linea defensiva de la barra del Tajo. Para Juarüto y Alfonsito, la nueva vivienda tiene el inconveniente de que los aleja de sus vecinos de Monte Estoril. pero también ciertas ventajas: una playa en la que juegan con sus amigos, un prado cercano en el que pueden dar patadas al balón y mayor proximidad con el Colegio del Amor de Deus, al que llegan a pie en dos minutos. Por la noche, el mar les impone respeto, con el rumor incesante de las grandes olas que golpean una y otra vez contra las rocas y el silbido del viento. Cuentan los niños de la zona leyendas de sirenas y fantasmas que salen sólo de noche y viven en las grandes oquedades que ha hecho el mar en las rocas. Cuentan, también, que los dueños de un palacete cercano, que se encuentra frente al club La Choupana, no logran venderlo ni alquilarlo, porque sus tres últimos inquilinos murieron del susto por los ayes y ruidos que les llegaban del mar por la noche. Los primeros en visitarlos fueron los Eraso y sus hijos y el matrimonio Ansaldo. Después, la famüia Arnoso, que vino en un taxi desde Cascáis: el padre, Jorge, Bernardo y el pequeño Juan. Jorge Arnoso recuerda aquella visita. Era una casa sobre el mar, en Sao Joáo de Estoril, que tenía como una torre. Mis hermanos y yo estábamos muy excitados. Creíamos que iba a haber una merienda fantástica, pero nos olvidamos las diferencias de horarios y costumbres con España, y la merienda no llegó hasta las siete de la tarde. A esas horas, que en Portugal son las de la cena, estaban hambrientos. Merendaron, al fin, con los Infantes, jugaron con ellos en un