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Arriba, los ¡nfanxes, con tos Gil- Robles y otros amibos, poco después de llegar a Estoril; en el centro, Don Juan Carlos junto a la Condesa de BarcelonOy su hermana Püar y los hermanos Eroso en la bahía de Estoril; y ahajo, el Sirimiri; el primer barco del Rey, que ¡loy se exhibe como Neblinaen el Museo de la Marina, de Lisboa peño, que se extiende delante del monasterio de los Jerónimos, la do Comercio, la do Rossio y las calles más comerciales de la Baixa lisboeta aparecen engalanadas como nunca lo habían visto hasta ahora. El cortejo tiene como centro el terreiro do Pago o praca do Comercio, a donde llegan centenares de figurantes ataviados con los ropEges que usaban los habitantes de la Lisboa de los siglos XVI y XATI, cuando los navegantes portugueses pusieron el pie en todos los continentes, desde Brasil hasta la India. A los niños les entusiasman las grandes carrozas, en las que desfilan Vasco da Gama, Luis de Camoes, Alvares Cabral, don Enrique el Navegante, los reyes don Manuel y don Juan m y todos los marinos descubridores, reyes, príncipes e infantes que apoyaron sus aventuras. Por la noche, lo mismo que ha sucedido en los últimos dias, hay una sesión de fuegos de artificio sobre el Tajo que ilumina a los numerosos barcos anclados en el río, que, también engalanados, participan en el cortejo del aniversario. Grandes carteles anuncian las actuaciones complementarias en los muros de ima ciudad que se ha sumado toda a la fiesta, las actuaciones complementarias. El ballet español de Pilar López estrena un nuevo número en el Coliseu dos Recreios. En la misma sala y en los teatros Sao Carlos, Sao Luís, Dona María y Tívoli se ofrecen diariamente y hasta finales de mes espectáculos internacionales y de grupos folclóricos de todcis las provincias portuguesas, que quieren estar presentes en el histórico Octavo Centenario de la Toma de Lisboa. Pregunto a Doña Margarita por una fotografía muy bonita, que me han facilitado en el Archivo Histórico de la Torre del Tombo, en la que los cuatro hermanos aparecen, con sus padres, en una barca frente a la costa de Estoril: las hermanas con el pelo recogido, Juanito muy rubio y más alto y delgado que su hermano y Alfonsito también muy rubio. No abundan imágenes en las que están juntos los seis, y ésta es realmente entrañable. Creo que es de las pocas, al menos de las que yo he visto, que 31 recogen, al mismo tiempo, a toda la familia, el mar y, al fondo, la silueta de Monte Estoril. Es como un símbolo de su estancia en Portugal. Digo a la Infanta que su hermana está apoyada en una cuerda del barco Se ríe y me corrige: ¿Qué dices? En el barco no se puede decir la cuerda Será el cabo o el chicote Un día mi marido, delante de mi padre, dijo como tú lo de la cuerda y mi padre le respondió; En los barcos no hay más cuerdas que la de la campana y la del reloj Es otro lenguaje el de la mar. Bueno, me preguntabas por la fotografía y no recuerdo. Posiblemente fuera en la barca de los Arnoso, en la que nos dábamos buenos paseos por la bahía. El primer barco Como castigo a mi desconocimiento en temas náuticos paso la tarde en el interesante y didáctico Museo de la Marina que fundó, en 1863, el rey Don Luis de Portugal junto al monasterio de los Jerónimos. La verdad es que mi visita se debe a que Jorge Arnoso me contó que aquí se guarda y exhibe el Sirimiri, el primer crucero de regata que tuvo el Rey Tengo interés en verlo, por curíosodad histórica y para hacerme una idea de aquellas regatas, en Sesimbra y en las islas Berlenga. en las que aquel niño al que llamaban Joaninho y Don Juanito ganó sus primeras carreras. No una sino que doy hasta dos y tres vueltas, embarcación por embarcación, nombre por nombre, y el Sirimiri continúa sm aparecer. En el catálogo del museo tampoco viene, imagino que porque es un pequeño velero comparado con estos impresionantes yates reales. Pregunto por el velero al vigilante, para salir de dudas, y el hombre tampoco me ayuda mucho. Sólo se aclara cuando le digo que si sabe que en el museo hay un pequeño barco que perteneció al Rey de España. Empezara por ahí. Es el Neblina, un yate blanco, con un palo y dos velas, que está junto a los barcos fluviales. Venga conmigo Veo, al fin, el Sirimiri- ahora Neblina- diminuto ante los grandes barcos reales, y, La atracción del niño por la mar parece inevitable con el padre que tiene, los amigos que se ha hecho y viviendo en donde vive