Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
1 iK- rinuna i n la linazit (1889) de Casas Broche con mujer insecto (1912) de Haariera Cadafalch, de Gaudí, de Gaspar Homar, de Domenech i Montaner o de Lluis Masriera. Pero retornemos al seno de la pintura y al segundo capítulo capitaneado no ya por Casas y Rusiñol sino por Isidre Nonell. Joaquim Mir y Sunyer. entre otros. La influencia parisiense se deja sentir también en los ambientes bohemios con antros y garitos donde se gestan las nuevas aportaciones al modernismo. En los bajos de un edificio diseñado por Puig i Cadafalch se abren en 1897 las puertas de un local con el nombre de Els Quatre Gats (homenaje al Chat Noir de la ciudad del Sena) por donde pasa un jovencísimo Picasso, su inseparable amigo Casagemas, los artistas antes citados y visitantes de relumbrón que se dejan caer por estos lares al olor de las suculentas recetas creativas, tal es el caso de Rubén Darío. Los pioneros del cambio modernista no olvidan en ningún momento apoyar a quienes han tomado el relevo generacional. Pese a que Picasso en estos momentos es un personaje más en este escenario reformista, su nombre ilustra las anécdotas y exposiciones que se celebran en el local. Él mismo dibuja el menú o pinta el retrato de la cocinera y mujer del propietario. Els Quatre Gats se ha llevado toda la gloria pero no fue la única taberna en donde se maquinan las leyes del cambio, también está El rovell de l ou Por lo demás siguen existiendo la Sala Pares y las Exposiciones Universales. Ésta última iniciativa, pese a atravesar un largo parón de casi una década, vuelve a la carga en 1907 y trae obras de Monet. Renoir. Manet. Rodin o Puvis de Chavannes para deleite de unos pocos interesados en remover los cimientos. La revolución modernista fue efímera, como otras tantas. Los cantos de sirena parisienses atraen a muchos de estos creadores, hasta allí se desplazan para emprender nuevas aventuras, al amparo de otros ismos o por cuenta propia. I Baile formal Qué duda cabe que el modernismo se ha constituido en uno de los movimientos estéticos más populares y con mayores imitadores de cuantos han poblado y repoblado el siglo XX. ¿Quién no sabe de Gaudí y de sus excéntricas formulaciones artísticas en las que se entremezclan las líneas rectas con las curvas en un enrevesado discurso formalP Quizá aquellos creadores fueron los padres de lo que con el correr de los años habría de venir auspiciado b o el sacrosanto nombre de diseño. El lengu e de corte geométrico, la grafía de inspiración japonesa, las recreaciones naturales de flores y animales, el simbolismo detrás de de cada composición se constituyen en señas de identidad exclusivas de este movimiento. Si Barcelona fue una factoría de creadores, la corriente internacional aporta nombres tan relevantes como Rene Lauque, Mackintosh o Tiffany, entre otros. BLUNGO Y NEGRO 2 9