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Mur céranúque (1904) de Anglada Camarasa Mujer si iUtida ¡900) de Josep Llimona U na vez más asistimos en esto del arte y sus dino, pero más aún cuando viene impuesto como reahistorias a la formación de un grupo, de un lidad. El término mismo que se elige como enunciado, estilo, que replica airadamente al pasado y como inflamada respuesta, no podia resultar más exsus herencias, al orden establecido, y que plícito. Aquí fue Modernismo; en Alemania, acaba por convertirse en orden establecido. Nada ma Jugendstil cuya traducción sería estilo joven en lo ni deshonroso si no fuera porque luego les habrá de Francia, Art Noveau en Italia. Stilo Liberty en acompañar esa especie de eterna condena que equivaAustria, Sezessionstil Nuevo, libertad, juventud... le a una sucesión de pésimos copistas. Es decir, que ¿Queda algo por explicar en cuanto a las elevadísimas del primer rechazo crítico y social se pasa a la aceptapretensiones? ción más generalizada y menos revolucionaria y, ya con el correr del tiempo, todo concluye en una corte Insípido pasado de acólitos que obran el penoso milagro de resucitar ilustres cadáveres estéticos. Pongamos que hablo del Los gustos estéticos de la Barcelona finisecular viemodernismo, pero también del impresionismo por cinen arropados por ima burguesía fuerte y endomingatar otro ejemplo. Tal vez éstas sean dos de las manifesda que en estos asuntos de las modas más o menos rataciones artísticas que más hijos ilegítimos han ido dicales, con más o menos transfondo intelectual, tendejando en el camino a lo largo de un siglo. Copias de drá siempre la última palabra o el dinero en el bolsillo copias de copias que, en absoluto, tienen que ver con para sacar del apuro a los creadores revolucionarios. el original, ni con el padre ni con la madre que los traAcuden a las renombradas Exposiciones jo a este mundo. Pero aqui no se trata de empezar la Universales- en París, escaparate de los casa por el tejado, de hablar de las conseimpresionistas y aquí, del modernismo- y cuencias cuando ni siquiera se han escon la aquiescencia o no de la crítica bozado los orígenes que, al cabo, tamdictan lo que vale y lo que no ha de vapoco tienen la culpa de nada. Por ler o. al menos, pueden o no colgar de ello, recapitulemos hasta finales las paredes de sus refinadas residendel siglo XIX y principios del XX, cias. De las filas de esa burguesía que es el momento preciso en saldrán los primeros artistas en que se gesta y desarrolla el molevantar la voz contra ese insípidernismo en Europa, en do pasado, académico hasta deEstados Unidos y ya delimicir basta: Santiago Rusiñol y tando el territorio, como Ramón Casas. Nada es de hace esta exposición, en extrañar cuando lo que Barcelona. en ese momento se hacia era la llamada pinPese a las distancias tura de asunto que, de geográficas, las inquietanto repetir las mismas tudes en cualquiera de anécdotas con ampulosos estos puntos del planeta lenguajes, parece tener los habrán de ser de similar cadias contados. Lo burgués lado: el pasado es rancio, ano Líi primera comunión (1897) de LHmona BUNGO Y NEGRO 24