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CARTA DESDE GASABLANGA (Manuel M. Cascante) Trnbnjruiorps magrehíns tm prnvinán. de Abnuria k. í 1 r i -f i y. De la mezquita a la paella C BuÑUEL, EN EL MAGREE El centenario del nacimiento de Luis Buñuel no ha pasado inadvertido para las sedes del Instituto Cervantes en Marruecos. Un pequeño ciclo de tres pelTcutas Virldiana Tristana y Ese oscuro obleto del d e s e o r e c u e r d a la obra del genial aragonés. Las actividades de los centros t a m b i é n se ocupan de la música (conciertos del g r u p o Música Antigua, de Eduardo Panlagua) la pintura (exposiciones de Luis Ángel Prestell, Carmen María Alonso... la fotografía (muestra de Pablo Pérez Mínguez) la literatura (conferencias de Sánchez Dragó o Caballero Bonald) uando accede a Casablanca, el viajero de inmediato comprende la imposibilidad de que allí fuera filmado ese emblema del séptimo arte, del honor, la amistad y el tempus fugit play it again. Sam que lleva su nombre. Pero, siempre le quedará París. La capital comercial de Marruecos es una inmensa urbe, poblada por más de tres millones de almas, donde el encanto huye ante el acoso de estraperlistas, timadores y pequeños limpiabotas escapados de un cuento de Dickens. Su principal atracción turística es la mezquita de Hassan E. ordenada construir, con sus pilares sobre el Atlántico, por el monarca aiauí fallecido el pasado mes de julio. Una obra desproporcionada, con un coste superior a los sesenta y cinco mil millones de pesetas, que pretende obedecer a la aleya coránica: Alá tiene su trono sobre el mar Obra sufragada por suscripción popular (los funcionarios reales recorrían las casas particul U es, bolsa en mano, como alguaciles del sheriffáe Nottingham, pero sin Robín Hood a la vista) que constituye el mayor templo islámico de África, y cuyo alminar, con más de 175 metros de altura, se eleva sobre cualquier otro edificio religioso del mundo. La mezquita, pese a poder albergar a más de veinte mil fieles, apenas recibe musulmanes para la celebración del culto, y ha quedado reducida a curiosidad turística por el poco módico precio de 100 dirhams (unas mil setecientas pesetas) Muy cercano a ella, en esa fracción de la villa conocida como Dar el Beida, se encuentra el puerto, mercantil y pesquero; y a su vera, el Restaurant du Port de Peche, entre los mejores de la ciudad, siempre a tope de comensales. Allí, el infiel podrá ordenar en su comanda lo más parecido a una paella que degustarse puede en este país. Los precios razonables, el esmerado servicio y el amplio surtido de su bodega (no desdeñar los caldos locales, muy apreciabies) hacen el resto. APRENDER A CONOCERSE La Fundación Hassan II para Marroquíes Residentes en el Extranjero y la Fundación Repsol organizaron el II Seminario Hispano Marroquí, s u b t i t u l a d o Aprender a conocerse En él se debatía la imagen que cada uno de los pueblos tiene de su vecino del o t r o lado del Estrecho. La etnigración, las relaciones económicas, el reflejo de la historia en la educación y la c o n t r i b u c i ó n de los medios informativos ocuparon unas ponencias e n las que, cosa infrecuente, se rehuyó el tópico y se manifestaron los enconos comunes y las incomprensiones m u t u a s a pecho descubierto. Las conclusiones podrían r sumirse en que si existen niuchos y variados problemas, es p o r q u e se frecuenta el contacto y la relación. Un debate realmente juicioso que, lastima, coincidía en et t e m p e c o n los e i f r e n t a m lentos entre a n b a s comunidades ocurridos en la localidad ¿tmeriense de El Ejido, LF. ONKS D O M V D O S Una ola de t r i s t e z a asóla el país después de que su once f u t b o l í s t i c o fuera eliminado de la Copa África de Naciones, celebrada en Nigeria. Los Leones del Atlas ofrecieron una imagen t r i s t e y su entrenador, Henry Michel, se ha visto obligado a dimitir. Las calles de Marruecos albergan un c o n s t a n t e griterío infantil detrás de una pelota, y es fácil adivinar entre la chavalería futuras estrellas balompédicas, c o m o los idolatrados Naybet o Hadjy. Por desgracia, en el país magrebí, como ocurre en otras tierras fronterizas o del Tercer Mundo, para la imaginería popular el balón es un s u s t i t u t i v o de la patera. BLUNGO T l E B H O ID