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ilBROS Aunque Sócrates sostenía que- la belleza es una tiranía de corta duración a la postre resulta una constante fuente de preocupación para hombres y mujeres de todas las épocas y todas las culturas. Así lo recoge Angela Bravo en su libro EÍ eterno masculino un paseo por usos y modas en la antigüedad clásica que publica en estos días Alianza Editorial y del que reproducimos un fragmento El eterno masculino Por Angela Bravo a higiene en Grecia fue muy importante a pesar de las malas condiciones que tuvieron en un principio debido a la falta de agua corriente, por lo que acudían diariamente a las fuentes para lavarse; en cambio, para nadar aprovechaban los rios y el mar. Dicho panorama se mantuvo asi en una primera época hasta que los gimnasios y palestras se impusieron en las ciudades. tarde o la noche, en los que ponían un mayor interés en la higiene y en el posterior masaje. Entre los baños más comunes de los griegos, vamos a citar algún ejemplo por la sencillez de su elaboración: BAÑO DE ESPLIEGO. En cuatro litros de agua hirviendo se cuecen las flores de malva. Seguidamente, y una vez enfriada, incorporamos los aceites. Aceite de espliego: 1 gramo. Aceite de tomillo: 1 gramo. Flores de malva: 4 puñados. Para darle un grato aroma, podemos añadirle unas cuantas gotas de espliego. Este baño es muy relajante y además deja la piel muy suave. BAÑO DE ROSAS. En cinco litros de agua se hace una cocción con las rosas. Cuando la hayamos dejado reposar unos veinte minutos, se añade el aceite. Pétalos de rosas: 300 gramos. Aceite de almendras: 20 gramos. El resultado se agregai á al baño. BAÑO DE NARDOS. Se hace una cocción con los productos que se citan. Una vez que haya reposado lo suficiente, se colará y estará listo para añadirlo al baño. Esencia de nardo; 20 gramos. Flores de azahar: 25 gramos. Romero: 15 gramos. Después de finalizar los baños, tanto los hombres como las mujeres se aplicaban por el cuerpo varios aceites y otros productos de fabricación propia. Entre la variada gama que tenían de ungüentos corporales. El baño En Atenas y otras ciudades de Grecia se construyeron numerosos baños públicos que, aunque pertenecían a particulares, eran visitados por el público en general no sólo por cuestiones higiénicas, sino para compartir ratos de ocio. Estas dependencias eran amplios establecimientos donde además de las salas dedicadas al baño propiamente dicho con agua caliente, fría e incluso de vapor, había otras zonas destinadas al entretenimiento y la conversación. A dichos lugares únicamente iban los hombres, las mujeres efectuaban la higiene en sus casas. Lo más probable es que careciesen de bañeras y tuvieran que lavarse vertiendo bastante cantidad de agua en unos recipientes que disponían para ese fin; en caso de tener bañeras serían de metal o ladrillo. La limpieza corporal legó a implantarse tanto entre los griegos que efectuaban varios baños al cabo del día. El primero tenía lugar por la mañana y se hacía de una forma más ligera que los realizados por la BLIIGO T REGRO 41