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PEPE LUIS Y LOS MIURAS ERA una de sus especialidades. El hierro de la A con asas que desvela a muchos toreros en noches enteras encontraba en Pepe Luis un torero que jamás rehuyó la divisa. Curiosamente, su primera feria de abril sevillana como matador de toros, la de su debut, tras la alternativa el 15 de agosto de 1940, fue la de 1941 y en ella debutó como ganadero Eduardo Miura Fernández. Una amistad que fue agrandándose durante toda su vida y que, como decía Juan Belmente de Rafael El Gallo, apenas si necesitaban hablarse para entenderse. -Es verdad. Muchas veces nos sobraban los gestos. Eduardo era un ser excepcional, como excepcionales eran su padre y su tio y su abuelo. Eduardo debutó de ganadero cuando yo toreé mi primera Feria, la del cuarentaiuno. En su ganadería toreé muchas veces y mantuvimos una amistad absoluta. íbamos a los toros juntos y, con sólo mirarnos, ya sabíamos qué nos habla gustado y qué no. Y, en el campo, igual: una tienta, algo que se hiciera como debiera de hacerse encontraba su asentimiento y, si algo nos rechinaba, ni palabra: ya estaba dicho todo. Hubo un año en que otro Pepe Luis, su hyo, en una Feria de Abril en la Maestranza, se encerró con la de Miura. Uno recuerda cómo don Eduardo le confesaba entonces que no podía dormir con sólo pensar en el cartel porque si ya sufro con cualquier torero que toree mis toros, imagínese qué puedo sentir cuando lo hace un torero que es como si fuera un hyo mió En aquellas vísperas vivimos en Zahariche cómo Eduardo y Pepe Luis, ganadero y torero, rememoraban recuerdos remontándose a aquellos tiempos de los telegramas como medio de información más rápido de cómo había ido la tarde o yéndose a ese 1941 en el que comenzaron a andar. Fue en Zahariche donde tanto había tentado Pepe Luis, cuando toreó la última vez para sí mismo y su más que amigo Eduardo. -Prefiero ver los toros por televisión. O que vayan mis hijos y que después me lo cuenten. Es como si lo hubiera visto yo con lo que me cuentan. La faena de su vida Su padre no quería que él fuera torero. Su padre sabía lo difícil que eso era y lo temía. Un día le llevaron a torear unas vacas que había compraMercedes Silva do un conocido suyo. Paco Hidalgo, que se dedicaba al ne ¿Qué es lo mejor que ha hegocio de las carnes. Pepe Luis cho en su vida? ya estaba como quien dice co- Casarme con Mercedes. locado en el matadero. Pero la- ¿Es eso lo más importante propuesta le encendió los de su vida? ojos. Vamos allá. -Por supuesto. La vida me ha dado muchas satisfacciones. La vaca estaba más toreada Pero, por encima de todas las que la mar. La plaza de tientas, satisfacciones, me ha dado la figúrate, un corral con una familia. He tenido y conservo cuarta de arena. Me pegó una muchos buenos amigos y mis paliza horrorosa. A la vuelta, hijos son mi mejor herencia, con mi padre, éste, después de la herencia más verdadera, la lo que yo había pasado, pues que corre por las venas. trató de convencerme de lo difícil que era. Pero yo le dije: -José Luis, Ignacio. Rafael. ¿Has visto cómo estaba la vaca Alvaro. Juan, Manolo y. Merde toreada y lo que sabía? Fue cedes. Parece. Pepe Luis, que, aquello como un anticipo de- Creo que fue cuando se cumplieron los cincuenta buscando la parejita, empezami decisión: ser torero. años de mi alternativa. ron a llegar varones y. ¿Cual ha sido la mejor fae- -cY qué sintió? -A su casa venían. Hombre, -Lo pronto que pasa el tiempo. na de su vida? cuando después de seis varones llega la niña, pues enton- Ninguna. La mejor faena de ces es la locura, la bendita lomi vida no la he hecho nunca. cura. Y. después, diez nietos y uno que está encargaSoñarla muchas veces, sí. Me he acercado a ese sueño do... I algunas veces, pero nunca he llegado. Siempre me ha- Puede que la saga torera continúe, ¿no? parecido que he estado por debajo de lo que podía ha- Que sea lo que Dios quiera que sea. ber hecho. mm T NEGRO 39 -Dígame, al menos, cuándo se ha acercado más a ese sueño. -Un toro en Valladolid. Un toro de Villamarta en Sevilla, un día en que maté éste y otro de Miura. En Madrid también cuajé varios toros y me acerqué mucho a ese sueño. Y en San Sebastián, en un toro que le brindé a la duquesa de Montellano, también.