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-libre mercado sino en sus contactos políticos. Un ejemplo muy claro es el de Boris Berezovski, que montó su fortuna no gracias a su excepcional visión comercial, sino a que en un momento dado consiguió la exclusiva para la importación de automóviles. La diferencia con el anterior sistema es que la nueva nomenkiatura no es monolítica, sino que se encuentra atomizada en diversos grupos semimafiosos denominados krísha- palabra rusa que significa tejado que a veces resuelven a balazos sus cuentas pendientes. A LA COLA. Bajo estas líneas, una imagen típica del pasado y del presente de Rusia: cada día, miles de ciudadanos aguantan eternas colas para adquirir alimentos. En los últimos meses, el desabastecimiento está poniendo el país al borde del precipicio. A la derecha, un hombre manifiesta su rechazo contra Yeltsin R o m p e r e l poder. Para entender la expresión regreso del comunismo en Rusia, hay que tener presente este contexto. Si antiguamente una persona no podía abrir un pequeño negocio porque era un crimen, ahora tampoco puede hacerlo porque el funcionario de turno (que no ya el mafioso) aparece un buen día y exige el impuesto revolucionario en forma de soborno. Esta práctica ha ahogado a la incipiente pequeña y mediana empresa (que ha sido la clave del éxito de la reforma en países como Polonia, Hungría o Estonia) Algunos políticos reformistas, como Serguei Kiriyenko, han intentado romper esta estructura de poder de la única manera posible: liberalizando la economía y potenciando el estado de derecho para que todos los ciudadanos puedan beneficiarse del capitalismo, y no sólo unos cuantos compinches. Su fracaso se ha debido al excesivo poder de la nomenkiatura y también al papel de los comunistas, que, debido a su horror a todo lo que signifique mercado libre, han bloqueado en el Parlamento cualquier iniciativa en este sentido. El político comunista ha sido el tonto útil de la oligarquía y el comunismo ha servido de coartada ideológica para poder medrar sin oposición. El hecho es que la oligarquía ha caído en su propia trampa y al haber pretendido controlarlo todo, al no dejar paso a una verdadera economía de mercado con bases sólidas, ha provocado el derrumbamiento de su sistema basado en el chantaje y en la corrupción. Así, puede interpretarse el regreso del comunismo como un posible intento en los próximos meses de renacionalización de las propiedades de los oligarcas, aprovechando que muchos de ellos se encuentran en bancan ota o muy debilitados por la crisis. comunistas y con Primakov en el Gobierno. En conclusión, hablar de un regreso del comunismo resulta engañoso y exagerado si se toma en sentido literal, pero no tanto si se entiende como la constatación del fracaso de las reformas y de la dificultad de su reanudación a medio plazo. Se han perdido las esperanzas generadas a principios de este año de que un gobierno verdaderamente liberal y reformista pudiera por fin cambiar las cosas. Aunque son minoría los rusos que desean un regreso a los viejos tiempos (sobre todo se trata de jubilados que añoran la seguridad de que gozaban en la época soviética) no es menos cierto que son todavía menos los que quieren una reanudación de las refonnas radicaíes emprendidas en 1992 y abandonadas un año después (según las últimas encuestas, sólo uno de cada diez rusos) Ésta es la gran tragedia: los comunistas han convencido a la gran mayoría del país de que el sistema que tienen es el capitalismo y de que sus desgracias vienen de la occidentalización, cuando se trata NADIE DUDA DE QUE LOS COMUNISTAS HAN SALIDO REFORZADOS TRAS GANAR EL PULSO POLÍTICO A BORIS YELTSIN. SU INFLUENCIA ES MAYOR QUE HACE UNOS MESES precisamente de to contrario. Se trata de que algunos no han permitido que las reformas funcionen y ellos, los comunistas, han colaborado para que esto sea así. El aspecto positivo de este particular regreso del comunismo como explica Julia economista del prestigioso Centro de Política Económica Ruso- Europeo, podría ser que, tras la previsible catástrofe económica que va a provocar, se genere un amplio consenso en Rusia respecto a la imposibilidad de retrasar por más tiempo las verdaderas reformas de mercado y del sistema legal, y se comprenda que cualquier atajo o intento de buscar terceras vías entre el comunismo y el sistema occidental está condenado al fracaso, como lo estuvo la perestroika de Gorbachov, un comunista convencido hasta el final de su vida política. Diego IVIERRY DEL VAL (Moscú) C a m b i o d e c a p o s Es dudoso que Yevgueni Primakov tenga la energía o la voluntad para intentar acabar con los oligarcas. En todo caso, se trataría de un simple cambio de nombres, ya que si los actuales capos están verdaderamente acabados, su sustitución dará simplemente lugar a nuevas krishas en lugar de las anteriores. La única manera de evitar esto sería llevar a cabo un drástico programa de refonnas liberalizadoras en la economía y de refuerzo del estado de derecho, pero tal posibilidad parece descartada con los 46