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C uando Bettina Kadner, hoy una institución en el mundo de la navegación aérea, empezó a soñar con pilotar un avión, en España las mujeres tenían prohibido el acceso a profesiones como las de juez o marino mercante. ¿Cuando decidió superar estas barreras? Mi abuelo, aunque trabajó toda su vida como arquitecto, fue un célebre piloto durante la Segunda Guerra Mundial- explica- Mis padres, alemanes, se instalaron en Madrid. Mi madre tenía una fábrica de muebles metálicos y, en una ocasión, importó una máquina de Alemania para pintar las rayas de los aeropuertos. Tenía 12 años cuando empecé a acompañarla para comprobar el funcionamiento de la máquina. Y lo vi muy claro. Le dije: ¡Quiero ser pilotol Ella, que es una persona muy liberal, me contestó: ¡Adelante! ¿Pero cómo se hace eso? La verdad es que no tenía ni idea. Total, que al acabar el bachiller, me fui a Cuatro Vientos y después a Salamanca, porque aunque se trataba de una escuela militar, admitían a algunos civiles. Eso fue en 1967. I a primera vez que volé fue maravilloso, sentí de verdad la libertad Tampoco María Aburto tenía a su alrededor un ambiente aeronáutico. Tan sólo figura en su historia familiar la hazaña de su abuelo materno: fue uno de ¡os primeros pilotos de aeróstato. Era una niña tranquila y soñadora, y hoy se ríe al recordar aquellos momentos. Lo de volar siempre ha sido para mí algo especial. De pequeña fabricaba artefactos con los que me tiraba desde las sillas para ver si podía sostenerme en el aire. Y cada vez que veía pasar un avión, sentía rabia y pensaba: ¿Cómo podría estar yo ahí den- nocía todo el mundo. Me había convertido en una especie de dinosaurio de la aviación. Me ayudaron muchísimo. Y ahora, de comandante, ¿qué más puedo pedir? P r u e b a s Para llegar al puesto de comandante, necesitaron realizar un curso en un Airbus 320 y otro curso de mandos donde se les explica el funcionamiento de cada departamento; después, debieron realizar múltiples horas de vuelo con un inspector. Tras ello, ya atraparon la pequeña estrella que señala su rango. Sí, a partir de ese momento, empiezas a volar con tu segundo de cabecera o tu segunda, porque ahora somos 26 mujeres pilotos en Iberia y 46 en toda España. Muy pocas en realidad, teniendo en cuentra que llevamos volando 30 años. ¿Qué condición me parece más necesaria en este trabajo? Sobre todo, tener sentido común comenta Bettina. Ahora que ya han llegado a la meta y pueden contemplar toda su historia desde la cima de su vida profesional, ¿cuáles han sido los momentos más difíciles que han tenido que superar? A veces hemos pasado por momentos complicados- explica María- Ahora las chicas saben que no van a tener problemas, pues nosotras abrimos un camino importante. Nos han mirado siempre con lupa y si cometías un pequeño fallo, se convertía en un error mucho mayor. Qtro problema era la casa y la atención a la familia. Los hombres se van y se olvidan, pero nosotras dejamos la casa organizada para tres días. Además, aunque vueles muy lejos, una siempre tiene que estar muy cerca de sus hijos Para pilotar un avión hay que tener, sobre todo, sentido común- explica Bettina Kadner (arriba, en la cabina de una aeronave) la primera mujer que trabajó como piloto en España. Tenia 22 años. María Aburto (a la izquierda) siguió el ejemplo de su antecesora y a los 28 anos empezó a pilotar en la compañía Iberia. Ella dice que Siempre nos tian mirado con lupa y, si cometías un pequeño fallo, se convertía en un error muctio mayor tro? Estudié un año de Biológicas, porque me parecía imposible hacerme piloto, pero me enteré de que Bettina estaba trabajando en Spantax y decidí intentarlo. Como los estudios de piloto eran carísimos, me hice azafata de Aviaco para costeármelos Nuevos t í t u l o s A los 18 años, consiguió el carnet de piloto privado en Cuatro Vientos. Piloté por primera vez en una avioneta de tela y contrachapado- continúa- Con 22 años conseguí el título de comercial de primera, de modo que ya podía ingresar en una compañía aérea. Así que continué realizando horas de vuelo hasta que se convocaron las oposiciones de Iberia. Me presenté con 28 años y me fue muy bien Sin embargo, fue Bettina la que rompió el fuego cuando, en 1969, entró a trabajar en Spantax. Tenía 22 años cuando se convirtió en la primera mujer piloto de España. Fue muy bonito el día que me dijeron: Has aprobado los exámenes finales. ¿Quieres trabajar con nosotros? Allí estuve 17 años y lo recuerdo como una etapa maravillosa, aunque el sistema de trabajo resultaba muy duro: estábamos completamente desquiciados. Pero fui muy feliz. Para que te llene esta profesión, tienes que tener un espíritu deportivo, que te dé igual comer o no comer, volar de día o de noche Cuando desapareció Spantax, se incorporó a Iberia en 1985. Los pilotos, al cambiar de compañía, empiezan de cero otra vez- dice- pero a mí ya me co- Rosa María ECHEVERRÍA HEMOS PASADO POR MOMENTOS COMPLICADOS. AHORA LAS CHICAS QUE QUIEREN SER PILOTOS SABEN QUE NO VAN A TENER PROBLEMAS, PUES NOSOTRAS ABRIMOS EL CAMINO 30