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Cine Por JULIÁN MARÍAS H ACE ya Qlgún ttempo H una película con derla ai esJón, porqije era de l3 S de gran aparato, acurixiaoón cto efedos recrieos y proo as éxS- jtóua ss en la kx ia contra el maJ. Sin ombaigo, a pesar de mis ese s injciales, fa peifcUa me paredó ¡nTeresanle, con alarde be dramatísrno y aJgún rxmcf, y buenos acIcvBS. Un rvnenso y comcfej- D ecfjficio de Los Vigetes era asaltado y ocupado por una bartía de forajaos con tjn toque de denuncia, cor la consiguienle captura de reíienes; a tanta maldad se oponía un policía poco afcatun o, llamado McOane (Bax: e W con! a cocperacidn cas ¡invoi nlana de uíi poíicia local, negro y Sumamente simpéiicoflto he visto otra pefbJa segCh creo teícera de una serie c j o segundo n embro desconozco; Ke Hard with a Vengearce (en Esparta: La ruj la de crisíal. La venganza B díector es Bfyan Spícer; ef c sonaje principal, d misTio poOc encamado por Bruce v áis; Samuel L es otro txMxírador irívcíuntanoH también negro pc- ro do Hariem, porque la hiatona sLcede en Nueva YoiK B malvado es un tal Simón, hiemiara de uno de loa q j e rjerec írcn en el edifioio do Los Angeles, sediento de vorganza y más q JO nkcderadamente bemw le; el actor, Jeromy irons. Tres en los que se pueda ccnüar: y la pfomesa de fiazañas n cubito. Pero... Simón, que oigariza una exp oaón para ameidrenlar y dar Of U flBtt C 4 DfWM ESPAÑOLA ASCENSO Y DESCENSO una muestra do lo que puede hacer combina su píopúsiio ciiminal con un extrarVD- juegocon McCtana: le anuncia bomlias tenoriRces q estallarán sr no son desaclivsíías, y le da, como pJazo bre e y perentono- como ulna Don Juan en el drama da Zorrilla, otas en 6i j 50 S y réjanos lugares, y da es enigmáticas. Bfuco WJIIÍS, con fa compeiVa azarosa de Samuel L. Jad son, se va eníreníando con las pa -ürosas amenazas, que ponen en pe iQ innumiSTabies vdas. La pefcula proporciorka, en grarxJes dosis, todo lo que promelQ, más aún que en los Angeles, porque en lugar de tratarse de un espado acotado, la acción se de iarama por tcdo r Jueva Yc 4 y fos peTigros son mucho meros concreloo. La dirección es diestra, y los aclores nodelraudan Director y guionista han olvidado LTia de las vie as nornias de los sfete sabios de G- ECia: -Do nada demasiado. -En esta Jungla do cristal- h 3 y por el Gí lrajlo, demasiado de todo. Se acumUan trucos claves, peripedas, desafíos, carreras alocadas con la esperanza de Pegar a tierrpo, luchas, huidas, cansarlo, proezas Ifsías corrió para ganar arias mcdaiias olímpicas, maldad siniestra y un poco ir genu 3, ingenio incesante y siempre renovado en dh. ersas situadones. B efecto Inevitafcla es Ja saturación, Y ósía va er gendrando un comienzo de Indrferencia, Como se sabe que Nueva Yoií sigue axistierxJo, que no se ha destruido, y se conf en que los há- roos sotyevivirán, se desTea en el ánimo del espectador una corfianza que disminuye el dramatismo. Es cuestión de esperar. Y se espera con calma, con un optimismo que se impone a todas las truoJendas, En corijunto, esta película es bastante inferior a la que vi anteriormente, y en esa medida es un error. Ende los muchos peligros que acechan aJ cine, IBTO es lo que se podíia ramar la tentación del circo, cuyo lema es: Más difldl todavía, -En el oxeo se trata da la destreza que un número redarna del artista que fo reafza, y del peügro a que se Q pcne, Si se nñra bien, es cuestión do- inlensidadí: por eso esa nomia aun iaita la emoción y la admiración. Pero el cine es otra cosa, mea compleja y sjlil, y. además, resulta de la cooperación de rmy diverais esfuerzos. En el circo, ante un nLjnero dífidiisimo y espeluznante, la aterción se ccBícentra; su simtxJo es el foco que iCumlna al que va a epcutar lo que parece imposJ ls Una película se ve de otra marera; el cine es movimienío. camb de persp t ¡vas, con concentraciones que no se pueden muiüpllcar automáticamente. En el edi co de Los Argeles habia u escenario ú íco, aunque corrpJeio, y todos sus if iredientes estaban de a n modo presencia había además un duelo entre d maihechcí y el poída, con una tensión dramácca qije era equjvai te de las escenas más conrrxí, doras del Oeste, aunque trasladada a corxi íones disparea. Esto se disminuye mucho en l a venganza- Su irKjemenlo cuantitaüvo Be- a consigo ura dedinaoón de la calidad, de la intensidad, dd interés. Quizá esto se hutssse evitado pensarido un poco más y gastaixlo bastante menos. H