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Libros J OSÉ Manutí Suá e es i n poeta nue. o, lo que ra quiere dcc ¿no qte so eslora ahcfa om Lff tCxo Oe vsraDS. Pero sorprendí! la e spúonal caüdad da sus poemasy su eróme rnadore Por eso. c nl aJ tal ctenilud traduce aslup acc Cfi, por lo ¡r- espeíacta, soipresa. p a la Ceüaza lirginal que endenan. Tenemos un 3311 pceta. Sencnfarrente esto y nada más que esTo Por la hoíxJua de su xnsarr, enloy cor la perfecci TormaJ ds sus versos, Deiemcs en el rrorcu o del camjx una rrarca con pedra blanca y adeniienxríQs en b queef líxo cfca. La pfmítfa sorpresa está en las sdapas que presentan al poeTa. Sm ditiramlxis, Ean gaiTüierta, arnb üedades de díRdl ccmt obaoín. Y en ese d ¡scümnvef; to pcndsfado acaso esté todotoQL s i para e pTcar la naluTHteza de esta poesía y a CíTSmos muchas paiabias: -Estos veraos otsdecen a ÍSG tendencia poco a po o decantada, haüB to que catie denommemcs SJnboüsmo otiloiÓEico, ds rafe hondamenEe (íascencfental, enlenríéndoia en el sentido que le confef etóvierZubsi en su teofa. o sea, txegL la p x el ser en el ámbito defereaTídad, para considerar la aduafíaoón mtelectfL a de b red en s 3 mundo. Acaso tengarros testante para pcnef un marchemo- sierríve el afán de ordenar y ciasjficar- a e; os poemas poesía melafisba. Entendiendo etmcJi icai a te por tal la que queda más ala de la contingencia. pero -íi de mariera neiuctat con pa 3 atfas feprisSriadas o, se prehere, n a x i pc r ei ado n smo da lacreaüctfi. Porque en LO momenio ei poeta d ce: -La tferra aírasíra i i crderVIfe ooAas tempeEtades: l as inm vil olas Sedisntas. encendías TSÍ la paTabfa ca 5 a ¿Cómo dlián bs labbs las Látima pícguntas? -La pídatxa no es el Verto, sino el Legos: b connrocactór de la razón por medio da esas criatuas oíSTíderas QL ÍX 3 axifr en a dignidad de ser pero José Por MANUEL ALVAR OELA REAiACADB IIA ESPAÜOLA LOS PASOS DESTERRADOS -descrdanadas- b Bengn de asombro, Perarrti, aquí está el mwxb me sTeco de JDSé Manuef Sitírez, paro la p- josía os tarri én un rrurtío í S xi qi; e el creador nos CCfTXirica y ncfi b h e ci mprercler. He hablado de Guá! én, y vueíyg a pesentársemoen la micia! mayúscula de cacfe vsrso. en el sigrdÍGado do la luz (baste un testanonb: itojso da B- izfl ás vertical. Prcdi O Dei robte ¡frepeUtjte, Su combale de ríeve e! ser hatótanlede iateoa Pero f en esta p: a la pf etenstón da que cada pafabra sea uia eserxxJ de V 3 absofuto: ro es que descomponga bs veísos, sha que da a la palabra su máxima cüg fejad; cada elemento b es porche tiene LíTa reaEdad intransíenbia y no cordicionada; cerro si el bosque na exisfera más qije en la concreción de cada árbd: Ve aceras, pales Ateiafcdos soniAnundar Ocs, piedrasAJn fuegc Oe bz mebd B reci so aparece rnü veces, ccn acacia siempre. Y esa iTKlependerda de la palabra, tan ostensible, Pava tamben a la hdapendencía deí bre con; iíTio de líios veísos. También Ljia y otra ver reiterado; entornes bs poemas cobran LTI sesgo de haSujen E a aJusión efusiva, días del a ártrobs cuya fbr es una (xeserc í delatora, péjarC S qua sób cantan en un mon nto. Creo saba qué es m haikü, y af escritar estas pafabías, no establezco coincidencias, sino dtificadeza esí- íitual paa parcibir el murdo que nosnxJea- fel atnsixiro de marz S íerito afán de! núi oA ue e. Oara latido- Sobre lafirmeroca yOe un eterno na Ji nbl 9 y 4l e e, huercas, daTiOíes Presento a un poeta del c ie no conozco- mea aipa- otra cosa que este ttfo. Pero lee la obra y conocías al hcrixe, QuiSieía ser é primero en decr que ha nacsdo un gran poeta. Que esos d ises de la tarda a bs que evoca note o5 cui ican fMjnca su camino Maixiel Suáiez no se tfnpaía síipbmente en la intLrk: i ¿n. sino q ío busca en la palabra algo rrds que m SíTiboio, es fa esencia misma de la reaHdad, Ben cerca de Jorge QjiDGn esta cuando dfce: Cfec fruto. Mjjxlo yCulmiriación da kc como un ínümo atra o De la tietra y la estrena. Poique toda esa plenjtud esta en la oUiTad segura d ser en la palabra Da ser en la palabra porque la pa atm no es sób sonetos o s gníicados, sira b qije Etl 7 na denomina Snn, Wert o GeHung. aigo qus pcdr íTXís baludr por vabr expjesKo, esto es, u i pr io hmanente que daperxfc, isias íeces, de la propa vn? y o as del conleíto en que fgum. Estaque estos versos nos d -cen: Desde múií ¡pies ántotos B eer es habi iante DG pafabias humanas. Ls palabodel t yri m si fuera sífa elementos materiales o ¡nieixona es sentios, íor masl y efemerilos s ¡gf icatr- i3 g ¡ca: ro 3) no sería otra cosa qu- a la dijaiid d del signo BngüisíicoH pero OTÍ n s; para bs jdsafetas. carga e íxesiv 3; para SüéíQi. la acsteTFda en sr. creedora del m ndo, tatai y necesario, ccmo lafbíycílianlO En su ccocepción, lareafdad as ¡neqiA Cca y univoca, y la pafebra la certidumtxe cfje surge purificada, en el cñsol donde se funde. V en esto si que v ¡ideafiano enriquecido, porqL eri su síEleíTe, 3 bngja crea el pensamiento y se hace ot eiíva (antes de su (ormulacién, era simplemente su íeM. cc rro una aotnÁJad ¡Tiinterrumpjda que sirve p 5i a cear nuevas ideas (v. Un crambate Preceda a la paJabfa Da frágJ armadma o para o iccer m mundo en pemjTibra. De ahí i: íje la palabra de estos poemas- GLBiJén de nuero- sh a para sugeií su prtíia formacbn al pdsar la cuerda donde está síencioso el orbe en tranca de CJeacjfiíi Como un alma en galerna Tal eí rriundo s ¡n nombre Estamos dri atiéndonos en ese muxEo riminente en el que la m ffTífest 3 dón de las paTaCras constrlfte mucho la fcmia interbr ai; e poseen tes de su eclosión. puedo por merxE queffuOCiVal gan Wiiielm Í Í I f- bmbo dt, que consideraba a los irtdos ccmo m obstácub al que debemos domeñar por medo de las ideas T ra n láf a la fomiadÉn de la lengua. De tal moüüí el Tifeoío, o en este caso posta, debe evitar el desamparo que produce e! L- ajh de las palabras qua José M 3 nu 5 f Siíre? -En s du ftalp, Madrid, 193 8