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Cine Por JULIÁN MARÍAS E L one, IBT 3 voz más, basca su ÉTspirüción en la Bteraíuia. ijxía en la noveü 09 Albon CaiXQ, ei gran escriior cíe lan corta Vida, 1913- KJ Em 947 pijCícü- La Pesie- acaso su mejor líbíD para mi gysio. J- te tenícío más íarria- LÉiraoger acaso por su bfevedad S acjerfo cte su ccyrpo ción. Tai v por haber lte do a sij e i esión más aguda su fasoiia cuesíi i Oel absurdo. Esto, es, sin embapo. mi reparo a esia bro- e rovela: suprime la moliva ión en Jos actos del peistnaje Meutsaiif, y corduy e! abs dOn pero es por habe extirpado Freviamente el sentido, del cuaí depende la posibSdad misjna dd absijrdo. como la falsedad sup ne ta v dad y se nutra de eíia. La Pesie se enfrenta con una realidad c e t) a amenazado y azotado a la fujiTiarédad durante muertos. De vei en cuando, la muerte sobreviene de rT Gdo misterioso a u tí j ad, uria recf- in, ur pa s, Itóra a unos y otros, sin que se sepa por Qué ri cómo luchar. La ste ha d ezmado arxies comurádades, las ha sumido en el estupor, el lerrcf, y luego ha pasado, ha peíTTítido Q JG la vkJ 3 g 3. En nuestro tiempo se ha podido cjeer je esto no pD (ía ccunr ya, pero re jerdo mi reflexión, hace ya bastfinles afos. sobfe la que se Wsiré- gripe aaSlica no era rruy moftilere, sólo p e r l03 nxf vi jOS o ya enfemxs; pera paíBóa íKontenibio. la padcdeton mDooes de personas; habria DÉLA HEALACADEMIA tSP OÍA LA PESTE bastada una mutación de un virus para Que í hubiera desercader do L B mortandad como ¿de oíros sigVDS. V ahora estamos cíxisídorando enfeímedades r ievas y difbies de conjurar. ¿arie de sus posiWes vafeóos alegóricos, a última hora secutidanos, el ¡bra de Canxis plantea ina siluaoíiíi extrema. Lna ciudad dd Norte de Airica ascJaJa por una peste misferosa. El perscTiaie pnrdpa! es el dcctCf R j IteiX) de píeocxrpación pcí el sentido de todo aquello, pcf las posibles responsal dades, por el sentido o M a do se- nt do. Es una ranacit n sc- brta, rigijrcsa, concisa, Tíerca de tuerza. Ai- KXB. se la ha converído en pet ají con la coope- actón de varios Daíses y b dirección de Luís Puenzo. El doctor Reuí está cerlerarr nle erx: amado por WHiam Hurt, La ciudad, Oran, esíá caprichoaomento Lui bd Cida a América del Sur, A rrV jLBcio no ha acompañado el acuello a los que han realzado esta peücuia. Se habla de- versién iitfe y esto es ücilo y hasia aoonsejatj e. pero no b es la infidei íd, Y cr j que rra se ha müTbterJdo fdeüdad al estío y et temipie de Camus. En la pelícUa xedomina el ruido, leda dase de rvíidos, ta t? anda sxxía ¡ere un íBSeve quG desdFce de lo que codíiamos iian e! Iiabituai sLierciO da Camus. Creo que b más sobreccgedcí de una SiluaciOT de peste es precisamente el sifenoo con que la mysrte va hine- ndo por todas parles, sin que se sepa de dónde víerie. En leda la peiicuis hay una especie de barrcqusmo ajerio ai espritu del escritor; demasiado lumufto, que so va acentuando hacia ei Tina) Los personajes hablan y so agitan demasiado también, l os de la contención, mucho rvás eficaz, de la novela. Eslos e u: esJ 3 visuales y sonoros desdibujan el profundo diamatisrrkQ del rbro de Carrxis. En él hay un pioblema mcfal, que algunos mcíneritos i reiiG ofíi, y Qje se personaliza pnndpaJmente en é doctor Pi jx y en su diálogo ccíi bs demás psrsoriajes, con las diversas Ic rmas de habersehs con la tejittó situac n scbrever da. En esto res a la graxíeza de La Paste- flbro conmcv dor, y que se dJuye en esta pereda ambídosa y de exceavas fyetensiones. Me píegunio qjé eFec- to hará a tos que no han te ii el Ebro crigcnario. Esto ocurrirá a la mayiMa de los espantadores. íKcqi Carrajs no es lan lado como en otros tiein (a: s, ni La Pesie ocipa un puesto preíe! en! e. ¿hdt 2 rá la pdcJa a E t? ctura ütí Stro? a ¿Desanimará de ella? Yo esperat: ura reaeadón en imágenes de uno de los üiros que me conrnoviercri más cuando se pubTíCó, una manera nije Tí de revivir aqu ia histcíia, tal w z una posibilidad de compíender meícf su seritido al verla accntecen la g íi posibtdad del cine. hJo he e- nccfitrado lo que esperaba, sirxí otra cosa. No carece de mérilcs esía pelicda, Wiifisn Hurt responde Cíen a su psi c i hay otros que b consiguen en a rK) S momentos; pero en ccr Jiio lo más prapo de se va de entre las rranos, sacrificado a ciertos a! ores q i sin duda se consJíteran especlacuia es peío que disuenan de lo que haca que la cíya de A! t: eil Camus. desaparecido tan pronto, haya quedado corvo uno de los lestimonios más hcrtíos y veraces de un míXTiento que se ha afé ado de nosotros más da b que ju ¡fica la dislancia lempcral. Renso si no E á que en esta película hay una presencia do b que es á amenazarxlo da trremediabte cadüddad a gran parte de b que pareciQ cla e de la época. 6