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Cine Por JULIÁN MARÍAS V AN rvfljiendo los actOfes efe fe época í nTral- dei dne, aqueí a en que tras sus pmieíQs tanteos y la adqJsJdón de sus piaxs re iJsos, ható afcanzüdo su maduez, anles de f empezaran dK- etsas decfeacia es. Sorpíende serrpfe la erética figura qje tienen en nuestra memcíla- a veces haste di presente- y la impre ün efe pérdida pcjscíiaj y nostalgia que su desaparlciin nos produce. Y esto sucede no só! o con los grandes adores, srio también ccn tos reíatÑamenie nxidestosy secLJX 3 arios. Paece hiprobabie que dentro de ircs decereos ccuna aigo par r do con ba actores y acijices más retíenies. La prirnera e cactín seria que son irtfericíes Pero no paece satísíadcíia: por b pronto. resuflain erD 3 jrc ¿F q u é t i a scí hEertores uíemás, no se poede negar la ta cafdad. la na iilud do aigi ios. AI bsr la IntermhaUe notóa Guenaypaz deTotsíoi, no puedo aparta- de ns n Cfnona E a pefcUa que sctire cÉrigió hace cerca de cuarenía afos Kir Vidcr; b Heresanle es que to que vuehra tenazrT nre a mi mente es la figura de rixkJ Htptxm. No cabe dudaí del mar ibso alractNo de la adrtz. pernoto es m iosel cid perscfia NaSsha, la c ve está en la cofT insütfi cié ambas cosas. mefy dcho, de amtes perscíias, la real y la de ícci 6 n. En eJ ane, más ailri en el tealíO, pcff la píesenda íanediata OEIA REAL ACADEMIA SPAÑOIÁ ACTORES Y PERSONAJES perla cercaría VTf ovadcfa deí prirr piano, cpje pemáte la peíoepctón directa de la persona m ¡smaj actcf afcanza s j pfenjtud cuando encana a un perscíiaja que tiene per 3 mamo 1 uer? a y a actKo. y encamarfci intensifica su reaidad ínaginaria, pero osla es a su veí fe que ele aJ aclor sobre Sus dotes ort nates. Hamiet, Macbelh, Den Jjsn. SegsnxixJo, Jtfeta, Gabriel Espinosa, permiten a bs actoos ser lo que pueden ser, Me pfegjito si bs peísonajes M cfie recfente üenen tal íilenfidsd, 1 acusadaffx vídua! lad, análoga rtqueza de reaEdad bbgráfca imaginaria. Habría que l acerse ü rrtsma pregunta sobre la Bterafua lévese o no a las pantanas. Es proba! te cpje en la nOveS esién también en regesión los personajes, resueltos en sucesos, acckjoes. v noas, rronólogos internes, desórdenes mentales, todo lo cual los mpUsa hasts íYíPrfflriiTSfl Rn casos ccn mengua de la p scíiaGdad en senWo eslricto. La novela del siglo XK nos ha dsfado r jncreií e ni nero do perscíaies Qje están presentes en nijesira menxyia y nos dan ccmpaftó. SíencsialH Bdzac. Raubert, Vadera, Gabós. ClaiB Ooslcfsvsk, Tctótoi, Dunas, Víctor Hugo, Cenan Dü e. Daudel, tartos más, han Qjeóaóo asociados para sieirpE a per xiajes que es án i: tfesentHs con su nomtxe sufigura, su intirréJad. Todavía pctíemos enconlrar esto en Hernerm Hesse, Thcmas l ano. Faiikner, ThC- ntonWiider, Unamiro, íciín. Después, to que pcdrérros Hamar el persona se enra; ece, se hace inírecuente, o t én se dáu e y detíita. Seré inieresaiie persegjfr esta v iací 6 n en las historias esoitas espedalmeníe paa el eme, en los argumentos qje no pertenecen al repertoño Glerarb easteníe, smo desrísdos directamente a la pantaia. Lo que ha Eamado ei síar sysfem- del que se suele abcminar sn razón- era tá m ¿s ben el slsterna de ¡os pei onaies. Por molkíS múJiJpt S, rriSs lécnicris y ecciiómicos que dnematográJicos, hs peücutas de estos últiinüs liempgs tjresentan un crÉüdisino número de actores: se podrÉ ffi compareí con las mds anngi s. en tas que era muy Ireo- nta QIJQ bastase con media dccerü. friduso en las Qjo requerían masas- eran eso, rresas, pero hal a algunos potagcíiistas fijeitemente hdivid a izados, que resultaban inconluxJtiies y pcf eso lenfen apííOJd para peivr en nuestro recuerdo. Cada vez rr riteresan más las ccneáones de lares d -en eso consiste la razón- ver la oculta reíacÉ entre las on Ttaoones de la líteraiue y la marera de hacer pelfeulas, quetevaconsigo la ccocfc ón de bs actces. y es mrf posble que todo eto se conespcíxla con fen 6 meros loda a más fíofuidos, los que se podr englobar la manfeia lendenda a la desperscreüzactf n de b humano, qi e e vpíCa la mayor paite de ice hechos íroi tantes- o Simplerrignla aterradcí s- que oscuecen estefinalÓB sigb. Esta considerffi: ión nos hace pensar que hemos ido demasiado lejos, y qije va a seff trajy difícS que tos adores de dne r e a t e n su antiguo espíendor, si eto está l ado a bs más profundos estrados de las socfedales actuetes. Pero, ¿no podría plantearse ía cuesítón a la hversa? OUero decr que acaso se podr a errpezar por las pe 5: xj recordar la conveniencia o necesidad de que aclor s y actrtes dsi corporedad. e pfesi 6 n. oz a p e r s o n de ficctón que sean erdad srtente persogas. S esto se Noera. esto rectíarEa sobre S manera da entefxíer laficción, podría ser una intensificac y deíxíacjón ds ta Sterarura, y ccn efia de la marera de üeflileipíetariavidal mana Es posfcte que pCí ese can iino se prcíl eía una enérgica y universal llamada a eso qje empíiza a escasear: vivir corraD pe on 6