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Historias déla copia Por Carlos HERRERA ANTÓN ITA MORENO N O crean que el caso de Manuel ha sido el único, no. yo he conocido algunos irés. Manutí Moreno AjuteOe cantaba con tnuctilsimo gusto tanto coptas coaio aígunos palos del flamenco. En su fXjebto. La Puebla de Cezaía, como en Ptíebta dd Rk) óonóe servia, aa conocdo y querido por esa y oTras cosas. Que fueía guardia CNÚ no tenia que sJgnHicar que luera un hombre de grandes bigoies y gesto hosco. ¡Cuántos buerhos artistas se han qi; edddo sólo en ei unifofme verdel Y ÓB SahxJ, su santa, puedo decrles algo senwianf e. Dicen q i enes tuvieron L suerte de a conocerla que cantaba tan bien como su benemérito. En la vida cotidiarñ e intramuros de ese colectivo benemérito se vive la f esta tan en tamüia como en el núcteo más rsduckio y unido que conozcamos. No cfigamos si la vkJa se desanolEa en las casas cuartel. Para bien y para mal son una an íamia corrpuesia por taníias varias, a veces urudas, desgranadamente, como método elementa de protección. Pero eo aquef entonces, arto 25 y a las cosas e r otras. En la tamAa de los f oretyo Vabente se cania a, como en tantas casas da España, Tanto Manueí como Salud habían demostrado un buen acopio de te y resignación cristianas. Tenían derecho a considefar que eJ deshno no había querido regalaries La felicidad, antes bien, les había restregado la desgracia ptx el rostro: dnco de sus seis hijos hablan laíiecido a causa de La misma dolencia, AntoñiTa, la tercera, sobrevivió, y eso tue súnchente para agorarse a Ja vida y cantar. Cantar y ensenar a la niña a cantar. V cierto es que la niña aprendió y ds qué manera. Manuel compadreaba con Dolores de la Puetila. con Canallas, con tantos maestros del genero que algo dejaron en el t ido vital de aquella niña Aquet guardia crvil decidió que Antoñita acudiera a las clases del n iaestro MezquOa, el cual le amentó la base musical que después tanto le sarvlria en su seria carrera. Porque aquella niña eia un anurv: de fo que fue más tarde: una muchacha seria luego una señora seria o ¡o, serio no es lo mismo que aburrido) y una foldonsta seria, muy seria. Pues con unas cositas por aquí y otras por allá la nlr a comenzó a foguearse. En un principio, uno siempre empieza cantardo en los bautizos oe ta famüían luego en bs de las demás, después en las tiestas del barrio o de tu vedridario, rrós tarde sattas a a) giji concurso y a hay suerte puede que empieces a trabajar en alguna compafiía chiquita de pueblo en pueblo y haciendo el papel de- sale Pedro, apaga la lu 2 y se va Bueno, pues esa es la historia, también, de AitoiMa. l- as particularidades son que el debO k) reaízo en unafiestade la Guardia CMI en el 44, en la que cantó Mi capola- y que el concuiso se celebraba en É maraviibsa e impresdndble Rado Sevilla, ta cual decidió que la niña era, entre todas bs aspirantes, la que mejor C 3 ntat a saetas. Viaje a M a d r i d Ya saben que Siempre ¡lega alguien y dice aqueDo de lo mucho que tú vales, muchacha. En el caso de Antofijta no se lo dijo pr cisameníe una aprerKÉza. Qiien la EBí stó lúe la h de La Meprana y esposa de Raíaei. Pastora Imperio. No Sólo la señaló, si. x; que se la llevó a Madrid y la prescito el teatro Fu xarral, todo un BTÍCÍO a poco que se mire Debfemos andar por el aho 47 O asi. Disculpen la inej pero me consta que su íxirrer quehacer estuvo aJ lado de Blanquíla Suáreí en el teatro Calderón de Madrid y eso ocurrió en el 48 fBlanquita Suárez fue la que, según me contó Miguel de lolma, realmente estrenó- La Bien Paga- de Juaníto Mostazo) Ese espectáculo y alguno rriás en el Circo Prica la situaron n é negocio. Después de eso ya tenia qííe decidir una linea concreTa, mejor o peor, pero definida y cia- a; pcd a ser inierprete de canctones estrenadas por otras, podía ser ípla de zarzuela, teniaTOZpara eJto. poda dedicarse a las vanedades, caen posibilidades Se deddíó, y a la ta octá que decidió bien, por la 5 r ea de la tradicon. La cultura muSícai. el costumtrismo. las rakres. antoñita moreno tí- COHDOr Ot MI CORPlWO (1II?