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Cine N o puade decirse que sea una f elcula agrada t ia Gengarry Gen fíoss Éxito cuBk cr preao) lírigida pO ¡JajTíe Fotey. M 3 s E en M evita en eJia todo k que pueda sicpificar un elemento de agrado o comp acerxia, Tcdos los personajes sjn horrbres. Casi tcxJa ia pdtuia transctirre eo una otidjia peqijeha, o en otros lugares equvaíentes, mieniras íust e implacabiefnenTe de manera icprencal. La luvia da la íonaMad de J historia y contritxT e a efica 7 m iíe aJ amCfients depresivo Se trata de una agenda, de una compaña dedcada a la venta de parcelas y terrenos. Los tSempos son les empleados m a n í ftci as de pcsitites compradores, algiíias va sas. de buenos dientes potenciales; otras, qu íepresaitan mu pocas esperanzas. Mediante un concurso setesofrecen diversos premios, que van desde un esplendido Cadíiac hasta el despido ifTe üoaWe. Esto provoca una fiera competeíxrá entre bs compaferos de trabajo. Los jetes líXBtes traían a sus empleados con Lxreble desprecio y antjpatb y con un lenguaíe insultante de Smitadagrosera- menos en la verdón española, q i suato acentuar la grosere orighai- Resulta difcü creef que aquellos homlxes. por (ílca que sea su EituacícnH aguanten tal trato. Pero en seguida se ve que e L s se Eo tratan enire si con la misma hostilidad y la misma suciedad de palabra. Hay una ct ic ntradái de rerrcor que se denama por lodas panes, de mansa tan corstante y P, or JULIÁN MARÍAS DE LA RtAL ACADÍM ÍSPmiA LLUVIA Y RENCOR obsssr como la Quvia exterior. Después de decr esto que agregar que los actores reatian muy bien eso que satesha encomendado. on Jack excelente actor siempre; A Paüno, 3 Alee Baklwin. Ed Harris. La pelcula no bene demasío de cine, es casi exdusiuamente oral, los psf soriajas hablan y hablan, con gran verbosidad, con una agresividad que no descansa, con infinitas repeíidones, con insullos incesantes, l- as escenas- los diálogos- se encadenan, cambian de citerlocutores, con fa adiciÉn de aigin posible cuente o del poc- ce que hace una írivejtigaci yi del robo que dos empleados han reatzado en J oíicina. Hábilmente, a aunque con esa técnica sobrado etemeniíJ, se va logrando lo que se podra llamar el argumento de la historia, Por supuesto, se resiente de una extraordinaria monótona. Es ca? d una escena ijik a, que apenas se va srticularKÍo, podremos decir con relevos- Todo conduce al misnx) fin: la depresión. Se consigue con indudable eficacia la visiífi de unas vidas reducidas al mÉ imo. al asíuorzo desesperado por tgfar BiguitBS v- enlBS para saJ v 3. r el puesto y seguir vKiendO, Se suceden las Uamadaa leiefúntcas a los presuntos crienteSn ante los que se firíge disponer solamente de unas horas entre dcí iaies para oírecerles ocasiones espléndidas; esfuei os que desembocan en fracaso y la decepción. La peifcula eritera es una Inmensa exageracicn. y es bien sabido que- quien ptueta demasiado no prueba nada Oerta moderación hubiera hecho que e espectador entrara en e E 3 contenfdo y el sentido de la historia y aceptase su verosimGtud. Pero se trata de ía dasofadón qumioarr- ente pura, y ei agua destilada re es potable. Me sorprende que el director, que sin duda pasee suíc e 3 destrezas, no haya comprendido esto, o se haya detado arrastrar por la voluntad de defender una t 5 sumanieme discutible. La furxrldtfi de los actores de esta pelcula es bastante curosa. Sc bre todo Jack Lemmon y Al Pacino, que son los de mayor redeve. deían asomar en algunos momentos su humanidad; vemos las personas que son, adi inamos lo que podre ser su intimidad, y entonces- s 6 k eníoncss- nos Interesan. Peío estén anegados en el guión, en su reiteración y rrKxiotonQ. en la c- as. fida inc- esante ds palabrotas que expelen o escuchan Esta- afición- Inidada en la literatura íiace sesenta aíios, que va a ser devastadora para mucíios aulCfes que t an erebo que tenti grada y que ha Sido beatamente elogiada por muchos crffícos, ha m adido mucho después el dne, y en él sus cteclos van a se: todavfe más destructores. Porqije la letra impíesaes menos grave quelavoí oída y ligada a la expresión, al gesto. aJ contenido mcsmo de la historia. Con esta practica se consigue, aparte de un sentimiento inicial de repulsión, un cansancio que desemboca en e (aburrimiento. Y, como efecto securidano pero dscis 0, una voSsliíizadón de la sigrVficadón de las palabras. De las tres fundones del lenguaje que perspicazmente estudió Kart BCtiier, desaparece a tercera y capital, la r fesentadón c STgnrficadón, Quedan la expresión del qug habla y la aptiadón a aquel a quien la palabra se drrige, pero se volatiliza, k) que tsce que el lengijaje prcpiam te lo sea, el que en él se- diga- algo. Con pretexto de enriquecimieníO y- aipTadón se está consiguiendo un empobredmiento pa oroK) Lo malo es que el e ¡emplo de ta literatura, el cine y la tete isiór va in (luy Tdo en tí lenguaje rea! en la manera de hablar- permíase esia ejcpreslófi exagerada- de muchas personas. ello produce un descenso d na humano difcJ de supe sí. Me pregunto cuái puede ScT el oestmo de la civiGiacHiin si esta tenderx triunfa y se d LTids, si alguna gsTferadon entiende por lengua lo que se esiá presentando como rnodefo. induso ariÉtíCO 10