Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Cine A muerte de los aciores de Cine es extraña e inqujelanle Las personas, cuando mueren, defan en este mundo algunas huellas de SupefvivftTCja. Es cunoso- y bástanle icompfenssbie- cóino 1 nuestro liompo hay laníos que tKílAii Ui iJueaius a c i w i ijue a mueite es la exfiTK; 6 n, la aniquilación de lo rnás real que eKis: e en esle mundo una peisona. Mtenlras se adrnrte íádfeTiente que nada se destruye, que las cosas ííSicas, enteras o divididas, Iransformadas, duran para Siempre, se acepsa que la reahdad más fuerte y evidente pue podemos encooftar- t ú y o- desaparezca simptemenJe porque aJ cuerpo en que e realidad esJaba encamada y se iranrtestaba le fiay acontecido su paralización, destrucción, dsohjción. Penj apuJ me reliero, no a la pervivencja de la persona tras su ímerle, smo a ío que queda de eiía entre nosoiros Se peroura y pervive en la memoria de los que la h coríocktó. sobre todo SJ la han arriado Las drierenctí son enormes. AJgunas personas pervfven en imagen cuadros, foíograíias; o en sus í ras, hechos, tal vez haza ias; en el caso del escntor en el estilo, en el lembíor p sonal de frase que s ue vitirando, corre sabia y esperaba por ejempJo. UnamiflKj- Cuando me creáis mes mueno. refembíaré en vuestras manos P H O el ador d e cjne deja imagen en movimiento, su voz, no ya meramente conservada- sino dicierido a! go a alguien, en su lunC íín más propia; sus acciones, su nsa su llanlo. su mpedo. la expresión de su amor. Lo más parecido a la vida Cuando vemos una película y alguno de sus actores esta muerto, sentimos un angustiosa impresión, porque! o vemos wvit y sabemos que rio es verdad En estos días han muerto dos actrices de las que. por haber 12 L Por JULIÁN MARÍAS ÚElÁREAl Amim ESPmúlA SUPERVIVENCIA ViVido cfxi Singular inlen dad en la pantalla, nos de an un recuerdo imperecedero Baibara Stamvyck y Ava Gardner f es probable que la mayoría de los actores recientes dejen una liuella cCTnparab! e, porque, salvo excepciones, son profeaonaies que cumplen rrte or o peor su función, a veces ctxi talento, p o Sin entrar con sus personas en un uego que cuando k) es d e verctód resulía dramáijco. Barbara Stanwyck no era demasiado bella, pero a veces, cuando era rr) enesler, b esraíía- que es la 1 (xma supenor de la realidad- a veces graciosa, divertida, ingeniosa, CT olios casos, dramática, malvada. Siniestra, en todos ellos, atractiva, con diferentes malices. Nada tacl de olvidar en su larga cañera En cuanto 3 Ava Gardner. se líala cíe algo n ás grave. 3 e habla Siempre, en pnmer lugai, de su belleza Por supuesto, en tíla era algo eserx: ia decisivo No quiero saber qu en acurro sobie ella una cslup Jez que todos repiten, la he oido y releído esios dias rnnumerabJes veces, y no quiero recordarla y cíxilnbuir a su difusión Es muy dilicil que se lelenga algo Inleligenle: pero si se dice una fonfería- puede eslar sequío de volver a leerla u oírla irxJefjnidiimente La belleza de Ava Gardner era extraordinana: pero era. por supuesto, estriclamenie persona Era la tselleza de uira nxijer en lodo su esplendor La tjeUoza es algo extraí ísmiQ y m slenoso. nunca b. en eupljcado: me he esforzado por hacerlo algunas veces, y hay un núcleo de mjSlerjo que siempre persiste y se resisie. La de Ava Gardner perterrecía a la variedad más prolunda. intensa e mtere nie: aquella que no consiste pumanamenle en lo piasiiCO. en fom s, es deCLf, de lueta a dentro, sino en la que emerge del londo de la persona, como una tuerza, una lensión inlema que se derrama sobre la corporeidad, so manifiesta, aninv) Jos movimfemos eierce su presión sobre el que la contempla. Una mu; er es verdaderamente bella cuando tiene, sobre todo. una intensa presenc femen na no os rr eramente la belleza de un cuerpo, ni siquiera de un lOStro- l o mas personal de la corporeidad- sino de una persorTJ iefncrt P que es lo que es b mujer Y eslo es lo que se veía en Ava GaiOnej- esa fuerJe presencia, mas atia de lo plásíico, e a vitalidad sosienida por una ersonalidad que se revela en foimas, gestos v palabras Esio explica que las rrruiores del Cine, a las que conocemos de un modo único y Sfn equivalente, cuando poseen gran belleza, no son en absoluto intCTcambíabies. sino que cada una es única, sin posible comparación. E n que sea posible ordenarlas en una escala, on el fondo cuanhtaiíva; uada uiid íyprtísenia Ufia lomia irrepetible de belleza, es decir, la manifestacjón de una persor irreemplazable Se podría decir algo anakxp- solamente anátogo- de Jos hombres, porque el caracier d e unicidad de la persona es común a e k s, pero habría que hacer TTíJchas distinciones, y hoy estoy hablando sOkí de la rriujer Las películas de Ava Gardner no fueron siempre buenas; en tmjclios casos su belleza- distrajo- no sctómenle de sus posibifidadea de actriz, sirio de lo más interesante de esa belleza misma. No siempre sus directores supinan vertí: da la impresión de que no se enteraron de quién era aquella mujer que estaba delante, Cajo las cámaras, y no descubrieron ni Sfqu era la hondura de esa belleza eso que llamo su- piesefx ia- excepcionalmente intensa Claro es que se revelaba, se manifestaba y por eso la cctfTOcemos, pero en la mayoría de los casos se derramaba Xif enüc las rendijas que las películas le permitían; nada más. en lugar de potenciarla La primera película que vi de ella luo The Krí iff. í Fo aifJosY de Roberf SJodmak. No trene un papel muy importanle, pero aJli estaba También en Las rteves dei KííírrrsnfSfo. en AfbganiOo, en Oncuent 3 y anco d ss en Pekín- en lodas sus películas üc vez en cuando. ITXÍIUSO a pesar de sus directores Guando voWamos a verlas, ahora que Ava Gardner no vive, valdría la pena eslorzarse por buscaila y ralar de recmstruir esa presencia en que se podía adivinar quien era