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lo colocarían, si en su mano estuviera? ByN ha consultado- -a través de los servicios de sondeo de la Agencia Efe- -a 1.320 personas en 130 puntos de la geografía española, eJigiéfidolos de todas las edades y estratos culturales. Y los cuadros adjuntos reflejan sus respuestas. La mayoría- -casi un 40 por 100- -se inclinan abiertamente por el Museo del Prado. Tras ellos van los indecisos o los que no saben: y éstos suman un 31 por 100. Muy lejos quedan tos que lo llevarían a Guernica: a l g o más de un 10 por 100, seguidos, con otro 10 por 100, por madrileñistas: nada menos que un 51 por 100 lo llevarían al Prado. Menos de un 6 por 100 lo querrían en Barcelona. En la región norte pesa el voto de ios vascos: Un 26 por 100 lo llevarían a Guernica. En la región sur sube notablemente la proporción de tos que lo llevarían a Má- laga (24 por 100) pero aún entre ellos la mayoría prefiere el Prado (42) Los del centro- -lógicamente- -votan en mayoría por Madrid. C A R N i N LLORCA: PICASSO DEJO ESCRITO QUE EL DESTINO DEL CUADRO ERA MADRID S I dedr Picasso ha sido durante muiáio tiempo incitar a la polémica (y no artística, lo que sería admisible) es fácil ima nnr lo que significa d Guernica Pero la emoción no prende porque conmueva la obra del artista (lo que seria beneficioso) sino por el penssmiiento y la trayectoria política de vax hondire (lo que demuestra el desdén por la cultura) Ahora, cuando se acerca a España una obra considerada como una de las más importantes de uno de los genios pictóricos del siglo XK, se elevan, sobre las voces de satisfacción, las que discuten sobre el l i r al que debe ir. ¿Madrid? ¿Barcelona? ¿País Vasco? Carmen Llorca, que fue la primera m u j e r presidente del Ateneo madrileño, que es profesora en la Universidad Complutense y naiembro de entidades acadánicas y culturales españolas y extnmjeras, afirma que tenemos una especie de pasión por prolongar los temas. Parece que no sabemos ponerles punto final Y algo debe Haber, porque el Guernica que viene a España como símbolo de una normalización política, crea próblranas que algunos pretenden trasladar allende nuestras fronteras. Prueba de ello, esa moción que los nacionalistas escoceses presentaron en el Parlamento inglés, a instancias del PNV, para apoyar la tesis de que el Guernica vaya al País Vasco. Estas polémicas, dice Carmen Llorca, no son creadas por el pueblo en sí. Nadie duda de que el Guernica más que un matiz político tiene una bistoria política, pero a mi entender lo importante es que el arte de un htHribre c o m o Picasso, tan español por los cuatro costados, esté e n t r e nosotros. -Un español al que reclaman vascos, cataliñes, vo drUeáos... -Las polémicas pueden ser eternas, pero si bky al o claro en este tema son las disposiciones del pintor y rece indudable que la volimtad del artista debe imponerse a todos los criterios. Asi que sobre este asunto no tengo ni que prontmciarme puesto que el prcA lema nos lo d i r uelto. Ahora bien, si preferimos complicamos es otra cuestión. Efectivamente, en recientes declaraciones la viuda del pintor afirmó que su marido dejó escrito que el cuadro fuera a Madrid y que ella ya ha visto el li: ar donde será colocado. ¿Se ctunple pues la voluntad del pintor si el Guernica va al Prado? -O el Gasón del Buen Betiro que viene a ser lo misino. -Pero usted sabe que no faltan puristas que piensan que Picasso no debe codearse con los artistas de El Prado. -Está claro que si el pintor pensó en ese lugar lo hizo porque lo veía como el gran museo nacional. No dudo que el visitante experimentará un gran choque al ver a Picasso y Velázquez, pero también se tiene esa impresión contemplando a Velázquez y 3o ya. Me parece fundamental que los visitantes puedan s u l r la evolución de nuestra pintura a través de esos grandes genios. Y, la verdad, no creo que se estremezca ninguna pared del museo por sentir la vitalidad y el arte de Pablo Picasso. Existe la preocupación de que haya locos que atenten contra el cuadro pensando, además, que sirven a la Patria. BARCEUONA MALAGA los que- preferirían Barcelona. Más lejos- -con un 7 por 100- -quedan los que prefieren Málaga. No son muy grandes las diferencias de c inión entre los hombres y mujeres consultados. Aunque resulte curioso que sean muchos más los varones- -42 por 100- -que prefieren llevarlo al Prado, comparados con el 36 por 100 de las mujeres que harían lo mismo. Por edades llama la atención la cifra de los desinteresados entre los mayores de cincuenta y cinco años: casi al 42 por 100 les deja indiferentes el problema. En el cuadro que distribuye por regiones a los encuestados, pesan claramente los regionalismos. Así, los catalanes se lo llevarían a Barcelona (42 por 100 y son más incluso los catalanes que lo llevarían a Guernica antes que al Prado. Los levantinos se muestran curiosamente -Locos hay mutíhos y en todas partes. En París, por ejemplo, se atentó contra la Gioconda Sería muy de lamentar que sucediera algo y es de suponer que se tomarán las medidas para impedirlo, pero lo que está claro es que no podemos dramatizar diciendo que no podemos tener el cuadro entre nosotros poique nos peleamos. ¿Ciuál cree que será el ambi ite el día de la llegada del cuadro? ¿Al color de alabanzas se unirán críticas y silencios? -Es una obra de creación de un artista español. Tiaae pues que pasar al mimdo del arte y tenemos que astmiir todo su significado histórico. Quiero suponer que no hay ningiín español que no quiere que el Guernica esté ea España. Esperemos que sobre lo que debe ser una satisfacción común no se imponga ima polémica que borre la importancia ctiltural de vai hecho al que habría que valorar en su justa medida, aunque sólo fuera porque este país no vive en toda su dimensión, quizá porque no se le ¡conciencia para ello, los acontecimientos artísticos. Trini de I eón- Sotelo 51