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Quirás Mkó GUIA DE EXPOSICIONES ANTONIO QUIROS Y SU RIQUEZA PICTÓRICA UANDO un pintor de la categoría de Antonio Quirós cuenta en su curriculum con una antológica como la realizada en la Dirección General de Bellas Artes el año 1975, corre el peligro de no estar a la altura en la muestra inmediata. Pues bien; los mejores cuadros de la remuda en Biosca no sólo están a la altura de aquélla, sino que la mejoran con su densidad pictórica y con su responsabilidad creadora. Lo enigmático que es en lo que convierte Quirós sus experiencias indignadas, sus reacciones C ante la crueldad y la estupidez humanas, acendra lo que otras veces fue demasiado mineral en encarnadura treanendamente vigente. La materia, de una riqueza colosal en la piatiura de este artista, no actúa como soporte de algo diabólicamente refinado, sino como resonador, como tono de lo que la pintura del cántabro pretende descifrar. La calidad, merece recalcarse, la determina en el mejor Quirós un misterio indefinible, en lugar de la pasta. Y la mejor manera de elogiar el cálculo, la fruición con que están planteadas sus texturas, es alabando la carga categorizadora con que las mismas funcionan en la escpresiva imidad. La invención pictórica MANUEL FELGUEREZ Y de sus mejores cuadros queda LA GEOMETRÍA SENSIBLE resuelta, y de iiraiediata fijada, en juego dialéctico L el momento- ha convierte que el pintor dicho Manuel Pelguerez, icástica. su idea en acción el notable pintor mejicano, expositor del Museo de Arte Contemporáneo- -entre tm esquema tecnológico y un desarrollo apasionadamente personal da como fruto lo que yo llamaría geometría sensible En él terreno de la pintura geométrica y neogeométrica, lo que en tantas ocasiones falta es un legítimo temblor. Del esquema se puede partir, jwro no utilizarlo como meta última. Este tipo de pintura en los huesos merece la pena, como en este caso, cuando el resultado e resivo mezcla rigor y fragancia en cantidades difícilmente proporcionales. Cuando se proviene, además, como en este caso, del muralismo, conviene no olvidarse de que lo que en el muro cuenta con la resonancia del espacio, en el cuadro necesita la vibración inexcusable de lo pictórico. Entre 1950 y 1960, la generación a que pertenece Pelguer -Cuevas, Rojo, Gironella, Lilia Carrillo, García Ponce- -emprendió una tarea de higiene estética e intelectual: limpiar las mentes y los cuadros como tan bien ha dicho ese gran Ii jemzador del idioma que se llama Octavio Paz. Sus mejores cuadros son aquellos que, en vez de quedarse en el esquema más o menos atractivo, convienen que el rigor artístico requiera una inexcusable temperatura. MIRÓ Y SUS E S C O R I A S ESCULTÓRICAS f. Wry L filón, infinitamente ÍT. rico, de objetos insignificantes- -como tan agudamente señala Jacques Dupin- -que Joan Miró reconoce como suyos es la escoria. El mundo, para el c á t a l a está lleno de naderías importantísimas, y con ella y el repertorio de sus signos organiza las esculturas que La Caixa (Castellana, 51) ha mostrado por primera vez al inaugurar su nueva sede en Madrid. Es estimulante ver sus personajes ingenuos o grotescos tomar vida en el bronce, en la misma materia en que cuaja la etemidad. de los inmortales y los moniunentos solemnes. El escombro en sus manos ancianas y trabajadoras aspira a categoría de constante. Las estructuras plásticas tradicionales son reemplazadas en este caso por elementos salvados de la más atroz mediocrídad. El resultado, de un metaforismo burlón casi siempre, se traduce en soluciones a lo Gaudí, su precursor. Que, en vez de hombres, bestias, monstruos, saben que partiendo de la escoria no se puede llegar a soluciones demasiado ejemplares... Enrique Azcoaga 57 E