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EI crimen de Cuenca DNA IMPRESIONANTE DENUNCIA OE LA TORTURA r E B E M los o j o s del J l i hombre ver lo que hacen s u s nranos? Esta pregunta es, me parece, ef verdadero trasfondo de la polémica surgida en torno al último filme de Pilar Mirú, -El crimen de Cuenca una película que ha dado ya materia para cientos y cientos de páginas antes da su estreno. Si es qua ese estreno llega. Porque tras las primeras dificultades surgidas por falt ¿k de la lít encia da exhiblcián deJ Ministerio de Cultura, ahora, cuando parece que es licencia esiab 3 yfl prácticamente concedida, el filme ha sido sBcuesirado por la jurisdicción mintar. ¿Qué es, realmente, -El crimen de Cuenca- 7 He podido c ir; ocer la película en un pase privado y me gustaría dejar aquí mis impresiones, probabl amen te muy personales, so bre esie impresionante fifme. Que a mJ. no voy a ocultarlo ni un momento, ma bl o tanto- daño como- bien Voy a ver si trato de explicar asas dos parejas de comillas. EI crimen de Cuenca- es la reproducción minuciosa, verísta, estéticamente magní fjca, de un suceso acaecido en un pueblo conquense a principios de siglo, exactamenta en 1910. Una historia vulgar- en sus comien; os: en el pueblo ha desaparecido un muchacho eMraño, medio subnormal. La madre, sin otra prueba que la que aportan las odios típicos de los mundos rurales, sospecha que su hijo ha sido asesjriado por dos mozos del pueblo. Pero la acu saclon tío se sostiene. Y, auo que el diputado provincial vería con mucho gusto quo se hiciera un escarmiento a los vecinos del único pueblo en el que siempre ganan las Izquierdas y en el que su can dldaiura es derrotada, un jue; honesto Be encarga de archi var un asunto sin pies ni cabera. Pero años más tardu algunas borrosas circunstan cias y la flegada a la cabeza de partida de un juez mucho m á s iníluenciable consiguen que el asunto se revise y que Sobre una historia ocurrida realmente en 1910, Pilar Miró traza un impecable examen de la condición humana se detenga a los dos acusados, que nada entferden de las acusaciones que contra eHos se levantan. CINCUENTA MINUTOS SÁDICOS Aquí c o m l e n el cuerpo de la película en la que asistimos a la feroj reproducción de las torturan con las que se trata da conseguir la confesión de los acusados. De las primeras palizas pasamos a todas las cumbres de la crueldad: pallKos introducidos entre la carne y las uñas, uñas arrancadas, un garfio introducido en la boca y volteado en su interior, un bigote arrancado con trozos de carne a lirones de tenaias. hombres colgados de sus partas... Toda una cadena de espantos en los que se ha reproducido literalmente lo que ocurrió e Incluso se ha suavizado en algunos momentos para que no llegara a producirse en el espectador la sensación de asistir a algo Inverosímil, Las escenas son sádicas, porque la realidad lo fue. Asistimos a la progresiva destrucción de dos seres humanos, QI nacimiento de los odios entre dos amigos, entre ellos y sus familias, V a las confesiorres de todo lo que piden y t uieren sus torturadores. Mientras un juez tolera lo que está ocurriendo y dos lóvenes médicos certifican que las confesiones han sido obtenidas con plerw llt ertad y que no hay rastro alguno de tortura en los reos. Ya ante el tribunal, dos inexpertos abogados de oficie Incitan a sus defendidos a confesar un asesinato que fio ccmetlercn para acogerse a atenuantes que puedan librarles del garrote. Así lo hacen. YH tras cumplir una larguísima pena, regresan a sus pueblos, muertos en su interior y destruidos en sus almas. En un final grotesco aparecerá el supuesto asesinado, que simplemente se ntarchú del pueblo y se lió con una chávala, de la que tiene res hijos. Un abrazo de los dos protagonistas cierra el íilme en una especie de gran acto de fe en la amistad, que es lo único que, al parecer, puede permanecer entre tos hombres. Ahora entenderá ya el laclar por qué esta película me hizo- daño- Muclias veces a lo largo de su proyección sentí una vertiginosa vergüenza de sar hombre y mis ojos querían cerrarse ante el espanto de lo que se les presentabaPero quiero decir que nunca dejé a mis ojos que se cerraran: sentía que ora obligac 6 n mía de hembra VCi lo que me mostraban. Todo coml níB con los sucios odio da loa pueCkn, UNA LARGA HISTORIA DE VIOLENCIA La tortura exista. Ese gesto de suprema niaidad en el que un ser humLjno hace sufrir conscientemente a otro? er humeno es parte de la hisiorja humana. Y parlo abun- Dog grandBi afnlgot a utpBchar f odlarH. 42