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No obstante, y como era de esperar, la temperatura política de las Sis Hores- -que por cierto este año han sido más de diez- -ha decrecido. El proceso, esperado por todos y deseado por pocos, había comenzado ya el año pasado, con la nueva situación creada tras el 15 de junio y el viaje a Madrid del entonces exiliado Tarradellas. ANTE TODO, LA UBERTAD La prueba de que la. desipolitización de Oanet tía mermado interés sn el público S 3 muestra con la simple comparación de las cifras de asistentes a ías ediciones aíiteriores. Ya parecían el pasado año difíciles de conseguir los 60.000 espectadores que- -incluso a pesar de la abundante lluvia- -lograron los organizadores, que llegaron a igualar el nivel de convocatoria registrado en 1976, que pasará a la Wstoria de las Sis Hores tanto por el clima movilizador creado como por el atentado provocado por la extrema deretíha que sumió a los presentes, por espacio de dos horas, en el silencio y la oscuridad. Este año se han quedado an 40.000 los asistentes, n general bastante más jóvenes que las otras veces, con un aire pasota que probablemente se irá afianzando en un festival que, por sus características, permite a todo el mundo la expresión de sus sentimientos. No es difícil, por todo esto, encontrar sn el recinto a los clásicos grupos que apuran el porro hasta quemarse los labios, o a una pandilla de homosexuales que dan rienda suelta a su afectividad, Nadie se escandalizó por ello. Porque Canel ha sido y debe continuar siendo- -a pesar de lo que venga- -una ocasión nada despreciable para que, por lo menos una vez al año, cada uno de ios asistentes pueda vivir una noche de música a su libre albedrio. Ovidi, como el resto de los cantantes, ofreció algunos temas nuevos. Por eso monopolizai on la atención la aparición del nuevo tema de Ramón Muntaner, de treinta minutos de duración, o (a esperada canción de La Trinca sct re la Constitución del Consenso, o líos estrenos da los otros tnténpretes. que siempre preparan algo especial para ofrecer a su público esa noche. EUSiCAOI Y JOGLARS, AL PONDO WW- TÍT N. ÍK M TTi Queremos comenzar este festival expresando nuestra solidaridad con el pueblo vasco y su lucha por conquistar la libertad. Estas fueron las palabras que inauguraron el festival en su edición del 78. El comunicado, suscrito por artistas y organizadores, ponía sobre el tapete y desde el comienzo el carácter político que envuelva desde siempre la velada. Al tiempo que se pronunciaban e s t a s palabras, se elevaba sobre el cielo un gigantesco globo que reproducía el emblema de la libertad de expresión. Porque éstos han sido los caballos de batalla del Canet- 78. Unos 40.000 jóvenes se reunieron en Canet. Un cierto aire pasota y el buen humor fueron el telón de fondo de un Canet cada vez más despolitizado, de acuerdo con los tiempos que corren. j.