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míim m (nmmm N ACIÓ el 6 de abril de 1917 en Madrid, en el seno de una familia extremeña: la paterna era oriunda de Muros de Cameros, en el Solar de Tejada (Rioja) y la materna, de origen italiano. Le enseñó a leer su padre. Cursó segunda enseñanza con los jesuítas. En la Universidad obtuvo premios extraordinarios en la licenciatura y en el doctorado de Derecho. Su vocación universitaria fue movida por el jesuíta, que él mismo califica de santo Fernando María de Huidobro, que fue profesor suyo durante ei bachillerato en el colegio de Nuestra Señora del Recuerdo, en Chamartín de la Rosa (Madrid) De este profesor, dice don Francisco Elias de Tejada: Le debo tos principios de mi orientación intelectual y la firmeza en mantenerlos, tan en contraste con las mudanzas de ahora En España no ha ocupado cargo político ni académico alguno. De los cargos académicos, dice el profesor Elias de Tejada que quitan tiempo para estudiar a personas que, como yo, son de trabajo lento En el extranjero ha promovido las llamadas asociaciones Felipe II que existen en varios países: en Italia y en Grecia, donde se han celebrado recientemente sendos Congresos; en Brasil, donde tendrá lugar ei primer Congreso de la asociación en sep tiembre; asi como en otros s e i s países hispanoamericanos. Ganó por oposición, en julio de 1941, la cátedra de Derecho Natural y Filosofía del Derecho en la Universidad de Murcia. Más adelante desempeñó la misma cátedra en la Facultad de Derecho de la Universidad de Salamanca, para acceder después a la de Sevilla, donde continúa como catedrático. Es doctor honoris causa por cuatro Universidades extranjeras, entre las que se encuentra la Nacional de Buenos Aires. Es miembro del institut d Estudis Catalans título que él dice que le honra como ninguno, porque fue un signo de afecto hacia mis estudios acerca del Principado, en momentos en que estaba procesado y en que los amigos catalanes compensaban con su hidalguía el modo en que me volvían las espaldas mis llamados amigos de Madrid, in- FRANCISCO ELIAS OE TEJADA Catedrático de Filosofía del Derecho de ia Facultad (te Derecho en ia tinhrersidad de Sevilla cluidos algunos que me debían todo cuanto son El profesor Elias de Tejada ha publicado numerosos ensayos y artículos sobre su especialidad, así como cincuenta y dos libros, entre los que destaca su Tratado de Filosofía del Derecho Está casado con doña Gabriela Pércopo, auténtica compañera de vida, que siempre le ayudó en sus tareas de estudioso. Es napolitana, nieta de un rector de fa Universidad de Ñapóles y conocido historiador de la literatura italiana. El matrimonio no tiene hijos. Ei profesor Elias de Tejada tiene tres aficiones: viajar, leer y aprender idiomas. Ha visitado más de un centenar de países de ios cinco continentes, donde ha procurado convivir con los indígenas de todos modos y maneras Con relación a su indeclina- ble afición por la lectura, subraya que ha logrado reunir una biblioteca privada de más de sesenta y un mil volúmenes, que servirán de base a una Fundación después de su muerte. Puede leer y traducir cuarenta y un idiomas, y asegura que le apasionan las lenguas bantúes de África. Ha pronunciado numerosas conferencias en el extranjero y casi siempre en el idioma respectivo, pero señala que no cree en la eficacia de las palabras volanderas sino en los escritos. Durante una lección de clase, el profesor Elias de Tejada dijo hace años: El grave problema jurídico de España es que las leyes no se cumplen, ni nadie se escandaliza de que no se cumplan. No tenemos Estado de Derecho, porque ni siquiera tenmnos Estado legal a secas. Mientras un juez procese sin que nadie le sancione luego, como a mí me procesó, por el defito de haber afirmado en un documento público que autoridad que se aparta de la Ley no merece consideración de autoridad, viviremos en pura arbitrariedad Acerca de la actual situación de la Universidad española, el profesor Elias de Tejada dice: La Universidad española no existe, dado que no cumple su misión de parir ideas, según la expresiva frase de Ángel Ganivet. Desde que Europa nos venció en el año 1700, vivimos en una copia simiesca de lo europeo. Nuestra Universidad es la que corresponde a unas gentes que han perdido su identidad de patria Respecto a la politización de los estudiantes, señala: Es una enfermedad provocada por la epidemia de la politización de los catedráticos. Si los catedráticos se dedicaran a estudiar y a dar clase, en vez de tomar a la Universidad como peldaño para ascender en su carrera política, los estudiantes no estarían politizados y se dedicsnrían a su oficio: estudiar Y luego añade: En la Universidad de verdad no se debe hacer política. En la Universidad destartalada que padecemos, cabe hacerlo todo, hasta matar a la Universidad desde dentro. Hoy se llega a hablar de Universidad democrática, que es el mayor entre los absurdos, porque la democracia jamás creó saberes. En todas sus facetas, el saber es fruto de minorías, más aún, de individuos. Desde Arquímedes hasta Einstein, desde Platón a Menéndez Pelayo, desde Fidias hasta Miguel Ángel, la ciencia y la belleza la han creado hombres solos. Aunque un equipo ayude a la tarea, la verdadera creación es siempre individual y el equipo auxiliar no pasa de meritísimo comparsa. U n a Universidad será democrática en la medida en que renuncie a su función legitimadora de crear saberes y se reduzca a la expedición de títulos; como corresponde a esos PNN, que deben ser sabios por permanencia de trasero en aulas, más que por codo de estudios, ya que se niegan a hacer oposiciones. Pues la democracia a lo rousseauniano, revolucionara a la francesa, es políticamente la mayor de las tiranías, la tiranía irresponsable de las masas sin rostro, y culturalmente, el triunfo de la mediocridad 7