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-ZIS 3 X ik I SSZ I i- jiaa 2 3 r J cios que nos han costado a todos la guerra y Franco sólo ha tenido que sacrificar el bigote! -el avión inició su vuelo hacia Tetuán haciendo una escala en Agadir para repostar y otra en Casablanca donde por lo avanzado de la hora, se quedaron a pernoctar. El vuelo, que iniciado la mañana del 18 de julio hubiera permitido a Franco llegar a su destino a primera hora de la tarde, se transformó en un largo viaje con escala nocturna. Asi, la crucial noche del 18 al 19 de julio cuando España estaba aún entre la paz y la guerra y Martínez Barrio hizo sus desesperado intento de conjurar la catástrofe buscando un acuerdo con Mola, Franco estaba descansando en un hotel de Casablanca. El curso mismo del viaje mantenido en el más riguroso secreto, hizo que e l l B de julio transcurriera en las plazas marroquíes en ansoluta inacción en medio de la mayor incertidumbre y el más exasperante nerviosismo ante el desconocimiento del paradero de Franco. La pregunta que se hacían las tropas ya: alzadas y a la vista de un sesgo cada vez más desfavorable, a medida que discurría aquel trágico 18 de julio era: ¿Dónde está Franco? El Ejército de Marruecos permanecería todo el día sin que se tomase decisión alguna a la espera del arribo de quien tenía que capitanearlo. LAASCfNSJON A su llegada a Tetuán, Franco percibe lo dramático de la situación. En La Escuadra, la marinería ha hecho causa común con el Gobierno de Madrid y contra la sublevación de los oficiales ha montado una rebelión desacatando sus órdenes. Las posibilidades de trasladar por mar a legionarios y regulares, son inexistentes. Contra su proverbial lentitud en decidir, Franco comprende que la única solución, por heterodoxa que sea, es pedir ayuda a una potencia extranjera. Y- despacha el avión 4 ue le ha llevado para que, vía Lisboa, vuele a Roma para pedir aparatos de bombardeo y de caza al Gobierno de Mussolini. Su emisario Bolín, recabará la conformidad de Sanjurjo en Lisboa y seguirá a Roma, donde coincidirá con los enviados de Mola, concorde en su recurso al país del fascismo. A partir del día 20 los acontecimientos se sucederán con terrible rapidez y desfavorable sesgo. Sanjurjo muere en accidente, decapitando el movimiento. Madrid y Barcelona quedan del lado de la República. Después será Guadalajara, San Sebastián, Albacete y todo el Levante. Goded uno de los hombres cuyo prestigio militar pueden hacer sombra a Franco, ha caído prisionero y su suerte está decidida. Pero Franco, una vez que ha dado el paso más trascendental de su vida, no está dispuesto ni a ceder ni a rendirse. Su firmeza para llevar la decisión del conflicto al campo de batalla, es absoluta. En aquellos momentos propicios a la desmoralización, Franco no hace más que hablar de fe ciega en el triunfo y disciplina Desaparecida la figura de Sanjurjo y aislados los diferentes enclaves rebeldes, cada general se lanza a iniciativas del más puro cantonalismo. Franco dirije manifiestos, radia alocuciones y concede laureadas, como la otorgada a Sidi Ahmed Gammia por su intervención en favor de los sublevados, en ocasión de- un Jjombardeo repitbJicano. Culminación de estas iniciativas es el mensaje que envía a Casares, creyéndole aún jefe del Gobierno e instándole a la rendis s s H s s s s s r j zr ción o de lo contrario... lo que evoca inevitablemente el cuento del que ha caído en un pozo pide que lo saquen con palabras de perdonavidas. De la terquedad de sus propósitos y de su disposición a recurrir a ios más excepcionales medios con tal de ganar, es confirmación su orden de requisa en Canarias de un junker de la Lufthansa y su contacto con el jefe nazi de Tánger Langenheim, con el fin de enviar otra misión a Alemania en demanda de ayuda militar. El biógrafo de Franco, Brian Crozier define este gesto como el pecado original de Franco. Seguramente, de no haber sido por la ayuda germanoitaliana en aquellos dificilísimos momentos, el movimiento estaba perdido y esto es lo que a Franco con temperamento de ganador y que la lucha es entre Rusia y España Desde los primeros momentos, el futuro caudillo es quien mejor ha interpretado el conflicto en términos de guerra civil. Para la mayoría de los generales comprometidos, la sublevación se había entendido como un pronunciamiento clásico y convergente sobre la capital, cuya captura se vaticinaba en breve plazo. Franco se había mentalizado para una guerra civil, porque auguraba lo incierto de la iniciativa y lo seguro de la resistencia. En sus cálculos no había entrado de manera alguna, el perder. Afirmando en sus previsiones y lograda la salvadora ayuda de Alemania, Italia y Portugal, Franco empezó a alentar sus aspiraciones a escalar el Poder. Frente al resto de los divisionarios ofrecía su capa- Entre el pasado y el presente, el general Queipo de Llano, en un tríptico de Carlos Vázquez que no precisa comentarios. no de jugador, no estaba dispuesto a aceptar jamás. Antes de finalizar el mes de julio aterrizaban en Marruecos veinte junkers y nueve saboyas muestra de la ayuda que indefectiblemente acompañaría al bando nacional en la guerra que apuntaba, ayuda que además empezó a otorgarse al general Franco, porque dentro de lo amorfo del alzamiento militar una vez perdida su cabeza visible, era Franco el que más solvencia merecía a los ojos del extranjero. Con esta intervención, la guerra pasaría de ser un pleito nacional a transformarse en un problema internacional de imprevisibles consecuencias, dada la situación europea de entonces. Las vinculaciones de aquella hora, después de influir en Ja estructur. a del Estado nacido al amparo de las hostilidades, marcaría al Régimen de Franco durante muchos años como criatura alumbrada por los buenos oficios de la Italia fascista y de la Alemania nacional- socialista. Por el momento, el propio Franco define el movimiento de nacional, republicano y español y para dar más énfasis declara cidad para el mando de su increíble frialdad para hacer frente a las mayores responsabilidades sin azararse. A las fuerzas políticas que se agrupaban tras el movimiento, brindaba una imagen aséptica de militar puro, en quien dentro de su reconocida reserva a definirse se adivinaban íntimas fidelidades monárquicas. Tan sólo Indalecio Prieto en vísperas del estallido había, con su sagacidad habituai, visto en Franco el futuro caudillo de un fascismo español. Y estaba otro factor básico, habida cuenta de su temperamento de ganador: una fuerte ambición de Poder derivada de su amor al mando. El repentino despertar de las prácticas religiosas producido en (as críticas circunstancias del levantamiento, engendrará en él una teoría providenciaíista de su destino que será argumento supremo que le dará conciencia de su papel histórico. En la zona norte. Mola había creado una Junta de Defensa Nacional en cuya cabecera se había situado el general Cabanellas como tributo al precepto de la antigüedad, tan respetado en la milicia. Franco no prestará gran atención a un organismo que sólo días después de constituido, incorporará a sus filas al general que manda el Ejército de Marruecos. A comienzos de agosto empezaron a llegar a la zona nacional las primeras noticias acerca del estado de la zona gubernamental. Un tremendo vacío de Poder habla creado una espantosa situación revolucionaria. El pueblo dueño de la calle había hecho desaparecer toda garantía ciudadana ante la impotencia gubernativa. El Ejército que ha permanecido leal a la República, no cuenta como institución ante la desconfianza de los sindicatos y de las organizaciones políticas revolucionarías aass s sai Una sublime insensatez inflama a los españoles y les lanza al combate movidos por la pasión, el idealismo y el odio. Los siete días en que la sublevación parecía fracasada. Franco se incorporó al movimiento como un jugador que descarta la posibilidad de perder.