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ALDO de los Ríos murió tres días después de que el rruindo er tero celebrara el 150 aniversario de) a muerte de Ludwíg van Beethoven. Dos muertes relacionadas entre si porque la vida de Waldo de los RÍOS estuvo marcada por la música de Beethoven. Con su adaptación y arreglo del cuarto movimiento de la Novena Sirrfodadero nombre era Oswaido Niguel Ríos, se hizo famoso en todo el mundo, además de millonario. Luego vendrían la Sinfonía núntero 40 de Mozart, sin duda el disco español más vendido de la historia, y otra serie lie adaptaciones de los clásicos que le mantuvieron en candelero los últimos siete años. Waldo de los Ríos, cuyo verdadero nombre ara Oswaido Nicolás Perrero, tenia 42 años en el momento de su muerte voluntaria. Han corrido muy distintas versiones sobre las motivaciones que le empujaron al suicidio. Pero lo cierto es que quizá no existiera una sola razón, sino una suma de factores que le llevaron a una grave depresión. En los últimos cuatro meses. W WALDO DE IDS DIOS: DNA INCOMPLETA SINFONÍA Ríos, ya debilitada por la brutal cura da adelgazamiento. En un comienzo se llegó a plantear la duda de si su muerte se debía a suicidio u homicidio, porque en el techo de la habitación existían cinco huellas de disparos. Señales que, según los técnicos, se det en a las postas de que iban cargados los cartuchos, pues fueron dos Jos disparos que, al apretar simultáneamente los dos gatillos ds ia escopeta de caza de dos cañones, el músico ss disparó sn la cabsza. La vida de Waldo de los Ríos estuvo, desde su infancia, marcada por la música. Era la profesión de su padre- -del que se asegura también se mató voluntariamente- -y es ia de su madre, la gran figura del folklore argentino Martha de los Ríos. Waldo empezó como pianista de su madre, a la que acompañaba en sus giras. De ella aprendió a amar la buena música. Y de su inquietud, a apreciar las inmensas posibilidades de la técnica de grabación. Producto de estas dos sabidurías fueron sus primeros escarceos con e! folklore de Hispanoamérica, cuyos límites amplió en versiones tan Inteligentes como poco respetuosas con los originaos. Precisamente esa falta de respeto con la obra de los demás sería la clave ds su éxito. Primero, Beethoven y, tras él, Mozart, Haydn, Vivaldi, Bach o Tchaikovsky vieron sometida su música a las manipulaciones, excelentes, de un hombre del siglo XX. Su última obra fueron ios arreglos de Enséñame a cantar la canción con la que Mícky defer derá ei patwllón español en el incierto Festival de Eurovisión de este año. Incluso en un principio se había hablado con Waldo de ios Ríos para que dirigiera la orquesta en esta ocasión. Pero las exigencias económicas del músico- -100.000 pes tas diarias durante su estancia n Londres- -i hicieron que no s llegara a un acuerdo y ya se habla prescindido de su colaboración. Í S l I StT r í Sobre estas lineas, una jornada de gloria del músico frente a la or uesta. A la derecha, con su mujer, la actriz Isaitcl Pisano. gracias a un drástico régimen alimenticio, al parecer sin control médico, el músico había perdido una treintena de kilos. Las pastillas que acompañaban a la limitada alimentación pudieron producirle un hondo estado depresivo. A la vez, en estos últimos meses, mientras su mujer, ia actriz Isabel Pisano, residía habitualmcnte en Roma, donde trabajaba en círculos próximos a Federico Fetlini, Waldo de los Ríos empezó a cambiar sus costumbres, convirtiéndose en un noctámbulo empedernido, rodeado por un grupo de amigos, entre los que había varios muchachos muy jóvenes y alguno de ellos de ademanes visiblemente amanerados. Sin duda, este cambio de costumbres, al que el músico parecía arrastrado pese a sus esfuerzos por volver a su forma ds vida habitual, y esa enorme tensión inferna entre sus nuevas tendencias y la normalidad amorosa de su vida anterior pudieron con la resistencia psíquica de Waldo de los 4 8 ÍS I te é